Don de Loch Lomond

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sábado, 2 de enero de 2016

Extremadura. 20 años no son nada



Nací en 1978. Buena cosecha la de aquel año, el de La Constitución, y un año antes del denominado baby Boom del 79, año Internacional del niño. A los nacidos a finales de los 70 y principio de los 80 nos tocó contemplar de mocosos, y preadolescentes primero y ya adolescentes y jovencitos después, dos grandes décadas, los 80 y 90, que ofrecieron mucho a nivel musical.

¡Pero no solo de escuchar música vive el hombre! ¡Era tanto lo que iba llegando desde dentro y fuera de nuestras fronteras! Ahora lo pienso y me parece increíble cómo desde nuestra región pudieron darse tan grandes dosis de inquietudes musicales, cuando ni siquiera disponíamos apenas de alguna que otra pequeña tienda de discos en alguna de nuestras ciudades. Como imaginarán, ni asomo de Internet. Cada cual se las ingeniaba como podía, y era raro que aun así no existiera en cualquiera de nuestras pequeñas poblaciones al menos una docena de grupos o bandas de música, inspirados por muy diversas corrientes musicales.

Siempre se hablaba de Cáceres o pueblos como Montijo, y no digamos de Mérida cuando se gestó aquel maravilloso estudio de Jammin, que muy pronto se convertiría en particular Meca de peregrinación para todos aquellos grupos que soñaban con ofrecer un sonido digno de ser reproducido en nuestros modernos radio casettes.




Pacense de toda la vida, no creo que tuviera más de 11 o 12 años cuando escuchaba en las radio fórmulas, o visionaba en los programas de éxito de la televisión nacional triunfar a unos paisanos Tam Tam Go!, quienes arrasaban cantando en inglés, anticipándose a los indies de principios de los 90. Todos habíamos escuchado hablar de grupos antológicos como los Acción Rock Band, del reciente y lamentablemente fallecido Enrique Fernández Medina, o incluso esos famosos Play Boys de los que tanto hablaban la generación de nuestros padres.

En Badajoz, a finales de los 80, todas las jovencitas se morían por los Simple Coincidencia. Era uno de tantos grupos a los que había podido ver actuar en los Súper 1 de la Cadena Ser, que se organizaban en la plaza de los Conquistadores, en donde era bastante habitual, especialmente en fechas veraniegas, que se organizaran saraos de consideración con grupos a nivel nacional, y por supuesto siempre con la inclusión de grupos de la tierra.

 
Parece mentira pero en aquella época existían más iniciativas que ahora. Desde bien joven mordí el anzuelo envenado de la música, y a los 13 años ingresé en mi primer grupo, Cuarto Menguante, de claro corte pop español, similar a algunos otros de la ciudad como podían ser, por ejemplo, Situación Límite, de los hermanos Pereda.

En ese primer año (93-94), recuerdo no haber presenciado menos de una veintena de conciertos entre cafés teatro (En Badajoz estaba muy de moda el Sting, en donde un grupo tocaba durante un fin de semana completo) o multitud de garitos en donde se celebraban barriles o fiestas privadas, en donde era más que habitual que algún grupo de la ciudad amenizara la ocasión. Ni qué decir de los días del Centro en cada Instituto pacense, gran ocasión para ver grandes grupos con escenarios y equipos de sonido de verdad.




Se sucedían los concursos de grupos locales, en los 40 y en la cadena 100. Precisamente, en junio del 93, se organizó un concurso de grupos de pop Rock, cuyos finalistas actuaron en el viejo Vivero de Badajoz con Mikel Erentxun como fin de fiestas. Ahí ya destacaban, entre otros, Vanagloria, que venían de Mérida, de donde también eran Bajos Instintos, o Los Desahuciados de Armando Mazuecos (quien provenía de Su Graciosa Majestad de Jerez de los Caballeros). Seguían saliendo grupos a los que veíamos en los super 1 y en diferentes actuaciones: Masadá, Titanic, Katarsis, Dirección Sur, Teddy Bear, Johny Be Good, Toque de queda o Los Aliados del Viento, que llegaban de Almendralejo. Grupos como Sínkope, de Quintana de La serena, o Inlavables de Badajoz, eran ya entonces unos clásicos del rock regional. Comienzan a sonar The Animal Crackers en Radio 3 y Los Aviones presentan su primer disco en el viejo Teatro Menacho.




