Don de Loch Lomond

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viernes, 27 de diciembre de 2013

El anónimo de Michael Small Wall

Don Miguel Murillo, o si lo prefieren Mr. Michael Small Wall


En la reciente y atronadora jornada de Nochebuena, los lectores que aun disfrutamos con columnas que aportanalgo de afable literatura a la prensa, tuvimos la fortuna de encontrarnos con el artículo "Anónimo", de Miguel Murillo. En él, el autor de "Perfume de Mimosas" se dirige en una conversación de tu a tu al autor que le hizo llegar una carta anónima cargada de mala leche y peor café, con tentativa de reproche y desagradable comparación de muy complicada amnistía.

Como imaginarán, nunca me ha gustado el tufillo que desprenden quienes amparados cobardemente bajo la máscara del anonimato se creen con derecho a escupir las verdades o mentiras a la cara sin la educación y el decoro que exige tratar con un ser humano, máxime si encima el blanco de las supuestas críticas es una personalidad como el Director del Consorcio López de Ayala, Medalla de Extremadura, además de un importante autor teatral.

Nunca me atrevería a afirmar que reírse del prójimo pueda considerarse como un ejercicio recomendable, pero el autor de "Pájaro de Plata" castiga severamente al enigmático autor ridiculizándolo de la manera más contundente, que no es otra que mostrándole la diferencia abismal que existe entre ambos: La rúbrica al final del texto de cada escritor. Lo hace además con una elegancia que duele y truena con casi más violencia que un "Bachibozuk" o "Marino de agua dulce" del viejo Capitán Haddock.

No esperaba menos de una celebridad que derrocha tanta personalidad y carácter. Recuerdo hace algunos años otro de sus artículos donde se despachaba de idéntica forma y a gusto con un matrimonio pacense con los que coincidió en Madrid, y tuvieron la osadía de soltarle a la cara sin anestesia y sin nada que aprovechaban su estancia en la capital para ir al Teatro debido a la ausencia de obras importantes en la localidad pacense. Don Miguel Murillo les sacó algo más que los colores al mostrarles que las obras a las que pretendían acudir hubieran podido disfrutarlas en el López de Ayala unas semanas antes y por bastante menos dinero.

La ignorancia es atrevida y peligrosa, pero puede corregirse con el tiempo, por lo que espero que este matrimonio catetillo y huidizo de las artes escénicas locales , o el incógnito autor de la carta sin firma puedan aprender y sacar una lectura positiva de alguien a quien se le aprecia también su faceta de maestro.

La primera de las varias ocasiones en las que tuve que tratar con don Miguel se remonta al año 97. Con un morro y un descaro que solo puede tenerse a los 18 años, mis compañeros de grupo (Violent Popes) y un servidor nos presentamos en su despacho sin más credenciales que una maqueta grabada en casette y unas locas ganas de actuar en el López de Ayala. En lugar de llamar a seguridad, Miguel Murillo nos recibió, nos atendió y nos prometió que escucharía la maqueta y que ya veríamos qué se podía hacer.

Candi y Alfonsito "La Candi2 Banda"

Lo que son las cosas, poco después nos llamó. La Terraza del López volvía a abrir sus puertas 30 años después, y para ello había escrito un espectáculo de inauguración, "30 años no son nada" que presentaría "La Candi2Banda" la cual actuaría como mediadora entre dos grupos musicales, "Los Playboys" habituales de la Terraza del López en los 60 y un grupo de los 90, nosotros, los "ViolentPopes", que caíamos como anillo al dedo.

Casi sin darnos cuenta no solo conseguimos actuar sino que éramos parte de una obra tan divertida, como alocada y diferente. Fue una bonita experiencia de la que nunca olvidaré cómo me descuajaringué de la risa cuando el director de La Candi, Cándido Gómez, mencionó a viva voz al autor de la obra, en inglés, para darle más categoría: "¡Michael Small Wall!"

