Don de Loch Lomond

Don de Loch Lomond
Mostrando entradas con la etiqueta La Carne Magazine. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta La Carne Magazine. Mostrar todas las entradas

miércoles, 8 de octubre de 2014

Plagios, autoplagios y plagios con corazón


El amigo Noel Gallagher, familia directa por parte de padre y madre del plagio en todas sus facetas

En infinidad de ocasiones la palabra música, y en general las canciones, parecen caminar inevitablemente de la mano del siempre incómodo apelativo de plagio, y así lo ha sido y será durante toda la historia de la música, ya que existen quienes aseguran por Osiris y por Apis que la música ya está toda inventada, y que lo único que puede hacerse con ella es intentar otorgar matices propios.
Quede constancia que no soy de los que mira con malos ojos según qué tipo de plagios, si estos se producen, digamos con algo de corazón y buen fondo.
¿Que grupo novel que arranca en el maravilloso mundo de la música no ha creado sus primeros engendros casi parejos a las canciones favoritas de sus grupos o solistas más influyentes? A este tipo de plagios yo los denomino cariñosamente “plagios con corazón”, y algo de morro claro, pero por algún sitio tenemos que empezar. Todos, sin excepción, hemos plagiado nuestras canciones favoritas, y no está mal que así sea hasta que encuentres el camino indivisible hacia tu propio estilo.
La música puede disfrutarse de infinitas maneras posibles, y todas pueden ser maravillosas. Hay quienes prefieren escucharla de fondo, con sonido moderado en el coche o la oficina, para no sentirse tan solos o para eludir el aburrimiento y la monotonía, o quienes, por el contrario, necesitan de su presencia a todo volumen para captar su fuerza y energía. Luego están quienes la disfrutan en la intimidad de su propio hogar, con sus auriculares puestos, soñando que son ellos mismos los músicos ejecutantes de sus canciones favoritas.
Pero les aseguro que no hay mejor manera de abrirse a sus maravillosos sentimientos que creando tus propias canciones en colaboración de otros seres humanos tan locos por la música como tú.
Es divertido, más entrañable e interesante, apreciar en una joven banda sus influencias cuando ofrecen sus primeras canciones. Cada nuevo disco descubierto puede abrir miles de posibilidades. La manera de ejecutar un punteo de guitarra con un determinado pedal, un redoble o ritmo de batería imaginativo, una melodía de bajo bonita o una forma particular de cantar. Todo puede aplicarse a tus propias creaciones, y el cúmulo de aquellas cosas que tanto te gustan, unido a tus propias limitaciones o inmejorables condiciones y talento harán brotar poco a poco tu propio estilo, que a su vez influenciará a otros en esta necesaria e interminable cadena musical.

Tonight tonight,  The Smashing Pumpkins. Maravilloso grupo, bella canción
Hace pocos días, mi amigo Pedro Wichard, vocalista de Darksound compartió en su muro de Facebook el video clip de Blind Melon, “No Rain”, del año 1993. Esto provocó un pequeño ejercicio de morriña entre algunos amigos, que nos lanzamos entre nostálgicos y divertidos a compartir y comentar canciones de grupos de la época como NirvanaSound GardenCollective Soul o The Smashing Pumpkins (y luego algunos dicen que los 90 fueron una mierda). Precisamente, de la banda de Chicago compartí dos grandes temas: “1979” y “Tonight Tonight”. Al escuchar esta útima he de reconocer que una vez más me emocionó su preciosa y emocionante entrada instrumental donde la cuerda se convierte en protagonista, pero lo que consiguió envolverme en un mágico viaje en el tiempo fue ese maravilloso ritmo de caja que Jimmy Chamberlin imprime a la bella canción.

