Don de Loch Lomond

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lunes, 4 de enero de 2016

Reivindicando los 90

En esta ocasión me gustaría afilar mis mejores cuchillos y ofrecerles, a falta de carne de Cobe, reflexiones fileteadas únicamente musicales, practicando el aconsejable ejercicio de remover la memoria para poder valorar en su justa medida la importancia de la música. Y ello, sin que el empacho de esta singular carnaza no sea mal visto por el último informe anticárnico de la OMS.
los 90Se preguntarán asombrados los clientes de tan insigne carnicería si quien suscribe es de la opinión de que no valoramos la música hoy en día en su faceta más relevante. Pues sí amigos, tan innegable como cierto sería afirmar que tras la revolución de Internet todos tenemos acceso a la música de manera rápida y gratuita, y esto es algo tan positivo como importante, pero justo sería afrontar el desvirtuamiento de la calidad sentimental que esta nos evoca.
Desde luego, pagar 3.000 pesetas de la época por un disco era cuanto menos excesivo. Es algo comparable a 70 u 80 euros en la actualidad. Mucho esfuerzo, muchos fines de semana sin salir… pero hace siglos que no experimento una sensación tan especial como aquella en la que llegaba a casa tras mi paso por ITACA, la añorada tienda de música que conseguía las delicias musicales de los pacenses.
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Un disco era un pequeño tesoro que te bebías en sorbos de emoción. La carátula, los créditos, las fotos, y una y otra vez a repasar cada pista, para escuchar el pequeño detalle del bajo en la séptima canción y el solo de guitarra de la intro.
Siempre se recuerda la década de los 80 como una de las más especiales y añoradas, pero a mi me gusta especialmente reivindicar los 90, y recordar, en cada momento que tengo ocasión, cuando cada viernes de fin de semana salíamos a lu búsqueda de aquellas nuevas tendencias que nos llegaban principalmente de EEUU, el Reino Unido, en incluso aunque en menor medida también de dentro de nuestras fronteras estatales y regionales.
los 90La importancia de aquellos garitos entrañables, como por ejemplo, El Inerzia, situado en la legendaria y céntrica “Calle de los bares” es inestimable. De acuerdo que el equipo de música casi siempre estaba precintado por la Policía (aunque ello no significara que no se usara por tan insignificante eventualidad), que existía un serio problema con el extractor de humos (yo creo que el problema es que realmente no existía) y que aquellos chupitos con los que obsequiaba la casa conseguían acabar de un plumazo con cualquier signo evidente de obstrucción intestinal. A cambio, nos proporcionaban la posibilidad de escuchar una y otra vez el “Buddy Holly” de Weezer, el “Black Hole Sun” de Soundgarden, el “Rape Me” de Nirvana, el emocionante “Shine” de Collective Soul o especialmente el momento favorito de la audiencia: “Do What They Told ya” de los antológicos Rage Against The Machine, el cual era coreado por toda la congregación parroquiana con una adaptación españolizada del estribillo que decía algo aproximado a “¡Que me chupes la chocha!” en lugar del “And now you do what they told ya”.
Que importante era en aquella época tener amigos que contaran con la singularidad de sintonizar la MTV para poder acudir a su casa con cualquier excusa, y deleitarte con el video clip de Blind Melon, aquel maravilloso “No Rain” que aún hoy emociona. Tus afortunados amigos aceptaban resignados aquellas absurdas y “casuales” visitas, y ya te tenían sintonizado el canal, aquello era solidaridad y alta camaradería, que también la encontrábamos en  pequeños gestos que hoy se han perdido.
Jamás se les ocurría a una pandilla de amigos hacerse todos con el mismo CD, aquello era absurdo y poco práctico, significaba desperdiciar tiempo y dinero. Así que si uno se hacía con el Nevermind de Nirvana, cualquier otro se compraba el último de los Red Hot Chili Peppers y tu el Dookie de los Green Day. Unas pocas de cientos de pesetas y las cintas de cassete regrabables de cromo del PRYCA proporcionaban un maná de cultura y sensaciones musicales que nos bebíamos insaciables.
los 90Todas las décadas son especiales, sin duda, y todas han otorgado maravillosa música y maneras de entender y disfrutar la vida, pero los treintañeros que nos vamos acercando peligrosamente a los 40 creo que la sentiremos siempre de un modo especial. Ahora, si una canción te parece interesante, en pocos minutos la obtienes de manera gratuíta, si quieres todo el CD, e incluso la totalidad de la discografía. Sin lugar a dudas ello es algo muy grande, pero que quieren que les diga, será que en el fondo soy un sentimental.
Mientras preparo y despiezo la carne, en mi Radio-cd Sony, adquirido en Sonido Rubio en el año  1994, suena un cd de temas varios de los 90. Es el momento del “Tonight, Tonight” de Smashing Pumpkins y al carnicero comienzan a resbalársele lagrimillas por su (ya no tan) joven rostro. ¡Y luego dicen que los 90 fueron una mierda!
Contacta conmigo desde blogdeenriquefalco@hotmail.com