Estábamos arrancando la nueva década de los 90 y se sucedían multitud de iniciativas para los grupos. El Circuito Regional de Cociertos (C.R.C.), Los Camiones de La Junta, Artistas en Ruta, las Giras de la Diversidad, arrancan los festivales encabezados por Contempopránea y más tarde con Zorrock y Musiberia entre otros. A partir del 96, una nueva revolución de grupos: LICH, Violent Popes, The Wichards, No Fishing, Syba, Full de Ases, Juego Oculto, Pimientos verdes fritos, Fantic, Geisha, Left Brothers, Darksound, Generación Pelele, Super 8... La lista es interminable.




Hoy en día ya no hace falta gastar una cantidad indecente de dinero para obtener una maqueta o demo, y gracias a Internet ni siquiera hace falta mandar vía postal tu música, ni siquiera colgar carteles anunciando conciertos. La lista de grupos hoy es tan interminable y variada como entonces, pero habría que recuperar muchas de aquellas iniciativas que, especialmente con apoyo institucional, ayudaron a crear un gran movimiento musical en nuestra región.

¿Por qué desapareció todo aquello? ¿Por qué aún nadie se ha preocupado de recuperarlo? Creo, sin lugar a dudas, que 1996 fue el año de partida. Estamos a las puertas de 2016, y 20 años no son nada. Veremos si las instituciones son capaces de volver a otorgar a esta región una nueva oportunidad para músicos, público, promotores y tantos otros que viven por y para la música.

Publicado en LaCarne Magazine en Octubre de 2015

Contacta conmigo desde blogdeenriquefalco@hotmail.com

viernes, 27 de marzo de 2015

Cosas de Música. Los 90 (Extremadura 2)


Ponemos fin en Cosas de Música a este ciclo tan especial que han significado los maravillosos 90 a través de la música; América, Reino Unido, España y Extremadura, con capítulo doble resaltando el potencial de esta región que ha conseguido que dediquemos dos programas a sus agrupaciones.

Hoy escuchamos a los maravillosos Erospoly de Cáceres, que sonaban de dulce y que encima tenían una baterista monísima veinteañera que tocaba con una caña que le otorgaba un morbo especial. Los Pimientos Verdes Fritos de Jerez de los Caballeros con una fuerza densa y espectacular. Julia´s Mimeman de Mérida, impresionantes. Super 8 de Montijo, que consiguió lo que soñábamos todos los grupos amateurs del país, ganar el concurso de maquetas rockdelux. Los admirados Darksound, posiblemente el mejor grupo que haya pergeñado la tierra pacense y los añorados Left Brothers, que también consiguió ser fichado por un sello discográfico barcelonés y grabar un disco.

Tras cinco programas dedicado a la música de los 90 retomaremos Cosas de Música después de la Semana Santa. ¡Hasta entonces!



viernes, 27 de febrero de 2015

Cosas de Música. Los 90


En la edición de esta semana de Cosas de Música dentro del espacio Cosas que pasan, José María Da Silva y un servidor nos dedicamos a rescatar a una serie de grupos que desde comienzo de los 90 comenzaron a llegar a nuestro país provenientes de los Estados Unidos, y que sin duda calaron en toda una generación.

Así mismo escuchamos grandes bandas como Green Day, Weezer, Nirvana, Soundgarden, Red hot chili peppers, The Smashing Pumpkins y Collective Soul. Evidentemente podríamos haber seleccionado a cincuenta más, pero ya existirán más ocasiones.





No pudimos obviar lo que significaba en una ciudad como Badajoz, disponer de algunos garitos entrañables, como el añorado "El Inercia" en la calle de los bares, donde muchos acudíamos para poder escuchar toda esta nueva música, que ya en nuestra ciudad sin duda influyó para la formación de bandas como Violent Popes o Darksound.

Os dejo el audio de la sección, y deseo, que especialmente todos los que os encontréis entre los 30 y 40, os emocionéis un poquito.

¡Hasta el jueves que viene!

miércoles, 8 de octubre de 2014

Plagios, autoplagios y plagios con corazón


El amigo Noel Gallagher, familia directa por parte de padre y madre del plagio en todas sus facetas