El excelente músico extremeño Óscar Vadillo
De modesta manera, a mis escasas 20 primaveras pretendí “homenajear”, más que “plagiar”, aquel interesante ritmo, y ayudado por mi pareja artística, Óscar Vadillo (actualmente en el grupo valenciano Ambrós Chapel, del que pronto tendremos nuevas musicales en forma de disco) creamos el tema “Charlie”, que fue incluída en aquella primera maqueta de los Left BrothersAbre la puerta (1998), que grabamos junto a Adolfo Campini (Rui Díaz y la Banda Imposible) en los estudios de Puebla de la Calzada de Promúsica de Extremadura, con la inestimable e imprescindible ayuda del gran Armando Mazuecos a los mandos técnicos.
Óscar Vadillo, músico pacense que ha gozado de una trayectoria notable en la región (Violent PopesLeft BrothersLichFantic…) poseía sin duda aquella gran cualidad de beber de innumerables infuencias musicales que luego escupía a retazos en sus numerosas composiciones. Era increíble cómo conseguía mezclar en un tema propio los últimos éxitos de OffSpringOasisGreen Day y Nirvana con una gracia, facilidad y un desparpajo que nos dejaba entre boquiabiertos y fascinados. Aquella maqueta de la que hablamos era en buena parte una muestra inequívoca de “plagios con corazón”, con claras influencias de nuestros grupos favoritos. En especial recuerdo un tema, “Ahora estás tú sola”, en donde mi participación a las baquetas se convierte casi en un “homenaje” continuo a la batería del “Sunday Bloody Sunday” de U2.
¿Pero donde está la línea que separa las influencias innegables del siempre incómodo apelativo de plagio? Sinceramente en muchas ocasiones no existe y son imperceptibles la una sin la otra. Casos importantes en la historia reciente de la música han sido resueltos finalmente por jueces quienes nunca dejan satifechos a los que se mueven al filo de esta linea separatoria virtual.
El “Surfin´ U.S.A.” de The Beach Boys es una canción maravillosa, con gran ingenio vocal y un sólo de teclado formidable, y aunque muy diferente a nivel de producción y ejecución queda totalmente claro a la primera escucha que la melodía y los acordes de guitarra son prácticamente idénticos al “Sweet Little Sixteen” de Chuck Berry.
Un músico omnipresente en el mundo de los plagios a nivel internacional, Noel Gallagher, ha sido declarado culpable de plagiar varias canciones a lo largo de su carrera, y sin embargo nadie lo ha condenado aún por los acordes de piano de la que para mi gusto es su mejor canción, “Don´t look back in anger”, en cuyo principio realiza una dudosa oda al plagio más ordinario y lamentable del “Imagine” de John Lennon, aunque sólo al principio y durante unos segundos, luego se desmarca completamente y podemos disfrutar de una buena canción, ¿Pero quien decide si lo suyo no ha sido más que un “homenaje”, un “plagio con corazón”, o un ejercicio de descaro insultante?

¡Plagio subconsciente? Habrá que creérselo... ¿o no?
Quizás lo más fácil, y la solución menos mala para todos sea la del denominado “Plagio subconsciente”, en la que se hace un reparto más o menos justo y equitativo en cuestiones de derechos de autor y en donde la honra de plagiado y plagiador no sufren más de lo necesario, y si no que se lo cuenten al bueno de George Harrisoncon su “My Sweet Lord”.
Nuestros artistas nacionales tampoco se libran del San Benito del plagio, y si no que se lo digan a los Hombres G y al extraordinario parecido de su “Marta tiene un marcapasos” con el “At the Zoo” de Simon & Garfunkel. Aunque quizás, en los últimos años el caso más sonado fue el del donostiarra Mikel Erentxun y su canción “Grandes éxitos”, perteneciente al Ciudades de paso (2003). Esta canción fue adaptada para convertirse en la cabecera de la popular serie de Tele 5 “Los Serrano”, y posteriormente se comercializó en el disco de Fran Perea cómo “Uno más uno son siete”. Ian Broudie, el líder de The Lightning Seeds, interpuso una demanda deplagio, ya que el tema se parece bastante a la canción “Pure” de los británicos, no obstante la acusación fue desestimada, pero la prensa especializada no otorgó la misma relevancia ni difusión que en su día hicieran de la demanda de plagio.
En el fascinante mundo de los plagios no han de faltar tampoco quienes se plagian a sí mismos, que es una manera infalible para evitar las demandas judiciales. El gran músico Mike Olfield lo hace constantemente, y así, especialmente en sus temas más pop recurre al autoplagio de manera algo más frecuente que lo aconsejable. Y si no se lo creen, escuchen la deliciosa pieza “Moonlight Shadow”, quizás la más conocida del artista, y después “Crimen of passion”, el más que obvio intento de emular el éxito de la primera canción pero con voz masculina. Tal vez si la parte vocal la hubiera interpretado Maggie Reilly en lugar de Barry Palmer, el propio Olfield seguro que se hubiera demandado a sí mismo, aunque de manera subconsciente. Para rizar el rizo, años después Miguel CampoViejo completa su trilogía del auto plagio con “Man in the Rain”, esta vez con la cantante folk escocesa Cara Dillon, y con sospechosa similitud a los dos anteriores temas.

El gran Mike Oldfield, o Miguel Campoviejo, ha hecho del autoplagio un arte como pocos.
De una forma u otra, la música siempre es bella y magnífica, aunque sean plagios, o autoplagios, o plagios subconscientes, o plagios con corazón. Evidentemente, antes de la irrupción de internet era bastante más fácil plagiar que en la actualidad, o quizás habría que matizar que era más fácil hacerlo sin que te pillaran.
A los músicos y a los amantes de la nuena música, nos iría bastante mejor y seríamos mucho más felices si aceptásemos el hecho de que cualquier cosa que se haga es muy probable que ya se haya realizado, y seguramente hasta mejor. Dediquémonos a disfrutar de las buenas canciones sin prestarle demasiada atención de dónde vienen, y sigamos componiendo buenos temas, que diviertan, entretengan y hagan soñar a los demás… aunque algún día transciendan y puedan llegar a ser transmitidas en forma de plagio. De una u otra manera, la música gana, y con ella todos ganamos.


http://www.lacarnemagazine.com/lacarne-magazine-no30/

martes, 2 de septiembre de 2014

Sólo no puedes, con amigos sí.