viernes, 27 de febrero de 2015

Cosas de Música. Los 90


En la edición de esta semana de Cosas de Música dentro del espacio Cosas que pasan, José María Da Silva y un servidor nos dedicamos a rescatar a una serie de grupos que desde comienzo de los 90 comenzaron a llegar a nuestro país provenientes de los Estados Unidos, y que sin duda calaron en toda una generación.

Así mismo escuchamos grandes bandas como Green Day, Weezer, Nirvana, Soundgarden, Red hot chili peppers, The Smashing Pumpkins y Collective Soul. Evidentemente podríamos haber seleccionado a cincuenta más, pero ya existirán más ocasiones.





No pudimos obviar lo que significaba en una ciudad como Badajoz, disponer de algunos garitos entrañables, como el añorado "El Inercia" en la calle de los bares, donde muchos acudíamos para poder escuchar toda esta nueva música, que ya en nuestra ciudad sin duda influyó para la formación de bandas como Violent Popes o Darksound.

Os dejo el audio de la sección, y deseo, que especialmente todos los que os encontréis entre los 30 y 40, os emocionéis un poquito.

¡Hasta el jueves que viene!

sábado, 30 de agosto de 2014

Cosas de 2 (28/08/2014)

Da Silva y Falcó, gansos como el gordo y el flaco, aunque aquí al revés


Penúltimo duelo musical de este verano que nos venimos pegando el bueno de José María Da Silva y un servidor.

Tras el parón de vacaciones hemos vuelto con más ganas que nunca, a saber nada menos que con Paul McCartney y Michael Jackson y su famoso: "Say say say".

Da Silva Contraataca con Rebecca Black y su gran fracaso "Friday".

Continuamos con  Weezer y el tema inédito de la B.S.O.  de Mallrats: "Susanne" y Da Silva responde con las famosas Sex Boomb, que en su día dieron de qué hablar, sobre todo en programas como Crónicas Marcianas.

Es hora del pop español y escuchar temas que te ponen de buen humor, como el: "Todas las flores" de los Presuntos Implicados .

Da Silva propone la rumba y el buen rollo que siempre han tenido Los Sobraos y expone su versión del "Wonderwall" de Oasis que la verdad es que desprende un buen rollo inesperado.

Acabamos, como siempre, con música extremeña, y dándole un fuerte abrazo al grupo pacense Darksound, quienes recientemente han anunciado un parón indefinido por problemas laborales y de disponibilidad, para inyectarles ánimos y desear que lo suyo no sea más que un hasta pronto.

Programa del 28/08/2014





 























jueves, 21 de noviembre de 2013

ParkingFobia

Encima de la acera en vez de un parking gratuito. ¿Cabezonería, estupidez o Parkingfobia?


En el Gran Hotel Casino de Extremadura existe un parking gratuito a disposición de los clientes, pero muchos de ellos se empeñan en aparcar en los alrededores, incluso algunos en zonas prohibidas.


También un elevado número de clientes del Mercadona de Cuartón Cortijo, además del parking gratuito, obvian el enorme espacio disponible para aparcar por el barrio, y prefieren depositar su auto en un solar próximo, destrozando poco a poco el acerado que a pesar de ser de reciente construcción presenta graves daños al no poder soportar el peso diario de tantos vehículos.

Dos ejemplos de esta incomprensible escena que se repite a diario en diferentes puntos de la ciudad. Es posible que la causa sea el celo del personal, que no se fía de que puedan ofrecerle algo gratis con la que está cayendo. Si cobraran 50 céntimos seguro que  habría cola para acceder al parking.

Uno no puede sino pensar que la cabezonería, la ignorancia y la torpeza al volante se alían incondicionalmente en pos del despropósito más absurdo.

Como cantan los "Weezer", parece que el mundo cambia y me ha abandonado.


Audio del programa 18/07/2013