En infinidad de ocasiones la palabra música, y en general las canciones, parecen caminar inevitablemente de la mano del siempre incómodo apelativo de plagio, y así lo ha sido y será durante toda la historia de la música, ya que existen quienes aseguran por Osiris y por Apis que la música ya está toda inventada, y que lo único que puede hacerse con ella es intentar otorgar matices propios.
Quede constancia que no soy de los que mira con malos ojos según qué tipo de plagios, si estos se producen, digamos con algo de corazón y buen fondo.
¿Que grupo novel que arranca en el maravilloso mundo de la música no ha creado sus primeros engendros casi parejos a las canciones favoritas de sus grupos o solistas más influyentes? A este tipo de plagios yo los denomino cariñosamente “plagios con corazón”, y algo de morro claro, pero por algún sitio tenemos que empezar. Todos, sin excepción, hemos plagiado nuestras canciones favoritas, y no está mal que así sea hasta que encuentres el camino indivisible hacia tu propio estilo.
La música puede disfrutarse de infinitas maneras posibles, y todas pueden ser maravillosas. Hay quienes prefieren escucharla de fondo, con sonido moderado en el coche o la oficina, para no sentirse tan solos o para eludir el aburrimiento y la monotonía, o quienes, por el contrario, necesitan de su presencia a todo volumen para captar su fuerza y energía. Luego están quienes la disfrutan en la intimidad de su propio hogar, con sus auriculares puestos, soñando que son ellos mismos los músicos ejecutantes de sus canciones favoritas.
Pero les aseguro que no hay mejor manera de abrirse a sus maravillosos sentimientos que creando tus propias canciones en colaboración de otros seres humanos tan locos por la música como tú.
Es divertido, más entrañable e interesante, apreciar en una joven banda sus influencias cuando ofrecen sus primeras canciones. Cada nuevo disco descubierto puede abrir miles de posibilidades. La manera de ejecutar un punteo de guitarra con un determinado pedal, un redoble o ritmo de batería imaginativo, una melodía de bajo bonita o una forma particular de cantar. Todo puede aplicarse a tus propias creaciones, y el cúmulo de aquellas cosas que tanto te gustan, unido a tus propias limitaciones o inmejorables condiciones y talento harán brotar poco a poco tu propio estilo, que a su vez influenciará a otros en esta necesaria e interminable cadena musical.

Tonight tonight,  The Smashing Pumpkins. Maravilloso grupo, bella canción
Hace pocos días, mi amigo Pedro Wichard, vocalista de Darksound compartió en su muro de Facebook el video clip de Blind Melon, “No Rain”, del año 1993. Esto provocó un pequeño ejercicio de morriña entre algunos amigos, que nos lanzamos entre nostálgicos y divertidos a compartir y comentar canciones de grupos de la época como NirvanaSound GardenCollective Soul o The Smashing Pumpkins (y luego algunos dicen que los 90 fueron una mierda). Precisamente, de la banda de Chicago compartí dos grandes temas: “1979” y “Tonight Tonight”. Al escuchar esta útima he de reconocer que una vez más me emocionó su preciosa y emocionante entrada instrumental donde la cuerda se convierte en protagonista, pero lo que consiguió envolverme en un mágico viaje en el tiempo fue ese maravilloso ritmo de caja que Jimmy Chamberlin imprime a la bella canción.

El excelente músico extremeño Óscar Vadillo
De modesta manera, a mis escasas 20 primaveras pretendí “homenajear”, más que “plagiar”, aquel interesante ritmo, y ayudado por mi pareja artística, Óscar Vadillo (actualmente en el grupo valenciano Ambrós Chapel, del que pronto tendremos nuevas musicales en forma de disco) creamos el tema “Charlie”, que fue incluída en aquella primera maqueta de los Left BrothersAbre la puerta (1998), que grabamos junto a Adolfo Campini (Rui Díaz y la Banda Imposible) en los estudios de Puebla de la Calzada de Promúsica de Extremadura, con la inestimable e imprescindible ayuda del gran Armando Mazuecos a los mandos técnicos.
Óscar Vadillo, músico pacense que ha gozado de una trayectoria notable en la región (Violent PopesLeft BrothersLichFantic…) poseía sin duda aquella gran cualidad de beber de innumerables infuencias musicales que luego escupía a retazos en sus numerosas composiciones. Era increíble cómo conseguía mezclar en un tema propio los últimos éxitos de OffSpringOasisGreen Day y Nirvana con una gracia, facilidad y un desparpajo que nos dejaba entre boquiabiertos y fascinados. Aquella maqueta de la que hablamos era en buena parte una muestra inequívoca de “plagios con corazón”, con claras influencias de nuestros grupos favoritos. En especial recuerdo un tema, “Ahora estás tú sola”, en donde mi participación a las baquetas se convierte casi en un “homenaje” continuo a la batería del “Sunday Bloody Sunday” de U2.
¿Pero donde está la línea que separa las influencias innegables del siempre incómodo apelativo de plagio? Sinceramente en muchas ocasiones no existe y son imperceptibles la una sin la otra. Casos importantes en la historia reciente de la música han sido resueltos finalmente por jueces quienes nunca dejan satifechos a los que se mueven al filo de esta linea separatoria virtual.
El “Surfin´ U.S.A.” de The Beach Boys es una canción maravillosa, con gran ingenio vocal y un sólo de teclado formidable, y aunque muy diferente a nivel de producción y ejecución queda totalmente claro a la primera escucha que la melodía y los acordes de guitarra son prácticamente idénticos al “Sweet Little Sixteen” de Chuck Berry.
Un músico omnipresente en el mundo de los plagios a nivel internacional, Noel Gallagher, ha sido declarado culpable de plagiar varias canciones a lo largo de su carrera, y sin embargo nadie lo ha condenado aún por los acordes de piano de la que para mi gusto es su mejor canción, “Don´t look back in anger”, en cuyo principio realiza una dudosa oda al plagio más ordinario y lamentable del “Imagine” de John Lennon, aunque sólo al principio y durante unos segundos, luego se desmarca completamente y podemos disfrutar de una buena canción, ¿Pero quien decide si lo suyo no ha sido más que un “homenaje”, un “plagio con corazón”, o un ejercicio de descaro insultante?