 
Al vanidoso McCartney le hubiera venido bien ver de pequeño "La Bola de cristal".

Los músicos, al igual que el resto de seres humanos, podemos ser de muy diferente condición, pero mentiría con riesgo de abrasarme en las calderas del mismísimo infierno si no reconozco que la mayoría somos un puñado de cretinos presuntuosos y egocéntricos.

Estos egos no han de llevar implícitamente connotación negativa, si como toda persona, evolucionan favorablemente en el tiempo. Los músicos, al igual que el resto de seres humanos (y con ello no quisiera separar a los músicos del resto de personas, aunque está claro que son especiales y de otra pasta distinta) sostienen muy diferentes circunstancias a lo largo de su vida, y está bien que así sea.

Estoy convencido que incluso el vanidoso McCartney se sonroja hoy al escuchar aquellos primeros discos en solitario tras su ruptura con los Fab Four, en especial aquel McCartney (1970) en el que grabó todos y cada uno de los instrumentos, como para mostrarle al resto del mundo que prácticamente él era el que lo hacía todo en The Beatles.

De igual forma que pongo la mano en el fuego al asegurar que Yoko Ono sigue pensando que las canciones que más molan del Double Fantasy (1980) son las que ella canta (el Diablo la confunda).

Hubiera sido mejor un Lone Fantasy... sin Yoko Ono


Sé que esto está fuera de lugar, pero les aseguro que si el menda gozara del privilegio que supone viajar en el tiempo como el bueno de Doc Brown en Back To The Future, se las hubiera ingeniado para que el Double Fantasy del inigualable John Lennon se llamara Lone Fantasy, ustedes ya me entienden.

Para purgar pena y no pretender quedar como un angelito voy a ir dejando las cosas bien claritas. Yo mismo entono el mea culpa públicamente, y reconozco pecados de vanidad, que casi siempre van unidos a la palabra juventud, y si no se lo creen escuchen la primera maqueta de Violent Popes, aquella de 1996 grabada en los estudios JAMMIN de Mérida por los hermanos César y Markos Bayón.

Creo que durante aquellas diez entrañables canciones, batí el récord mundial de figuras bombo-charly-caja y redobles eternos, algunos de ellos enmarcados en tempo y compases que ni siquiera existen. Uno escucha ahora cortes como “fucking”, “blind moon”, “out” o “empty man” y le da la sensación que el batería, o sea, quien suscribe, está tratando constantemente de llamar la atención en cada parte del tema, algo que ni se me pasaría por la cabeza en la actualidad. No es apropiado restar protagonismo a un solo de guitarra, o de bajo, o incluso a una parte instrumental o vocal relevante ejerciendo redobles o figuras que poco aportan al tema en cuestión. Es este, por cierto, un tema apasionante, el de las funciones y habilidades que debe ostentar un buen batería, que ya retomaremos en alguna ocasión.

Record de figuras bombo-charly-caja


Observo, no sin cierta satisfacción, que muchos de mis colegas y compañeros de aventuras también maduran y evolucionan. A mis íntimos compañeros de Left Brothers, Óscar Vadillo (ahora en la banda valenciana Ambrós Chapel y Adolfo Campini (The Wish, Superbolido, Rui Díaz y la Banda Imposible) se les aprecia actualmente una calidad, experiencia y saber estar en directo y en grabaciones que solo puede ser resultado de una carrera sensata, escalada y equilibrada, gestada a base de pequeños y naturales pasos.

Aún recuerdo los comienzos de grupos como los venerados Darksound, compañeros de local y fatigas por aquel entonces, que superaron poco a poco todos los obstáculos que suponen la creación de una banda y estilo, y se abrieron a nuevos componentes e inquietudes para gestar para la historia uno de los grupos más grandes que ha emanado de esta bendita tierra.

Lamentablemente, a finales de este mes, la banda pacense ha anunciado un parón indefinido de su actividad por motivos laborales y personales, que ha disgustado al gran número de incondicionales con los que el quinteto cuenta por todo el país.

Muchos esperamos con ganas el nuevo proyecto de Ricardo Larios y su particular voz. No defraudará


Su batería, “el príncipe”, Jesús del Castillo (PrinzeRocks), sin duda de los mejores bateristas del país, está inmerso en un interesante proyecto de metal progresivo denominado GR1DHOLE Project, del que puede disfrutarse ya algo de material. Tampoco es conveniente perder de vista a Ricardo Larios. El que fuera guitarra fundador y primer vocalista del entonces trío, nos sorprenderá a medio plazo con un proyecto que lo volverá a colocar delante del micrófono, sin duda una gran noticia para los seguidores de su particular voz que ya cautivó en aquel impresionante Midnight Sun (2001), producido por Carlos Escobedo en los estudios Cube en Madrid.

Midniht sun de Darksound. Pequeña joya del metal español

Es irrefutable que lo mejor de ser músico es compartir la música que llevas dentro con los demás, creando juntos un sonido que nos evoque un sin fin de maravillosas sensaciones, cada uno aportando lo mejor de sí mismo, de su propio y noble arte. 