Reconocerán que tiene gracia. "Michael", Miguel en inglés, "Small", pequeño y "Wall", muro. Pequeño muro por Murillo no se si etimológicamente será acertado pero nos echamos unas risas y siempre se me viene a la cabeza cuando coincido con él.

Recuerdo precisamente que cuando le conté esta anécdota a su amigo, el recientemente desaparecido Javier Leoni, este también se mondó de la risa. Trabajé durante un año como secretario para Leoni, otro genial escritor, extraordinario actor mas desastroso administrativo, en sus oficinas de Al Suroeste Teatro, y ambos colaboraban constantemente, algo que me otorgaba la posibilidad de volver a encontrarme con Miguel Murillo.


Leoni y su amigo Miguel Murillo

En algún descanso en la oficina en épocas de menos trabajo disfrutaba obras de Miguel como "Armengol" o "El Ángel de la Luz". Recuerdo que Miguel Murillo insistió en que Janita Salomé era el más apropiado para componer la música de la obra, y así, gracias a él, descubrí al cantante portugués de "Vinhos dos amantes" que me maravilló.



Seguiré leyendo a Miguel Murillo siempre que pueda, porque ya sea en una obra, en un artículo, o en un comentario cuando coincidimos en los estudios de La Ser, el paso del tiempo me ha demostrado que aprendo cosas buenas de él. Incluso me atrevería a afirmar que nos parecemos en algunas cosas. De lo más negativo, como una carta anónima, Miguel Ha sacado en limpio un artículo excelente y una dulce venganza. Quien suscribe un post para su blog amén de bonitos recuerdos a la sesera. Ambos somos como "el Imbécil", el hermano pequeño de Manolito Gafotas, por aquello de que siempre le sacamos partido a la desgracia.

viernes, 22 de febrero de 2013

Ya no escribo en Diario HOY



Seguro que se habían acostumbrado ya esta foto.

Todo lo que tiene un principio ha de tener necesariamente un final, y así, tras algo más de tres maravillosos años, más de 160 artículos publicados en la edición impresa y 400 entradas en el blog digital, mi relación con el diario HOY se toma un respiro, un descanso, una especie de hasta luego o hasta pronto, algo así como un “Stand Bye”. ¡Malos tiempos para la lírica!



El menda, al igual que el hermano pequeño de Manolito Gafotas, “el Imbécil”, siempre le saca partido a la desgracia y se acoge a la máxima que asegura que no hay mal que por bien no venga.


¡Malos tiempos para la lírica amigo Asurancetúrix!



A partir de ahora, sin obligaciones de tribunas y post, y habiendo abandonado también mis colaboraciones radiofónicas, puedo por fin meterme de lleno en mi proyecto más próximo, aquel con el que amenazaba cuando publiqué mi primer libro: Una novela de corte muy juvenil, destinada principalmente a adolescentes y jóvenes veinteañeros.

Todavía me queda mucho que decir. Mis mejores artículos aún no se han escrito, y mis  libros de más éxito están por publicar. Echaré de menos escribir para los lectores del Diario HOY, menos de lo habitual, quiero decir, pues aunque no con tanta frecuencia, podrán seguirme desde las páginas de este nuevo blog creado para la ocasión.

Disponer de aquella inmejorable cobertura mediática era fascinante, y dudo que pueda volver a reunir las miles de visitas semanales que conseguía con aquel módulo alojado en la sección local de Hoy.es, pero el hecho de que se realicen cambios no significa que vayan a ser necesariamente para peor.


Enrique Falcó siempre con Loch Lomond en la recámara


Recuérdenme con cariño, échenme de menos, pero pásense de vez en cuando por aquí a tomar una copa. Como siempre mi mejor Loch Lomond sigue en la recámara para obsequiar a mis visitas, y a mí no me gusta beber solo. Aunque ya no escriba en HOY, Enrique Falcó, quien suscribe, su más seguro servidor, el menda lerenda, sigue siendo más don de Loch Lomond que nunca.

¡Bienvenidos!