¡Plagio subconsciente? Habrá que creérselo... ¿o no?
Quizás lo más fácil, y la solución menos mala para todos sea la del denominado “Plagio subconsciente”, en la que se hace un reparto más o menos justo y equitativo en cuestiones de derechos de autor y en donde la honra de plagiado y plagiador no sufren más de lo necesario, y si no que se lo cuenten al bueno de George Harrisoncon su “My Sweet Lord”.
Nuestros artistas nacionales tampoco se libran del San Benito del plagio, y si no que se lo digan a los Hombres G y al extraordinario parecido de su “Marta tiene un marcapasos” con el “At the Zoo” de Simon & Garfunkel. Aunque quizás, en los últimos años el caso más sonado fue el del donostiarra Mikel Erentxun y su canción “Grandes éxitos”, perteneciente al Ciudades de paso (2003). Esta canción fue adaptada para convertirse en la cabecera de la popular serie de Tele 5 “Los Serrano”, y posteriormente se comercializó en el disco de Fran Perea cómo “Uno más uno son siete”. Ian Broudie, el líder de The Lightning Seeds, interpuso una demanda deplagio, ya que el tema se parece bastante a la canción “Pure” de los británicos, no obstante la acusación fue desestimada, pero la prensa especializada no otorgó la misma relevancia ni difusión que en su día hicieran de la demanda de plagio.
En el fascinante mundo de los plagios no han de faltar tampoco quienes se plagian a sí mismos, que es una manera infalible para evitar las demandas judiciales. El gran músico Mike Olfield lo hace constantemente, y así, especialmente en sus temas más pop recurre al autoplagio de manera algo más frecuente que lo aconsejable. Y si no se lo creen, escuchen la deliciosa pieza “Moonlight Shadow”, quizás la más conocida del artista, y después “Crimen of passion”, el más que obvio intento de emular el éxito de la primera canción pero con voz masculina. Tal vez si la parte vocal la hubiera interpretado Maggie Reilly en lugar de Barry Palmer, el propio Olfield seguro que se hubiera demandado a sí mismo, aunque de manera subconsciente. Para rizar el rizo, años después Miguel CampoViejo completa su trilogía del auto plagio con “Man in the Rain”, esta vez con la cantante folk escocesa Cara Dillon, y con sospechosa similitud a los dos anteriores temas.

El gran Mike Oldfield, o Miguel Campoviejo, ha hecho del autoplagio un arte como pocos.
De una forma u otra, la música siempre es bella y magnífica, aunque sean plagios, o autoplagios, o plagios subconscientes, o plagios con corazón. Evidentemente, antes de la irrupción de internet era bastante más fácil plagiar que en la actualidad, o quizás habría que matizar que era más fácil hacerlo sin que te pillaran.
A los músicos y a los amantes de la nuena música, nos iría bastante mejor y seríamos mucho más felices si aceptásemos el hecho de que cualquier cosa que se haga es muy probable que ya se haya realizado, y seguramente hasta mejor. Dediquémonos a disfrutar de las buenas canciones sin prestarle demasiada atención de dónde vienen, y sigamos componiendo buenos temas, que diviertan, entretengan y hagan soñar a los demás… aunque algún día transciendan y puedan llegar a ser transmitidas en forma de plagio. De una u otra manera, la música gana, y con ella todos ganamos.


http://www.lacarnemagazine.com/lacarne-magazine-no30/

martes, 2 de septiembre de 2014

Sólo no puedes, con amigos sí.

 
Al vanidoso McCartney le hubiera venido bien ver de pequeño "La Bola de cristal".

Los músicos, al igual que el resto de seres humanos, podemos ser de muy diferente condición, pero mentiría con riesgo de abrasarme en las calderas del mismísimo infierno si no reconozco que la mayoría somos un puñado de cretinos presuntuosos y egocéntricos.