Tocar en un grupo es una experiencia maravillosa. No comprendo a todos esos músicos que son capaces de grabar ellos solitos todos los instrumentos en todas las canciones de sus discos,  cómo no, también compuestas y auto producidas para mayor gloria de su ego. 

Véase, además del anteriormente citado Paul McCartney en sus comienzos en solitario, a artistas de renombre como al propio Mike Olfield (el músico que mejor se plagia así mismo) o a Lenny Kravitz, por poner algunos ejemplos.
Cuando un grupo se forma, madura y evoluciona, es natural y entendible que sus componentes quieran dar rienda suelta y buscar nuevas inquietudes con el paso de los años, por eso no entiendo ese afán de recurrir a su pasado cuando ofrecen conciertos como solistas. 

Realmente, aunque se conviertan en solistas lo que ciertamente hacen es rodearse de nuevos músicos que se limitan a prestar servicio, y como comprenderán, esto le quita chicha al asunto.
Lo grande de pertenecer a un grupo es algo parecido a lo que hacía John Lennon: “Chicos, tengo esta idea... a ver que me podéis dar”. Al contrario que su colega McCartney: “Esta es mi canción y la quiero así”.

Acudir a un concierto de Paul McCartney para verle interpretar canciones de The Beatles me parece una estafa. También es grotesco y lamentable que en cuanto un grupo funciona comercialmente, la discográfica anime y potencie que los diferentes miembros del grupo comiencen una carrera como solistas con el fin de multiplicar las ventas de discos. Aunque claro, eso era más común antes, cuando era un negocio la venta de discos. Ahora ocurre un fenómeno distinto. Son las discográficas las que intentan por todos los medios que los diferentes solistas se reúnan y recuperen el viejo nombre del grupo para intentar vender más discos.

"El grito del tiempo". El destino no está carente de ironía


En España, en los últimos años este hecho ha trascendido en forma  de plaga lamentable, aunque el negocio es el negocio y todos tenemos que comer. El último ejemplo lo tenemos con el dúo donostiarra Duncan Dhu.

El joven trío formado por Mikel Erentxun, Diego Vasallo y Juan Ramón Vilés nació en 1984 con un estilo y personalidad propia, representado en un sonido sencillo y acústico que llegó a sorprender en poco más de un año con un gran disco, Canciones (1986) con algunas de las canciones más recordadas y de más éxito del pop español.

Lamentablemente, en el siguiente disco todo se desvaneció. Aunque El grito del tiempo (1987) fue un gran éxito, Duncan Dhu murió para siempre como grupo. Aunque en su día no trascendió, ninguno de los miembros del trío original grabó sus instrumentos (Mikel Erentxun evidentemente sí tuvo que grabar las voces) siendo sustituidos por reputados músicos de estudio. Desapareció la esencia del grupo, en especial esa manera de tocar la batería con escobillas que aportaba Juan Ramón Vilés, o las saltarinas líneas de bajo de Diego Vasallo. Tras la marcha del batería, Duncan Dhu dejó de ser un grupo para convertirse en una marca, en una especie de proyecto, en los que sus dos integrantes fundadores no eran más que el motor de arranque, especialmente a nivel de composición y voces.

Sucesos parecidos se han repetido en el pop español en las diferentes décadas, destacando la tomadura de pelo de aquella “vuelta” de Mecano con aquel Ana, Jose y Nacho (1998) que se limitó a incluir en un recopilatorio doble 8 descartes de trabajos anteriores, y en donde José María Cano ni se dignó siquiera a grabar alguna guitarra, bajo o teclado.

Ana, Jose, Nacho... y el regreso más lamentable del pop español. El propio Jose se tapa la cara de vergüenza


Cuando los grupos musicales, las bandas de música pop, se convierten en marcas o incluso en proyectos de apenas un par de personas, la magia de la música se desvanece como polvo en la lluvia. No critico que algunos de los miembros de una banda puedan ser relevados, ni que se les sumen o resten, pero creo que es importante y especial pertenecer a un grupo, y proyectar imagen de grupo y unidad. Tres o cuatro cabezas piensan más que una sola, y cuando las decisiones se toman en consenso de unos pocos en detrimento de en solitario, los acontecimientos transcurren de manera menos radical.


