Don de Loch Lomond

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martes, 12 de mayo de 2015

El Fade Out. Vía de escape para virtuosos

Carniceria Sanzot
por Enrique Falcó

El Fade Out, también conocido como fundido, es un recurso de estudio muy utilizado en la música, que consiste en ir disminuyendo poco a poco el volumen de la canción. Normalmente se utiliza para finales de temas, y son muchos los músicos y críticos quienes insisten en que tras una canción con final Fade Out se esconde falta de creatividad y originalidad, pues un tema completo y redondo siempre ha de tener principio y final, y solo así una canción puede denominarse como tal.
Quien despieza el mejor género cárnico para ustedes desde esta Carnicería Sanzot no puede estar más en desacuerdo, máxime teniendo en cuenta la cantidad innumerable de grandes canciones que han plasmado para la historia con tan digno destino. El quid de la cuestión se halla como siempre en el modo de utilizar dicho recurso. Bien es cierto que en ocasiones es una solución desesperada ante la falta de ideas para un final digno, pero existen temas que piden a gritos un final Fade Out, bien porque la fuerza de su estribillo tienda a repetirse cual sonrisa contagiosa o por el contrario se busque un efecto calmante o desestabilizador.
En el caso de los músicos ejecutantes puede ser un recurso muy divertido para permitirse licencias en forma de virtuosismo instrumental que no han de resaltar durante el resto de la canción. Cantantes, bajos, guitarras, baterías… parece que todos poseen carta blanca para explayarse e incluir pequeños detalles que a veces son inapreciables en las partes finales. Algunos esconden verdaderas joyas de alto nivel interpretativo de las que no ha lugar en un estribillo, estrofa o sólo de algún instrumento, por aquello ya se sabe, de no distraer la atención en plan vanidoso McCartney cuando el pobre Harrison efectuaba sólos como el de “SomeThing”.
“El grupo extremeño Tam Tam Go! oculta entre sus fade out una particularidad que muy pocos seguidores del grupo conocen”
Lamentablemente, en la actualidad, con la moda de las reediciones muchas veces se pierden algunos de estos matices. Recuerdo la canción “The Most Beautiful girl in the wordl” de Prince, en el que el genio de Mineápolis realiza una complicada ejecución vocal, llegando más allá del falsete hacia notas que ni siquiera deben existir, de gran belleza que alcanza el clímax en los últimos instantes del fade out final. Para desgracia de los que disfrutamos con estas pequeñas joyas ya no se encuentran aquellas virguerías vocales del excelente músico en las nuevas reediciones, por lo que conservo aquella original de los 90 como si de una pieza de coleccionismo se tratara.
Es realmente gozoso para los amantes de la batería deleitarse por ejemplo con  estupendos breaks y contratiempos en los instantes finales del “Easy Lover” de Phill Collins y Philip Bailey, o con la voz de Lennon al revés en “Rain” o por ejemplo las virguerías al bajo de McCartney en los instantes finales de Magical Mistery Tour.
Es curioso, pero si pensamos en grupos amateurs no suelen prodigarse en este fenónemo. Quizás, claro está, por aquello de trabajar más los ensayos para el directo en donde tan excepcional fenómeno es imposible de utilizar. Si me pongo a pensar me cuesta encontrar una maqueta o demo de algunos de los grupos extremeños en donde aparezca dicho recurso. Me viene a la cabeza una maqueta del grupo pacense DOCH (en el que varios de sus miembros, como el excelente cantante Enrique Martínez militaban en la conocida formación Fantic) que en su día comenzaba con el tema “Safety” al revés, es decir en vez de acabar la canción bajando progresivamente el volumen arrancaba de menos a más, creando un efecto realmente estupendo. En mi época de músico en activo creo que fueron un par de temas del grupo Left Brothers, “Cartas” y “Soledad” incluídos en Soledad (2014, Maidins) aunque creo que nunca en maqueta con ninguno de mis otros grupos.