Estos egos no han de llevar implícitamente connotación negativa, si como toda persona, evolucionan favorablemente en el tiempo. Los músicos, al igual que el resto de seres humanos (y con ello no quisiera separar a los músicos del resto de personas, aunque está claro que son especiales y de otra pasta distinta) sostienen muy diferentes circunstancias a lo largo de su vida, y está bien que así sea.

Estoy convencido que incluso el vanidoso McCartney se sonroja hoy al escuchar aquellos primeros discos en solitario tras su ruptura con los Fab Four, en especial aquel McCartney (1970) en el que grabó todos y cada uno de los instrumentos, como para mostrarle al resto del mundo que prácticamente él era el que lo hacía todo en The Beatles.

De igual forma que pongo la mano en el fuego al asegurar que Yoko Ono sigue pensando que las canciones que más molan del Double Fantasy (1980) son las que ella canta (el Diablo la confunda).

Hubiera sido mejor un Lone Fantasy... sin Yoko Ono


Sé que esto está fuera de lugar, pero les aseguro que si el menda gozara del privilegio que supone viajar en el tiempo como el bueno de Doc Brown en Back To The Future, se las hubiera ingeniado para que el Double Fantasy del inigualable John Lennon se llamara Lone Fantasy, ustedes ya me entienden.

Para purgar pena y no pretender quedar como un angelito voy a ir dejando las cosas bien claritas. Yo mismo entono el mea culpa públicamente, y reconozco pecados de vanidad, que casi siempre van unidos a la palabra juventud, y si no se lo creen escuchen la primera maqueta de Violent Popes, aquella de 1996 grabada en los estudios JAMMIN de Mérida por los hermanos César y Markos Bayón.

Creo que durante aquellas diez entrañables canciones, batí el récord mundial de figuras bombo-charly-caja y redobles eternos, algunos de ellos enmarcados en tempo y compases que ni siquiera existen. Uno escucha ahora cortes como “fucking”, “blind moon”, “out” o “empty man” y le da la sensación que el batería, o sea, quien suscribe, está tratando constantemente de llamar la atención en cada parte del tema, algo que ni se me pasaría por la cabeza en la actualidad. No es apropiado restar protagonismo a un solo de guitarra, o de bajo, o incluso a una parte instrumental o vocal relevante ejerciendo redobles o figuras que poco aportan al tema en cuestión. Es este, por cierto, un tema apasionante, el de las funciones y habilidades que debe ostentar un buen batería, que ya retomaremos en alguna ocasión.

Record de figuras bombo-charly-caja


Observo, no sin cierta satisfacción, que muchos de mis colegas y compañeros de aventuras también maduran y evolucionan. A mis íntimos compañeros de Left Brothers, Óscar Vadillo (ahora en la banda valenciana Ambrós Chapel y Adolfo Campini (The Wish, Superbolido, Rui Díaz y la Banda Imposible) se les aprecia actualmente una calidad, experiencia y saber estar en directo y en grabaciones que solo puede ser resultado de una carrera sensata, escalada y equilibrada, gestada a base de pequeños y naturales pasos.

Aún recuerdo los comienzos de grupos como los venerados Darksound, compañeros de local y fatigas por aquel entonces, que superaron poco a poco todos los obstáculos que suponen la creación de una banda y estilo, y se abrieron a nuevos componentes e inquietudes para gestar para la historia uno de los grupos más grandes que ha emanado de esta bendita tierra.

Lamentablemente, a finales de este mes, la banda pacense ha anunciado un parón indefinido de su actividad por motivos laborales y personales, que ha disgustado al gran número de incondicionales con los que el quinteto cuenta por todo el país.

Muchos esperamos con ganas el nuevo proyecto de Ricardo Larios y su particular voz. No defraudará


Su batería, “el príncipe”, Jesús del Castillo (PrinzeRocks), sin duda de los mejores bateristas del país, está inmerso en un interesante proyecto de metal progresivo denominado GR1DHOLE Project, del que puede disfrutarse ya algo de material. Tampoco es conveniente perder de vista a Ricardo Larios. El que fuera guitarra fundador y primer vocalista del entonces trío, nos sorprenderá a medio plazo con un proyecto que lo volverá a colocar delante del micrófono, sin duda una gran noticia para los seguidores de su particular voz que ya cautivó en aquel impresionante Midnight Sun (2001), producido por Carlos Escobedo en los estudios Cube en Madrid.

Midniht sun de Darksound. Pequeña joya del metal español

Es irrefutable que lo mejor de ser músico es compartir la música que llevas dentro con los demás, creando juntos un sonido que nos evoque un sin fin de maravillosas sensaciones, cada uno aportando lo mejor de sí mismo, de su propio y noble arte. 