 



Ya nos lo advertían en aquel maravilloso programa (La Bola de Cristal) cuando éramos pequeños: “Solo no puedes, con amigos sí.”. Que cunda el ejemplo y que sigan brotando nuevos grupos en Extremadura y toda la geografía española. Y a ti, amigo músico, que no te preocupe si te sientes de alguna manera identificado con la imagen del músico presuntuoso y egocéntrico, pues al igual que la ignorancia, ambas cualidades pueden ser corregidas con el paso natural de los años.



http://issuu.com/lacarne/docs/lacarne_magazine_n29
 

sábado, 9 de agosto de 2014

Las mentiras de la música Indie (Segunda parte)



Continuación de "Las mentiras de la música Indie (Primera parte)



Silvia SuperStar de Killer Barbies. Mucho morbo, mucha sierra... pero poca música

Como contraste y anécdota, recuerdo un “Festival Groove Pop” en Olivenza, en verano del 96, en el que los extremeños Violent Popes, Lich, Erospoly y Psycotic Fosters actuamos junto a algunos “grandes” de la escena. Allí estaban aquellas Killer Barbies, las supuestas y fulminantes estrellas, que además iban de estrellas, por aquello de haber grabado una película de Serie B de Jess Franco, en cuya cinta pudimos disfrutar de una primera víctima, una rubia muy mona con un culo espectacular que no para de follar hasta que la matan y especialmente de una escena en la que Santiago Segura se masturba de manera opulenta y desagradable, un trabajo sin duda para sentirse orgulloso.

Groove Pop Festival 96 en Olivenza

A los Psycotic Fosters, que eran de Don Benito, apenas los recuerdo como un grupo más heavy que otra cosa, mucha guitarra y poca melodía, intensos y machacones.

Erospoly, que un par de años se convertirían en Bloomington, era un grupo maravilloso. Canciones bonitas, una voz que enganchaba, guitarras melódicas y una baterista mona y veinteañera con mucho ritmo que otorgaba una imagen muy moderna.

Los Lich ofrecieron una actuación genial, como siempre, en aquella primera formación de trío con Chuli (Jesús García) a la voz y al bajo, creando esas originales lineas (como la de la antológica “la casa de colores”), Israel Sánchez Marcelo a la batería y Luis Gragera a la guitarra. Ya les hubiera gustado tocar como el trío pacense a muchos de los emergentes grupos indies, o haber grabado una maqueta como aquella primera en la que canciones como “I want you”, “The rose in the town” o el famoso “What Happened” enamoraban a la primera escucha.

Violent Popes ofrecimos una actuación corta, y no nos permitieron tocar el tiempo previsto, a pesar de que contábamos con el favor del público. Zaira Arlandi, la vocalista, se había metido a la afición en el bolsillo como nunca, y estábamos sonando realmente bien, pero ya se sabe que está de moda eso de damnificar grupos de la tierra para darle tiempo a los de fuera de nuestra región.

Zaira Arlandi dándolo todo en el Groove Pop 96


La puesta en escena de Killer Barbies fue bastante flojita, fotocopia de canciones, mismo ritmo y posturitas de la cantante, Silvia SuperStar, quien ni siquiera se molestó en acometer el numerito de la sierra eléctrica para el público extremeño.

La actuación de Nosoträsh se quedaría corta si nos remontásemos a aquellas primeras notas que nos ponían en los primeros años de la EGB, aquel “N.M.” (Necesita Mejorar). Para mis peores pesadillas guardaré el intento de aquella guitarrista con minifalda y tacones de aguja tratando de tocar un pedal wah wah, que ni ella misma parecía saber muy bien que hacía allí.

Pero siempre existen honradas excepciones, y tras un cambio de última hora aparecieron unos fabulosos Manta Ray, que nos embaucaron con su particular estilo, y consiguieron que nunca olvidáramos desde entonces la melodía de aquel impresionante “Tin Pan Alley”.

Por lo general, las actuaciones en directo de grupos como Los Planetas (y es justo centrarnos en ellos por ser los “abanderados” de la música “indie”... y eso a pesar de cantar en español y firmar casi desde el principio por una multinacional) transcendieron en decepción continua para sus seguidores, y no solamente en su formación inicial, con aquella May tocando de espaldas al público y un Florent que nunca ha sabido pisar decentemente los pedales de su guitarra.

Como honrosa excepción en aquella gira del 98, la de la presentación de su último gran disco Una semana en el motor de un autobús (1998) sería de justicia reconocer que la inclusión de Kieran Stephen al bajo, Eric Jiménez a la batería y Banín como teclista (y también ayudando en las guitarras) se tradujo en un aumento notable de calidad.

Sin duda, nos encontramos con música estupenda, y menos estupenda, todo hay que decirlo, en una y otra década, y también es cierto que algún que otro sector de la prensa especializada no acogió de buen grado a los nuevos grupos de los 90. Aún recuerdo a un José Antonio Abellán, insigne periodista de la música española, (aquel por cierto que hace un par de años en su programa deportivo lanzó la “bomba informativa”, parodiando a su antagonista José María García, asegurando el regreso del trío Mecano) mofándose de la que sin duda ha sido la más bella de las canciones que ha grabado un grupo español en los 90, me refiero naturalmente a “8” del Pop de Los Planetas.

En el POP de Los Planetas se incluye la más hermosa canción que un grupo español ha grabado en los 90. "8"

En sus mañanas de “La Jungla”, el oráculo Abellán (quien por cierto, también profetizó a finales de los 80 que Duncan Dhu se darían la gran hostia por elegir como primer single del Autobiografía (1989) “Entre salitre y sudor”, que se convirtió en un clásico) ofrecía en plan coña un viaje para el primero que entendiera la letra de la canción. Y es cierto, que las primeras escuchas de aquellos grupos se hacían raras, y no estábamos acostumbrados a que la voz no destacara de manera importante, pero les aseguro que a mí, personalmente, no me costó especial trabajo reconocer la magnífica y preciosa letra de J, y maravillarme con aquel fenomenal ritmo con que Raúl Santos, bastante mejor batería y mucho más imaginativo que Eric Jiménez, imprimía al tema.