El grupo extremeño Tam Tam Go! oculta entre sus fade out una particularidad que muy pocos seguidores del grupo conocen. Recuerdo en pleno pelotazo del Espaldas Mojadas (1990) cuando en la canción del mismo título Nacho Campillo cantaba aquello de “Tu me quieres, yo te quiero, tu me quieres, yo te quiero no hay dinero…”. Se convirtió en una frase muy conocida de la canción, pero pocos saben que ya podía escucharse años antes en el primer corte de Spanish Suffle (1988) en la versión original de lo que luego se convirtió en “Manuel Raquel”. Me refiero a “Lawrence´s heart is weak” en la que a pesar de ser interpretada en inglés puede oírsele a Campillo en el fade out final dicha frase en español. Lo mismo ocurre en Spanish Romance (1989) en una de las mejores canciones del grupo, que increíblemente no fue incluída en el LP original en vinilo y solo podían disfrutar los que adquirieron el cd, “Granada Eyes”, otro precioso tema en inglés que incluye la famosa frase de Nacho Campillo en el fade out final.
Como muestra de que aunque me pirren los fade out estos no siempre están exentos de negatividad, quiero hacer constancia de una chapuza cometida en este país en el año 1991, cuando a los editores del Boom 91 (Aquellos recopilatorios que salían todos los años con los éxitos del momento) se les ocurrió cortar “Entre dos tierras” de Héroes del Silencio con un fade out al comienzo del punteo central, a la postre la mejor parte de la canción. ¡Lamentable e incomprensible!
Otro aspecto poco práctico de los fade out es a la hora de “interpretar” un playback, por lo que no comprendo como artistas de primer nivel siguen escogiendo canciones con fade out final como single de promoción.
Amigos lectores, ya sabéis, a escuchar las canciones hasta el final, puede haber una sorpresa escondida. Y a ti, amigo músico… no te cortes, ejecuta esos gorgoritos que tantas ganas tienes de soltar, o ese redoble de batería… aprovecha los fade out. Si total, es casi el final de la canción… y apenas se va a oír.

viernes, 27 de marzo de 2015

Cosas de Música. Los 90 (Extremadura 2)


Ponemos fin en Cosas de Música a este ciclo tan especial que han significado los maravillosos 90 a través de la música; América, Reino Unido, España y Extremadura, con capítulo doble resaltando el potencial de esta región que ha conseguido que dediquemos dos programas a sus agrupaciones.

Hoy escuchamos a los maravillosos Erospoly de Cáceres, que sonaban de dulce y que encima tenían una baterista monísima veinteañera que tocaba con una caña que le otorgaba un morbo especial. Los Pimientos Verdes Fritos de Jerez de los Caballeros con una fuerza densa y espectacular. Julia´s Mimeman de Mérida, impresionantes. Super 8 de Montijo, que consiguió lo que soñábamos todos los grupos amateurs del país, ganar el concurso de maquetas rockdelux. Los admirados Darksound, posiblemente el mejor grupo que haya pergeñado la tierra pacense y los añorados Left Brothers, que también consiguió ser fichado por un sello discográfico barcelonés y grabar un disco.

Tras cinco programas dedicado a la música de los 90 retomaremos Cosas de Música después de la Semana Santa. ¡Hasta entonces!



martes, 2 de septiembre de 2014

Sólo no puedes, con amigos sí.

 
Al vanidoso McCartney le hubiera venido bien ver de pequeño "La Bola de cristal".

Los músicos, al igual que el resto de seres humanos, podemos ser de muy diferente condición, pero mentiría con riesgo de abrasarme en las calderas del mismísimo infierno si no reconozco que la mayoría somos un puñado de cretinos presuntuosos y egocéntricos.

Estos egos no han de llevar implícitamente connotación negativa, si como toda persona, evolucionan favorablemente en el tiempo. Los músicos, al igual que el resto de seres humanos (y con ello no quisiera separar a los músicos del resto de personas, aunque está claro que son especiales y de otra pasta distinta) sostienen muy diferentes circunstancias a lo largo de su vida, y está bien que así sea.

Estoy convencido que incluso el vanidoso McCartney se sonroja hoy al escuchar aquellos primeros discos en solitario tras su ruptura con los Fab Four, en especial aquel McCartney (1970) en el que grabó todos y cada uno de los instrumentos, como para mostrarle al resto del mundo que prácticamente él era el que lo hacía todo en The Beatles.

De igual forma que pongo la mano en el fuego al asegurar que Yoko Ono sigue pensando que las canciones que más molan del Double Fantasy (1980) son las que ella canta (el Diablo la confunda).