Tocar en un grupo es una experiencia maravillosa. No comprendo a todos esos músicos que son capaces de grabar ellos solitos todos los instrumentos en todas las canciones de sus discos,  cómo no, también compuestas y auto producidas para mayor gloria de su ego. 

Véase, además del anteriormente citado Paul McCartney en sus comienzos en solitario, a artistas de renombre como al propio Mike Olfield (el músico que mejor se plagia así mismo) o a Lenny Kravitz, por poner algunos ejemplos.
Cuando un grupo se forma, madura y evoluciona, es natural y entendible que sus componentes quieran dar rienda suelta y buscar nuevas inquietudes con el paso de los años, por eso no entiendo ese afán de recurrir a su pasado cuando ofrecen conciertos como solistas. 

Realmente, aunque se conviertan en solistas lo que ciertamente hacen es rodearse de nuevos músicos que se limitan a prestar servicio, y como comprenderán, esto le quita chicha al asunto.
Lo grande de pertenecer a un grupo es algo parecido a lo que hacía John Lennon: “Chicos, tengo esta idea... a ver que me podéis dar”. Al contrario que su colega McCartney: “Esta es mi canción y la quiero así”.

Acudir a un concierto de Paul McCartney para verle interpretar canciones de The Beatles me parece una estafa. También es grotesco y lamentable que en cuanto un grupo funciona comercialmente, la discográfica anime y potencie que los diferentes miembros del grupo comiencen una carrera como solistas con el fin de multiplicar las ventas de discos. Aunque claro, eso era más común antes, cuando era un negocio la venta de discos. Ahora ocurre un fenómeno distinto. Son las discográficas las que intentan por todos los medios que los diferentes solistas se reúnan y recuperen el viejo nombre del grupo para intentar vender más discos.

"El grito del tiempo". El destino no está carente de ironía


En España, en los últimos años este hecho ha trascendido en forma  de plaga lamentable, aunque el negocio es el negocio y todos tenemos que comer. El último ejemplo lo tenemos con el dúo donostiarra Duncan Dhu.

El joven trío formado por Mikel Erentxun, Diego Vasallo y Juan Ramón Vilés nació en 1984 con un estilo y personalidad propia, representado en un sonido sencillo y acústico que llegó a sorprender en poco más de un año con un gran disco, Canciones (1986) con algunas de las canciones más recordadas y de más éxito del pop español.

Lamentablemente, en el siguiente disco todo se desvaneció. Aunque El grito del tiempo (1987) fue un gran éxito, Duncan Dhu murió para siempre como grupo. Aunque en su día no trascendió, ninguno de los miembros del trío original grabó sus instrumentos (Mikel Erentxun evidentemente sí tuvo que grabar las voces) siendo sustituidos por reputados músicos de estudio. Desapareció la esencia del grupo, en especial esa manera de tocar la batería con escobillas que aportaba Juan Ramón Vilés, o las saltarinas líneas de bajo de Diego Vasallo. Tras la marcha del batería, Duncan Dhu dejó de ser un grupo para convertirse en una marca, en una especie de proyecto, en los que sus dos integrantes fundadores no eran más que el motor de arranque, especialmente a nivel de composición y voces.

Sucesos parecidos se han repetido en el pop español en las diferentes décadas, destacando la tomadura de pelo de aquella “vuelta” de Mecano con aquel Ana, Jose y Nacho (1998) que se limitó a incluir en un recopilatorio doble 8 descartes de trabajos anteriores, y en donde José María Cano ni se dignó siquiera a grabar alguna guitarra, bajo o teclado.

Ana, Jose, Nacho... y el regreso más lamentable del pop español. El propio Jose se tapa la cara de vergüenza


Cuando los grupos musicales, las bandas de música pop, se convierten en marcas o incluso en proyectos de apenas un par de personas, la magia de la música se desvanece como polvo en la lluvia. No critico que algunos de los miembros de una banda puedan ser relevados, ni que se les sumen o resten, pero creo que es importante y especial pertenecer a un grupo, y proyectar imagen de grupo y unidad. Tres o cuatro cabezas piensan más que una sola, y cuando las decisiones se toman en consenso de unos pocos en detrimento de en solitario, los acontecimientos transcurren de manera menos radical.