Fue Eric Jiménez, batería por entonces de Lagartija Nick, quien grabó más temas a la batería en Pop, en un principio solo como colaborador, pero finalmente supongo que contó más ser el amigo de farras de J para hacerse definitivamente con las baquetas del grupo. Aunque sigo insistiendo en que los temas más originales e imaginativos a la batería los interpreta Raúl Santos, como “Una nueva prensa musical” “David y Claudia” y por supuesto “8”.

Volviendo a las movidas entre ochenteros e “indies”, quizás en esta animadversión podía influir que mientras muchos de los grupos y sellos, así como productores o revistas especializadas de los 80 nadaron en la abundancia, a los de los 90 apenas les llegaba para dedicarse profesionalmente a la música. Pero de eso no tiene culpa nadie.

Gran trabajo de Lich grabado en el estudio de Los Hermanos Dalton

Nunca pensé que La habitación roja o Los Hermanos Dalton (con quienes por cierto compartí una maravillosa experiencia, en el verano del 98, grabando una maqueta con Lich en su estudio de grabación en Cádiz) hicieran música independiente, ni creo que Los Planetas o Australian Blonde hubieran vendido más discos por salir en las radio fórmulas. Ni siquiera Xoel López, o lo que es lo mismo, DELUXE, sin duda el artista español más en forma desde el comienzo del siglo XXI, hace música independiente. 




Aunque para algunos periodistas y críticos musicales, y también como no, para mucho entendido “indie” Mikel Erentxun es un amanerado con pintas por atreverse a adaptar (con gran éxito por cierto) al español un tema de The Smiths, “There’s a light that never goes out”, mientras que en cambio Xoel es un machote versionando el mismo tema, tomando incluso como referencia musical la adaptación de Erentxun (adaptando el mismo ritmo algo más rápido que el de la canción original) limitándose a la letra en inglés.




El problema es que en este país siempre hemos tenido muchos prejuicios y un ferviente deseo de machacar a la generación anterior, en lugar de respetarla y aprender de ella, para entre otras cosas, no tropezar dos veces con la misma piedra.

Al final, tras ardua reflexión podemos llegar a determinar que aquello de la música “indie” es una burda mentira, y no es más que una absurda etiqueta, y que realmente ninguno de estos grupos hacía música independiente. El hecho de que no les conociera el gran público, o que pertenecieran a sellos pequeños que no se rendían a las exigencias del mercado no significa que hicieran música independiente. Nunca comprenderé por qué Los Piratas no podían tocar en el ContemPOPranea en los 90, y sí hacerlo en esta ocasión Iván Ferreiro, cuando precisamente a finales de los 90 Los Piratas hacían música mucho más independiente de lo que hace ahora Iván Ferreiro.

McCartney y su inseparable Hofner


En definitiva, todos tocan y componen música pop, o pop rock, y unos se prodigan en las guitarras mientras otros lo hacen en las voces o en los sonidos más vanguardistas, o en unas letras más intimistas u otras que pretenden ir más allá del amor o el desamor. Pero ninguno hace música “indie”.



Música “indie”, o independiente, es lo que hacían The Beatles en temas como “Strawberry Fields Forever”, y lo hacían hace cincuenta años. ¡A ver si nos vamos enterando!



http://www.lacarnemagazine.com/noticias/lacarne-magazine-no28


viernes, 8 de agosto de 2014

Party Logistic. Paradise Key

Party Logistics (2014), el último y espectacular trabajo de los extremeños Paradise Key

Desde el primer corte del Party Logistic (2014), cualquiera puede sentirse atraído por el aura de juventud y frescura y la absoluta falta de complejos que desprenden Paradise Key, el joven cuarteto de San Vicente de Alcántara que sorprende con un trabajo maduro, contundente y de exquisito sentido del buen gusto.

Party Logistics”, la intro, cumple con su función, aportando además del nombre del disco un abanico de fuerza y estilos musicales que engancha a la primera escucha y sin duda a oyentes de muy diferente condición. Uno no sabe realmente si está escuchando un tema de música electrónica cuando de repente se cruzan unas guitarras funkys y una voz que cambia totalmente de registro para volver de nuevo al sonido metalero como puente a una parte más bailable.



Pero sin duda es en los dos siguientes cortes, “Break in the flor”, (en donde consiguen casi un himno generacional), y principalmente en “Game Over” donde el grupo saca lo mejor de sí. Excelentes melodías que en algunas ocasiones nos hacen viajar por décadas de los 80 a lo A-há o los primeros (y mejores) años de The Smashing Pumpkins. Con “Mechanical love” otorgan continuidad a su propuesta más electrónica y bailable. Para terminar un bonus track con dos temas de recomendable escucha: “We are dangerous”, con el que fueron nominados a mejor canción en los VI Premios Sonora de la Música Extremeña y finalmente “Searching” con bonito riff de piano.