Hubiera sido mejor un Lone Fantasy... sin Yoko Ono


Sé que esto está fuera de lugar, pero les aseguro que si el menda gozara del privilegio que supone viajar en el tiempo como el bueno de Doc Brown en Back To The Future, se las hubiera ingeniado para que el Double Fantasy del inigualable John Lennon se llamara Lone Fantasy, ustedes ya me entienden.

Para purgar pena y no pretender quedar como un angelito voy a ir dejando las cosas bien claritas. Yo mismo entono el mea culpa públicamente, y reconozco pecados de vanidad, que casi siempre van unidos a la palabra juventud, y si no se lo creen escuchen la primera maqueta de Violent Popes, aquella de 1996 grabada en los estudios JAMMIN de Mérida por los hermanos César y Markos Bayón.

Creo que durante aquellas diez entrañables canciones, batí el récord mundial de figuras bombo-charly-caja y redobles eternos, algunos de ellos enmarcados en tempo y compases que ni siquiera existen. Uno escucha ahora cortes como “fucking”, “blind moon”, “out” o “empty man” y le da la sensación que el batería, o sea, quien suscribe, está tratando constantemente de llamar la atención en cada parte del tema, algo que ni se me pasaría por la cabeza en la actualidad. No es apropiado restar protagonismo a un solo de guitarra, o de bajo, o incluso a una parte instrumental o vocal relevante ejerciendo redobles o figuras que poco aportan al tema en cuestión. Es este, por cierto, un tema apasionante, el de las funciones y habilidades que debe ostentar un buen batería, que ya retomaremos en alguna ocasión.

Record de figuras bombo-charly-caja


Observo, no sin cierta satisfacción, que muchos de mis colegas y compañeros de aventuras también maduran y evolucionan. A mis íntimos compañeros de Left Brothers, Óscar Vadillo (ahora en la banda valenciana Ambrós Chapel y Adolfo Campini (The Wish, Superbolido, Rui Díaz y la Banda Imposible) se les aprecia actualmente una calidad, experiencia y saber estar en directo y en grabaciones que solo puede ser resultado de una carrera sensata, escalada y equilibrada, gestada a base de pequeños y naturales pasos.

Aún recuerdo los comienzos de grupos como los venerados Darksound, compañeros de local y fatigas por aquel entonces, que superaron poco a poco todos los obstáculos que suponen la creación de una banda y estilo, y se abrieron a nuevos componentes e inquietudes para gestar para la historia uno de los grupos más grandes que ha emanado de esta bendita tierra.

Lamentablemente, a finales de este mes, la banda pacense ha anunciado un parón indefinido de su actividad por motivos laborales y personales, que ha disgustado al gran número de incondicionales con los que el quinteto cuenta por todo el país.

Muchos esperamos con ganas el nuevo proyecto de Ricardo Larios y su particular voz. No defraudará


Su batería, “el príncipe”, Jesús del Castillo (PrinzeRocks), sin duda de los mejores bateristas del país, está inmerso en un interesante proyecto de metal progresivo denominado GR1DHOLE Project, del que puede disfrutarse ya algo de material. Tampoco es conveniente perder de vista a Ricardo Larios. El que fuera guitarra fundador y primer vocalista del entonces trío, nos sorprenderá a medio plazo con un proyecto que lo volverá a colocar delante del micrófono, sin duda una gran noticia para los seguidores de su particular voz que ya cautivó en aquel impresionante Midnight Sun (2001), producido por Carlos Escobedo en los estudios Cube en Madrid.

Midniht sun de Darksound. Pequeña joya del metal español

Es irrefutable que lo mejor de ser músico es compartir la música que llevas dentro con los demás, creando juntos un sonido que nos evoque un sin fin de maravillosas sensaciones, cada uno aportando lo mejor de sí mismo, de su propio y noble arte. 

Tocar en un grupo es una experiencia maravillosa. No comprendo a todos esos músicos que son capaces de grabar ellos solitos todos los instrumentos en todas las canciones de sus discos,  cómo no, también compuestas y auto producidas para mayor gloria de su ego. 