 



Ya nos lo advertían en aquel maravilloso programa (La Bola de Cristal) cuando éramos pequeños: “Solo no puedes, con amigos sí.”. Que cunda el ejemplo y que sigan brotando nuevos grupos en Extremadura y toda la geografía española. Y a ti, amigo músico, que no te preocupe si te sientes de alguna manera identificado con la imagen del músico presuntuoso y egocéntrico, pues al igual que la ignorancia, ambas cualidades pueden ser corregidas con el paso natural de los años.



http://issuu.com/lacarne/docs/lacarne_magazine_n29
 

sábado, 30 de agosto de 2014

Cosas de 2 (28/08/2014)

Da Silva y Falcó, gansos como el gordo y el flaco, aunque aquí al revés


Penúltimo duelo musical de este verano que nos venimos pegando el bueno de José María Da Silva y un servidor.

Tras el parón de vacaciones hemos vuelto con más ganas que nunca, a saber nada menos que con Paul McCartney y Michael Jackson y su famoso: "Say say say".

Da Silva Contraataca con Rebecca Black y su gran fracaso "Friday".

Continuamos con  Weezer y el tema inédito de la B.S.O.  de Mallrats: "Susanne" y Da Silva responde con las famosas Sex Boomb, que en su día dieron de qué hablar, sobre todo en programas como Crónicas Marcianas.

Es hora del pop español y escuchar temas que te ponen de buen humor, como el: "Todas las flores" de los Presuntos Implicados .

Da Silva propone la rumba y el buen rollo que siempre han tenido Los Sobraos y expone su versión del "Wonderwall" de Oasis que la verdad es que desprende un buen rollo inesperado.

Acabamos, como siempre, con música extremeña, y dándole un fuerte abrazo al grupo pacense Darksound, quienes recientemente han anunciado un parón indefinido por problemas laborales y de disponibilidad, para inyectarles ánimos y desear que lo suyo no sea más que un hasta pronto.

Programa del 28/08/2014





 























domingo, 24 de agosto de 2014

Jesús del Castillo (PrinzeRocks)

Jesús del Castillo, el Príncipe, PrinzeRocks. Amigo y músico a quien aprecio y admiro.


Espectacular Drum playthrough del tema "Step Down" de DARKSOUND (2013) recientemente premiado en la gala de los VI Premios Sonora de la Música Extremeña en la categoría MEJOR CANCIÓN.



 


Jesús del Castillo, para nosotros "El Príncipe" (PrinzeRocks) es sin lugar a dudas uno de los mejores baterías de todo el país. 

Tras el parón indefinido de Darksound se halla inmerso en un nuevo proyecto; GR1HOLE Project, del que os dejo bio y el video "VAGUE MEMORY" Playthrough instrumental (Pre-Production).



 

 "Proyecto de metal progresivo formado en Madrid.

GRIDHOLE nace a raíz del proyecto musical personal de Marcos Alarcón. Tras un anuncio buscando batería contacta con Jesús Del Castillo el cual se encarga de perfilar y dar su toque personal a las bases rítmicas. Empiezan a ensayar y a trabajar en las primeras producciones, posteriormente se une a ellos Alex Alonzo para encargarse del apartado vocal del proyecto. A partir de este momento comienzan las primeras grabaciones de audio y vídeo en el local de ensayo.

El objetivo inicial del proyecto es darse a conocer para ello lanzamos "VAGUE MEMORY" !! primer single y carta de presentación, publicado primero en formato vídeo “playthrough instrumental” y más adelante la versión de audio con voz"

martes, 20 de mayo de 2014

Darksound

La extraordinaria banda pacense DARKSOUND



En Las Joyas de la Castafiore, la sección de este blog donde venimos hablando de música extremeña, no podía faltar por supuesto uno de los mayores prodigios musicales que se han parido en Extremadura en los últimos años. Hablo, naturalmente y nada menos que del grupo Darksound, quienes se consolidaron ya hace tiempo como una de las mejores bandas de Metal Melódico de Europa. Y esto no lo dice el menda, que alguno que otro ya estará pensando que los elogios que salen de mi boquita de piñón se deben a mi amistad con los miembros de la banda, en especial con Ricardo Larios, con el que he crecido y vivido mil experiencias desde los 6 años. Nada más lejos de la realidad. Tales piropos salen de decenas de revistas de prensa especializada nacional e internacional, y ahí está Internet para que puedan comprobar la veracidad de los hechos.

Corren malos tiempos para todos, y la música no es una excepción. La crisis, para cualquier formación musical que no se acoja al hecho de ser un producto comercial fabricado por una multinacional con el único objeto de vender discos, hace ya lustros que se impuso no sólo en este país, sino en medio mundo, con la consecuente dificultad del intento de abrir hueco de los nuevos grupos que pugnan por dar a conocer su música, la mejor y más gratificante de todas las magias.