Paradise Key tienen la llave, no sé si la del paraíso, pero sí la de seguir trabajando, sin prisas, procurándose un sonido propio y espectacular. Tras escuchar sus canciones una y otra vez no puedo dejar de recomendar Party Logistic como un disco imprescindible para la música extremeña y nacional en 2014.


Van sobraos en: Energía, frescura y buen rollo

Lo que yo cambiaría: Trataría de buscar programaciones y ritmos más imaginativos, y algún que otro solo en alguna canción. Aunque es complicado debido al tempo de los temas. Aprovecharía más las voces jugando con ellas y doblándolas en la melodía original. Me encantaría que se atrevieran poco a poco con temas en español. Sonaría de lujo.

Sentencia: Sin duda uno de los trabajos que dará más que hablar en 2014. “Game over” debería ser nominada a mejor canción en los VII Premios Sonora de la Música Extremeña y sin duda imprescindible su presencia en festivales importantes de la región como Contempopranea.





jueves, 3 de julio de 2014

Las mentiras de la música Indie (Primera parte)

Los Planetas en una de sus primeras fotos promocionales con su formación original
Tras el éxito de la última edición del ContemPOPranea 2014 en Badajoz, (insisto en pedirle públicamente a la organización del festival que organice una edición de música extremeña para conmemorar los 20 años) vuelve a resonar en mi sesera aquello de la música “Indie”.

Nunca supe muy bien a que se referían con aquel concepto, “indie” que tan popular se hizo a principios de los 90, quizás más bien a partir de aquel 1992, en el que nuestro país parecía salir de una mimosa nube que tornaba a pesadilla de azufre tras las vacas gordas del sueño Olímpico en Barcelona y la Expo de Sevilla, sin olvidar aquel desconcertante “Extremadura Enclave 92” que apenas sirvió en nuestra región para gastar el poco dinero que no teníamos y llenar la cartera de muchos con un añadido de sellos en sus pasaportes.

En la primera mitad de la década de los 90, los grupos ochenteros de toda la vida, o al menos los que resistían el paso del tiempo, seguían copando las radio fórmulas. Allí estaban en los primeros puestos los extremeños Tam Tam Go! (cuando eran los Tam Tam Go! de verdad claro, con Rafa Fernández Callejo a la guitarra y su gran peso en la autoría de canciones junto a Nacho Campillo, aunque esto es otra historia que retomaremos en alguna ocasión) con su Piel sobre Piel (1992). 
 
El primer gran trabajo de un joven Mikel Erentxun que obtuvo gran éxito de ventas, con la colaboración entre otros de Pete y Bruce Thomas. Algunos críticos ni lo escucharon

También cómo no, Duncan Dhu, quienes tras el éxito de Supernova (1991) sus dos miembros, MikelErentxun y Diego Vasallo se embarcaban en aventuras individuales llamados por un afán de búsqueda de inquietudes, o más bien tras la petición de su discográfica, que veía con muy buenos ojos la posibilidad de vender el doble de discos, cuando aun era un gran negocio la venta de discos claro.

La Unión sacaba uno de sus más alucinantes trabajos, Psyconfunkster Au Lait (1993), un álbum diferente y sorprendente para el que contaron con un productor como Stephan Galfas, especialista en construir sonidos sorprendentes, y un fabuloso batería, Les Warner, cuya aportación sería imprescindible en la ejecución de temas como “Vida animal nocturna”, “África” o “Rock en Rusia”.

Sin duda, el mejor trabajo a nivel instrumental y de composición de La Unión en toda su carrera

No obstante existía cierto descontento en un sector del público más juvenil, más exigente también, que demandaba una música distinta, alejada de las repetitivas radio-fórmulas. Así surgieron los denominados grupos “Independientes”.

Recuerdo que El Inquilino Comunista, Penélope Trip o El Regalo de Silvia fueron los primeros grupos que comenzaron a sonar en corrillos de institutos y universidades con los fanzineros y entendidos de turno o en las publicaciones musicales más vanguardistas.

Gracias especialmente a Radio 3 o a publicaciones como Rock Deluxe (Internet aun tardaría en ser relevante musicalmente), todos íbamos conociendo a Los Planetas, El Niño Gusano o Surfin Bichos, hasta que por fin,a mediados de la década, en 1995, “Historias del Kronen”, la película de Montxo Armendáriz, basada en la novela homónima del escritor José Ángel Mañas consiguió que todos cantáramos el “chup chup” de los Australian Blonde, y además que fuéramos conscientes de que aquello iba en serio, que existían grupos nuevos españoles que ofrecían una música distinta, que no necesitaban que las voces fueran inmaculadas ni cristalinas, ni que destacaran especialmente en las grabaciones, casi siempre para el lucimiento de las guitarras, y que incluso cantaban en inglés, aunque precisamente eso ya lo habían hecho, y bastante bien los extremeños Tam Tam Go!, motivo por el cual tras su exitoso “Manuel Raquel”, (“Lawrence's heart is weak” en la versión original, antes de que el cineasta Ricardo Franco aportara su estupenda letra para la adaptación al español) pasaron un año vetados en las radio fórmulas porque su extraordinario Spanish Romance (1989), uno de los discos más sorprendentes y exquisitos que se han grabado en este país, apenas contenía un par de canciones en castellano).