Véase, además del anteriormente citado Paul McCartney en sus comienzos en solitario, a artistas de renombre como al propio Mike Olfield (el músico que mejor se plagia así mismo) o a Lenny Kravitz, por poner algunos ejemplos.
Cuando un grupo se forma, madura y evoluciona, es natural y entendible que sus componentes quieran dar rienda suelta y buscar nuevas inquietudes con el paso de los años, por eso no entiendo ese afán de recurrir a su pasado cuando ofrecen conciertos como solistas. 

Realmente, aunque se conviertan en solistas lo que ciertamente hacen es rodearse de nuevos músicos que se limitan a prestar servicio, y como comprenderán, esto le quita chicha al asunto.
Lo grande de pertenecer a un grupo es algo parecido a lo que hacía John Lennon: “Chicos, tengo esta idea... a ver que me podéis dar”. Al contrario que su colega McCartney: “Esta es mi canción y la quiero así”.

Acudir a un concierto de Paul McCartney para verle interpretar canciones de The Beatles me parece una estafa. También es grotesco y lamentable que en cuanto un grupo funciona comercialmente, la discográfica anime y potencie que los diferentes miembros del grupo comiencen una carrera como solistas con el fin de multiplicar las ventas de discos. Aunque claro, eso era más común antes, cuando era un negocio la venta de discos. Ahora ocurre un fenómeno distinto. Son las discográficas las que intentan por todos los medios que los diferentes solistas se reúnan y recuperen el viejo nombre del grupo para intentar vender más discos.

"El grito del tiempo". El destino no está carente de ironía


En España, en los últimos años este hecho ha trascendido en forma  de plaga lamentable, aunque el negocio es el negocio y todos tenemos que comer. El último ejemplo lo tenemos con el dúo donostiarra Duncan Dhu.

El joven trío formado por Mikel Erentxun, Diego Vasallo y Juan Ramón Vilés nació en 1984 con un estilo y personalidad propia, representado en un sonido sencillo y acústico que llegó a sorprender en poco más de un año con un gran disco, Canciones (1986) con algunas de las canciones más recordadas y de más éxito del pop español.

Lamentablemente, en el siguiente disco todo se desvaneció. Aunque El grito del tiempo (1987) fue un gran éxito, Duncan Dhu murió para siempre como grupo. Aunque en su día no trascendió, ninguno de los miembros del trío original grabó sus instrumentos (Mikel Erentxun evidentemente sí tuvo que grabar las voces) siendo sustituidos por reputados músicos de estudio. Desapareció la esencia del grupo, en especial esa manera de tocar la batería con escobillas que aportaba Juan Ramón Vilés, o las saltarinas líneas de bajo de Diego Vasallo. Tras la marcha del batería, Duncan Dhu dejó de ser un grupo para convertirse en una marca, en una especie de proyecto, en los que sus dos integrantes fundadores no eran más que el motor de arranque, especialmente a nivel de composición y voces.

Sucesos parecidos se han repetido en el pop español en las diferentes décadas, destacando la tomadura de pelo de aquella “vuelta” de Mecano con aquel Ana, Jose y Nacho (1998) que se limitó a incluir en un recopilatorio doble 8 descartes de trabajos anteriores, y en donde José María Cano ni se dignó siquiera a grabar alguna guitarra, bajo o teclado.

Ana, Jose, Nacho... y el regreso más lamentable del pop español. El propio Jose se tapa la cara de vergüenza


Cuando los grupos musicales, las bandas de música pop, se convierten en marcas o incluso en proyectos de apenas un par de personas, la magia de la música se desvanece como polvo en la lluvia. No critico que algunos de los miembros de una banda puedan ser relevados, ni que se les sumen o resten, pero creo que es importante y especial pertenecer a un grupo, y proyectar imagen de grupo y unidad. Tres o cuatro cabezas piensan más que una sola, y cuando las decisiones se toman en consenso de unos pocos en detrimento de en solitario, los acontecimientos transcurren de manera menos radical.