Desde hace aproximadamente diez años, es decir, desde la aparición de Operación Triunfo y la masiva saturación de clones que supuso al mercado discográfico, junto al aumento de la piratería, es casi imposible ganarse el pan como músico profesional en este país. A cambio, en poco tiempo, Internet supuso una revolución, dando la oportunidad a los grupos de poder llegar cada vez a más gente a través de redes sociales como My Space, el propio Facebook o las Webs musicales de los mismos grupos. 

Gracias a todo esto, junto con la innegable calidad y madurez de su sonido, Darksound es hoy un grupo muy conocido, y no sólo por el público especializado, no obstante sigue luchando día a día para seguir derrumbando barreras y labrarse un nombre aún con más reconocimiento en el panorama nacional e internacional.


Ayer mismo, bromeaba con Pedro Wichard, vocalista del grupo, y se lo decía muy claro: “Si hubiérais nacido unos 15 años antes ahora seríais millonarios”. Él se partía de la risa, porque es un cachondo mental como yo, pero estoy convencido de la veracidad de mis palabras.
¡Quien lo iba a pensar, cuando muchos años atrás, en el 99, mi amigo Ricar me comentó la idea que tenía para forjar un grupo con él como guitarra y cantante, donde incluiría nada menos que al "Príncipe" y a "Mahoney" como batería y bajista!

El "Príncipe", Jesús del Castillo, era casi aún un adolescente, que tocaba el bajo en una joven formación que compartía local con mis entonces grupos Violent Popes y Left Brothers. Aun recuerdo como, de forma muy condescendiente, le dejaba sentarse a mi batería y me permitía el lujo de “enseñarle” a tocar un par de ritmos. Nunca se me pasó por la cabeza que me encontraba ante uno de los más grandes y completos baterías que iba a conocer en mi vida. Aún hoy en día no me lo creo. Y Mahoney (David López) no era más que un amigo de su pandilla, del que ni siquiera sabíamos que tocaba el bajo.
 
En breve, tras algunas actuaciones, se convirtieron en un trío soberbio y se decidieron a grabar su primera maqueta casera. Los tres miembros del grupo eran seguidores incondicionales del grupo español Sober, y en uno de sus conciertos en Extremadura le lanzaron una de sus maquetas caseras. Evidentemente, y como no podía ser de otra manera, los miembros de Sober quedaron impresionados y les facilitaron la grabación de una maqueta de verdad en los estudios Cube en Madrid (Midnight Sun) producida nada menos que por Alberto Seara, donde además contaron con la colaboración de Carlos Escobedo (cantante y bajista de Sober) en uno de sus temas.



Tras el éxito de su nueva maqueta, que les fue abriendo cada vez más puertas, decidieron sumar a la causa a Javi Caldito (Guitarra) y Pedro (Wichard) Pérez (Voz principal). 

Desde entonces y hasta hoy dos discos les contemplan: “Irresponsible Optimism” (Lengua Armada 2003) “No Return Road” (Lengua Armada 2007). Últimamente han lanzados los singles "Dust & Bones" y más recientemente "Step Down". Además han sido incluidos en Singles y recopilaciones a nivel nacional e internacional, amén de ganar varios concursos nacionales y situarse finalista en varios internacionales.

 



Podría contar anécdotas muy divertidas, como aquellas mañanas que me escaqueaba de la Universidad y me iba a casa de mi amigo Ricardo a desayunar y me ensañaba sus últimas apariciones en la revista LOKA, que era algo así como el Súper Pop de las niñatas más cañeras. O por ejemplo, cómo en la boda de nuestro amigo Javi (ya saben, íntimo mío y de la gula, como quien suscribe), unas primas suyas de Galicia no se creían que allí pudiera estar nada menos que el guitarrista de Darksound.

Darksound no serán profetas en su tierra como tantos otros, y eso es una lástima, además de una injusticia. Pero los que los conocemos bien nunca llegaremos a sorprendernos de nada que consigan de aquí a unos años, porque jamás se escuchó en esta bendita tierra un sonido tan cuidado y maduro , y tan alta y soberbia ejecución y calidad musical en directo. 

Darksound está llamado a ser uno de los grandes grupos de la década, y espero que en sus retinas, recuerden quien fue de los primero que lo anticipó, así, con un poco de suerte, los miembros del grupo, se apiadarán de mí y me dejarán llevarles las guitarras y los cafés. 





Pase lo que pase, el tiempo y la historia colocarán a Darksound en el lugar que merecen dentro de la música, y como podrán observar por sus seguidores, no se limita solo al marco regional y nacional.



Disfruten siempre que puedan de su directo, y como no, con su discografía, y también con todo el material audiovisual que existe del grupo en Internet, como muestra este excelente video clip de “Hong Kong Holidays”, perteneciente a su álbum “No Return Road”.