Excelente y desconocido disco (de oro)

Les confieso que aquello fue algo emocionante, y como todos los adolescentes y jóvenes de la época le di la bienvenida a esa hornada de sangre fresca, a esas guitarras ruidosas y chirriantes, y a esos ritmos de batería que esta vez si, parecían que iban más allá del charly-bombo-caja, aunque tuve que concentrarme para entender la letra del “De Viaje” de Los Planetas y convencerme que el break tan estupendo que introducía al estribillo de “Que puedo hacer” no era un plagio del “Boys dont cry” de The Cure.

Aun así, 20 años después, me siguen emocionado algunas canciones del Super 8, en especial sigo temblando y con la carne de gallina cuando escucho aquello de: “Para poder tocar tu mente con mis dedos. Para poder limpiar mis dientes con tus huesos. Y sentirte por dentro, sentirte por dentro de mí.... ” de “Rey Sombra”.

Me gustaban muchas canciones de El niño Gusano y especialmente de Australian Blonde, (siempre preferí el “Chance” al “chup chup”) aunque confieso que el Pizza Pop (1993), After Shave (1994) y Australian Blonde (1996) se me hacían bastante largos, y hasta el Extra (1998) nunca consideré que tuvieran un disco redondo, al contrario que Los Planetas con aquel inolvidable Pop (1995) con el que los granadinos firmaron sin duda la página más grande del nuevo movimiento “Indie” que se les presuponía.

El mejor e imprescindible disco de Australian Blonde

Pero todo se chafó. Comenzaron a florecer grupos carentes de talento, con un espíritu algo así como fiestero o desenfadado más propio de los 80, pero más pedante y pijeras) respaldados por aquellos periodistas de Radio 3 (en especial Jesús Ordovás y Julio Ruiz) quienes en los 80 habían descubierto a Nacha Pop o Gabinete Caligari y ahora nos bombardeaban con los Fresones Rebeldes, Nosoträsh, Chico y chica, Meteosat o los insultantes la Monja Enana, contándonos que estos nuevos grupos eran lo más extraordinario y representativo del pop español actual, en detrimento de aquellas mierdas secas de los 80 de las que ahora renegaban.

Parte de la prensa especializada, algunos componentes de los nuevos grupos y directores de los festivales más importantes se confabularon para que todos tratáramos de olvidar a aquellos grupos de antaño, perpetrando una injusticia histórica amén de una gravísima falta de respeto que el tiempo, fiscal implacable, se ha encargado de paliar, pues sin duda, muchos de los grupos de los 80 continúan trabajando y editando discos, ofreciendo giras, sin que a ninguno se le hayan caído los anillos por volver a tocar en recintos pequeños o ajustar estrictamente su caché, mientras que la gran mayoría de aquellos esperanzadores grupos “indies” desaparecieron sin ni siquiera escribir media página del pop español.

Meteosat. Divertidos y anecdóticos. Y punto

Siempre se criticó, especialmente al comienzo de la movida madrileña, la escasa calidad respecto a ejecución musical de muchos de los músicos que formaban las principales bandas. En su defensa habría que añadir que no era fácil, ni nada barato hacerse de discos para estar al tanto de las nuevas vanguardias, y casi ni existían tiendas decentes de instrumentos musicales, añadamos que los estudios de grabación, técnicos y productores estaban más verdes que los propios músicos, aunque es del todo cierto que la creatividad de la mayoría de grupos está plenamente contrastada y plasmada en las fonotecas.

Cualquiera cuya edad ronde entre los 30 y 50 años sin duda enumeraría una lista de temas para la historia de los grupos de los 80 en poco más de un minuto, pero permítanme que dude que pudieran hacer lo mismo con canciones de grupos “indies” aunque dispusieran de todo un día.

La monja enana ?¿?¿

La calidad instrumental de muchos de los músicos independientes ha quedado patente en la mayoría de actuaciones en tan modernos y numerosos festivales alternativos, y mis propias gafas han presenciado algunas chapuzas que transcienden a monumento artístico de la vergüenza ajena.

En nuestra propia tierra, Extremadura, cualquiera podía disfrutar de jóvenes bandas cuyos directos y grabaciones dejaban a la altura del betún a muchos de estos nuevos grupos, cuyo público extremeño tuvo ocasión de compararlos en numerosos certámenes y festivales.

(Fin de la primera parte. El mes que viene en el nuevo número de Agosto de LaCarne Magazine continuamos con anécdotas y más grupos y festivales, entre ellos varios extremeños).

Publicado en LaCarne Magazine en Julio de 2014