 



Ya nos lo advertían en aquel maravilloso programa (La Bola de Cristal) cuando éramos pequeños: “Solo no puedes, con amigos sí.”. Que cunda el ejemplo y que sigan brotando nuevos grupos en Extremadura y toda la geografía española. Y a ti, amigo músico, que no te preocupe si te sientes de alguna manera identificado con la imagen del músico presuntuoso y egocéntrico, pues al igual que la ignorancia, ambas cualidades pueden ser corregidas con el paso natural de los años.



http://issuu.com/lacarne/docs/lacarne_magazine_n29
 

viernes, 21 de marzo de 2014

Left Brothers

Enrique Falcó, Óscar Vadillo y Adolfo Campini... en definitiva LEFT BROTHERS (WOMAD 2004)



La historia de Left Brothers comienza a finales del año 1995, cuando Víctor Rodríguez, miembro del grupo Violent Popes, formado hace pocos meses, le propone a su compañero de instituto Enrique Falcó (batería por entonces de Cuarto Menguante) unirse a su banda momentáneamente para dar una serie de pequeños conciertos por Badajoz. 

Enrique Falcó entra finalmente a formar parte de Violent Popes y el quinteto completado por Zaira Arlandi, Millán Vázquez y Óscar Vadillo se convierte en el grupo revelación del año y en pocos meses actúan en más de 50 ocasiones, son premiados en diferentes certámenes y graban sus primeras maquetas.

Enrique Falcó en 2001


Desgraciadamente, Zaira, Millán y Víctor han de marcharse de la ciudad para terminar sus estudios y el grupo a partir del año 97 solo actuará en determinadas ocasiones. Es el momento en el que Enrique Falcó le propone a Óscar Vadillo (guitarra y segunda voz de Violent Popes) formar un grupo de música pop en español con Óscar como único guitarra y cantante, Enrique como batería y un único miembro más a elegir que se encargaría del bajo.



Óscar Vadillo compondrá las músicas y melodías de las canciones y Enrique Falcó le ayudará con los arreglos musicales además de escribir las letras. Óscar acepta gustoso la propuesta y en octubre del 96 el trío pacense inicia sus primeros ensayos con Álvaro Mancho al bajo. Después de un discreto año con una docena de actuaciones Mancho abandona el grupo a finales del 97 dando paso a Adolfo Campini, con quien el grupo grabará sus primeras maquetas y realizará importantes giras como la del Circuito Regional de Conciertos amén de ser premiados en diferentes certámenes como el de "Badajoz Solidaria".


"Abre la puerta" primera e inolvidable maqueta de Left Brothers


Falcó, Campini, Vadillo y Paco Trompeta


En marzo de 1998, con la inestimable ayuda de Armando Mazuecos (con quien siempre estaremos en impagable deuda los entonces jóvenes músicos de la región) graban "Abre la puerta", una maqueta con diez canciones de las que se vendieron las 500 unidades fabricadas. Una primera carta de presentación que les permitió, entre otras cosas, actuar en varios festivales y ser seleccionados para el Circuito Regional de Conciertos de la Junta de Extremadura.

En 1999 repiten en estudio, esta vez en los estudios Jammin de Mérida, y graban su segunda maqueta (Oceanía) que se incluyó íntegramente en el CD "Badarock" editado por el sello Justo Santos junto a grupos como Violent Popes, Lich y Darksound.


Óscar Vadillo en 2001


En junio del año 2000 aunque Adolfo Campini abandona el grupo por circunstancias personales, Enrique y Óscar deciden seguir adelante dada la extensa oferta de actuaciones por toda la región y algunas excepcionales en tierras catalanas y madrileñas.

Por ello graban la maqueta "Esperanza" de nuevo con Armando Mazuecos, la cual le abre puertas dentro y fuera de la región.

Durante los últimos tres años, amigos de Enrique y Óscar como Luis Gragera (Guitarrista del grupo Lich donde también tocaban Enrique y Óscar) Enrique Villalón (guitarrista y compañero de Enrique en Cuarto Menguante) Ricardo Larios (guitarrista de DarkSound) o Jesús y Pablo (compañeros de Óscar en Fantic) les han echado una mano en la guitarra de bajos.


A finales de 2001 Enrique Falcó y Óscar Vadillo son fichados por la compañía catalana Maidins con la que firman un contrato por cinco años y tres discos (con opción a un cuarto) y graban lo que hasta ahora es su primer disco, Soledad, editado en mayo de 2002.

Portada del disco "Soledad" Left Brothers (Maidins2001)





Desde Marzo de 2002, Adolfo Campini regresó a la banda y el trío continuó presentando su primer disco, incluyendo actuaciones destacadas en ContemPOPranea, el Teatro López de Ayala, Caracol Rock, Womad y siendo incluido en las Giras de la Diversidad de la Junta de Extremadura junto a grandes artistas como Gecko Turner.

Adolfo Campini en 2004 (Tras la actuación en WOMAD)






En 2004 ofrecieron su última actuación.

El amor y el trabajo, y en definitiva, las vicisitudes y las circunstancias de la vida los separó musicalmente aunque siguen manteniendo fuertes lazos de amistad.

Hoy en día, más de diez años después, Left Brothers siguen siendo recordados con cariño como uno de los grupos extremeños más importantes, dejándonos el legado de un disco, varias maquetas y más de 150 actuaciones en Extremadura y algunas ciudades del país.

No sabemos si el destino, que nunca está carente de cierta ironía, será capaces de reunirlos en un futuro.


Óscar Vadillo, Enrique Falcó y Adolfo Campini en Mercantil (2013) ¿Volverán?



Video clip "Abre la puerta"





Video Clip "Venezia" (Cover de Hombres G)

   



Video Clip "Sueños rotos"

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domingo, 15 de septiembre de 2013

Una Extremeña y un café



Hoy Me he levantado muy temprano. Apenas habré dormido doce o trece horitas, pero es que si no, no soy persona. 

Hoy puede ser una jornada muy importante y todas las horas del día se me antojan insuficientes para la de cosas que me restan por hacer. Desde que tengo uso de razón, siempre que me espera un día importante me meto para el cuerpo serrano una buena catalana con jamón y un tanque de café con leche bien cargado

El caso, es que mientras me disponía a refregar el ajo y el tomate por el pan, me ha dado por pensar en el nombre de la tostada; catalana. La verdad es que no sé por qué la llamamos así, deberíamos llamarla extremeña como está mandado. Ustedes verán. Ingredientes, a saber: Pan, aceite, ajo, tomate y jamón serrano… ¿No son precisamente productos tan extremeños como las encinas y las bellotas?



Recuerdo con cariño una anécdota que se me antoja graciosa. 

En septiembre del 2001, mi amigo y compañero Óscar Vadillo y quien suscribe (o sea los Left Brothers) nos encontrábamos grabando nuestro disco en la ciudad condal. Muy cerca del estudio, en el barrio de Sants, había una pequeña cafetería con toda clase de desayunos. 

“Póngame si es tan amable una catalana y un café” le indiqué amablemente al camarero. Éste me inquirió de muy malas pulgas si le estaba tomando el pelo: “¿Catalana? ¿Qué estamos de guasa?” - me contestó con un cerrado acento catalán- 

Fue en ese momento en el que caí en la cuenta que nos hallábamos en Barcelona, y allí cuando dices “una catalana” es como si dijéramos en Galicia una gallega, ustedes ya me entienden. 

El caso es que el camarero que estaba al lado se acercó y le indicó a su compañero que lo que yo quería era un “pan tumaca” con jamón y un poquito de ajo y aceite. El camarero catalán se puede decir que me miró con asco, como si me estuviera cargando su famoso "pan tumaca”. Mientras, el otro camarero me dirigió una sonrisa y me dijo por lo bajini: “Es que yo soy de Valderde de Leganés”. ¡Acabáramos! Por eso sabía aquel buen paisano lo que mi menda deseaba al decir eso de catalana.


Pues a partir de ahora, les invito a poner de moda la extremeña. Con jamón o sin jamón, media o entera, con café o con cola Cao… pero extremeña, ¡Qué narices! 

Diríjanse al bar de toda la vida y exijan en voz alta y clara, con la cabeza bien alta: ¡A ver, cuando puedas…una extremeña y un café! ¡Estaría bueno!

martes, 27 de agosto de 2013

El Condensador de Fluzo. Despedida



En este último programa ha tocado despedirse de los oyentes y para ello hemos realizado un pequeño homenaje a los grupos extremeños que han sonado durante este verano, a saber: Los Desahuciados, Violent Popes, Gecko Turner, Left Brothers, Darksound, Tam Tam Go! y Lich.

Ni que decir tiene que ha sido un placer y un honor realizar esta colaboración en la Cadena Ser, a quien agradezco a todo su excelente equipo de profesionales la maravillosa acogida. Quiero dedicar estas breves lineas, más especialmente si cabe, a quienes han compartido micrófono y parte técnica en mi sección, Lolo Merino, José Luis Capilla, Tony Ángeles, Luis Gonzalo García y José Antonio Carmona, que quedarán para siempre unidos en la memoria de este condensador que lo mismo cualquiera de estos días vuelve a fluzear.

Gracias a quienes nos seguisteis en las redes sociales y muy especialmente en este blog, donde quedarán para el recuerdo los audios de los programas. 

La radio cada vez me engancha más, y no descarto volver a colaborar en breve, sea como fuere, vosotros, queridos amigos, oyentes y lectores, seréis los primeros en enteraros. ¡Hasta la próxima!




jueves, 25 de julio de 2013

El Condensador de Fluzo (21/07/2013)

¡¡¡140 kilómetros por hora!!!



En esta cuarta edición de nuestro Condensador, no podían faltar los Left Brothers, uno de los grupos más queridos y recordados de finales de los 90 en Extremadura. El joven trío pacense fue recordado a través de un tema de cada maqueta y disco.

Después charlamos un poco sobre cómics en general repasando (y escuchando) alguna que otra frikada divertida.

Un día más lo pasamos estupendamente, y la complicidad con Lolo Merino consigue que la sección se convierta en dinámica entretenida, y como dice mi amigo Manuel Pecellín, "mu salá", para entretener y distraer durante unos minutos a oyentes de todas las edades y condición.

Los añorados Left Brothers en la edición WOMAD 2003. Enrique Falcó, Óscar Vadillo y Adolfo Campini

Una semana más dejo a vuestra disposición el audio para los que no pudisteis escucharlo. Os recuerdo que podéis seguirnos en Facebook y Twitter


martes, 2 de julio de 2013

El Condensador de Fluzo (01/07/2013)


El primer programa ha sido una locura. Casi no llego ni a la emisión. Cosas de las rebajas que revolucionan esta ciudad, así como su tráfico. Fue el primer programa en general del verano, y como bien dice mi amigo Lolo Merino: Todo primer programa necesita su rodaje.


Lolo Merino en Hoy por Hoy Extremadura


La sección fue muy corta pero pudimos sentar las bases de lo que pretende ser. 

Un divertimento, un entretenimiento ameno que consiga arrancar una sonrisa en la oficina o en el coche, o en casa mientras se limpia o cocina o simplemente uno se relaja.


Hablamos un poco de “Los Goonies”, pinchamos a “Losdesahuciados” y lo que es más importante, nos divertimos.

Ya empiezo a recibir peticiones por las Redes Sociales: (David el Gnomo, Todo en un día, El Secreto de la Pirámide…) y de Grupos extremeños de hoy y de ayer (Left Brothers, Superbólido, Tam Tam Go!).

Los Goonies

Todas estas pelis, series, dibujos y grupos extremeños tendrán su momento durante un verano que promete ser entrañable.


Os dejo el primer audio del programa. Ya sabéis, los Lunes a las 13:30 H en Cadena Ser, y constantemente en Twitter y Facebook.


miércoles, 13 de marzo de 2013

Adolfo Portillo Campini


Adolfo Portillo Campini. Mi querido amigo...mi "jefe"
Adolfo Portillo Campini. Mi "Jefe"

Hoy quiero presentarles una nueva categoría que espero sea del agrado de todos ustedes. Se trata ni más ni menos que de la sección “El loto azul” en la que de cuando en cuando les iré presentando a una persona que escribirá un post para ustedes.
   

El primer invitado no podía ser otro sino mi primer gran amigo de la infancia, Adolfo Portillo Campini. Creo que no todo el mundo puede presumir de tener un amigo desde los 5 años de edad, y haber vivido tantas y distintas etapas de nuestra vida juntos.

 Adolfo y yo tenemos tantas cosas en común, que a pesar de ser físicamente opuestos cualquiera nos confundiría por nuestra manera de hablar, por las chorradas que decimos y sobre todo por nuestro increíble sentido del humor. Los dos somos del Real Madrid, y compartimos de siempre afición por los cómics, los libros, series, películas, mujeres y todas esas cosas de la edad

Esa química como personas también transcendió a niveles musicales, ya que como músicos compartimos larga lista de ensayos, conciertos e incluso autoría de canciones.

A
Adolfo P. Campini en Cáceres (2004) tras una actuación con Left Brothers

Adolfo siempre fue un tío muy listo, bastante más inteligente que yo, y aunque el menda jugaba mejor al baloncesto él siempre entendió mejor las matemáticas y el inglés, y tantas otras asignaturas que con benevolente paciencia me ayudó en su día a aprobar.

Aunque como mantengo desde hace muchos años, está muy tonto desde segundo de BUP, yo sigo queriéndolo con locura. Lamentablemente hace tiempo que nuestra relación no es tan fluida como antaño, cosas de la vida, aun así siempre está presente en mis pensamientos y en mi corazón, y por ello he decidido que tenía que ser la primera persona en inaugurar esta sección.

Adolfo Portillo Campini, además de un innegable talento musical, ostenta un divertido blog: "El bajista bajito" que aunque su trabajo y proyectos musicales no le permiten actualizar con frecuencia, no puedo dejar de recomendarlo a todos ustedes.

Sin más preámbulos les presento a una persona imprescindible en mi vida: Adolfo Portillo Campini.


Pan, chocolate y tebeos

Mi amigo de la infancia Enrique me pidió hace un tiempo una colaboración para su exitoso blog, y tras devanarme los sesos buscando un tema idóneo durante unos días, y la presión necesaria por su parte, ya que Enrique siempre fue muy pesad…  convincente, la respuesta cayó por su propio peso. 

Mi admirado Falcó habla en su blog con cierta frecuencia sobre cómics, afición que  compartíamos cuando éramos unos tiernos retoños, y aún hoy compartimos. Así que, armado con un lápiz y folios me hice un bocadillo de chorizo con tulipán y me dispuse a rememorar las meriendas de la infancia, mi hora favorita para devorar tebeos.

Recuerdo cuando descubrimos de churumbeles que en la zona infantil - juvenil de la biblioteca pública había cientos de cómics. Fue como ver el mar por primera vez, se habría un universo inexplorado ante nosotros. Uno tras otro, nos bebíamos cómics míticos como “Chapeau el esmirriau” o “El sulfato atómico” de Ibáñez, cómics de Lucky Luke,  Astérix o de Tintín, tebeos de Escobar, Vázquez… pero entre todos ellos sentía predilección por Superlópez, el personaje de Jan.

Menos mediático que Ibáñez, Hergé o Goscinny y Uderzo, Jan poseía un estilo muy reconocible aunque con claras influencias de la escuela Bruguera.  El primer libro de nuestro superhéroe cañí fue editado en 1980, y fue en esa década donde el prolífico autor parió varias joyas tales como El supergrupoEl señor de los chupetes, fantástico homenaje a la famosa saga de Tolkien, Los cabecicubosLa caja de Pandora, una gran lección de mitología clásica que todos los niños deberían leer, Al centro de la tierra, que como bien imaginarán está inspirado en la novela de Julio Verne y en 1989, Los petisos carambanales y otras petisoperías, libro ante el que me pongo en pie quitándome la boina. 

En este último tebeo, Jan crea un alfabeto de símbolos y para descubrir qué dicen los petisos carambanales, entrañables muñequetes amarillos de menos de un palmo,  debías traducir previamente letra por letra sus bocadillos. Muy original y un ejercicio con el que disfrutabas el doble de aquel maravilloso libro. Posteriormente, el dibujante leonés ha llegado a crear hasta 54 libros de aventuras de este personaje, aunque yo me quedo con la primera época.

Actualmente creo que Enrique está leyendo manga y sigue repasando a su adorado Tintín. Yo me he lanzado por otros derroteros, y soy muy seguidor de autores indies españoles (malditas etiquetas) como Juanjo Sáez, LuisD, Paco Roca (este es menos indie) o para mí el mejor, el premiado autor extremeño Fermín Solís

Si tienen oportunidad, no se pierdan sus obras, es un orgullo para los extremeños tener creadores capaces de alumbrar joyas tales como “Buñuel en el laberinto de las tortugas”.

Gracias, amigo , por contar con un humilde servidor para tu blog. 

Un abrazo.

Escrito por Adolfo Portillo Campini el 21/10/2011