Don de Loch Lomond

Don de Loch Lomond
Mostrando entradas con la etiqueta jóvenes. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta jóvenes. Mostrar todas las entradas

lunes, 23 de diciembre de 2013

La Juventud


Algunos lo llamaban La Oje, otros La Paz, Santa Marina o las pistas de Pardaleras. Yo siempre me referí al complejo polideportivo de la calle Stadium como ‘La Juventud’.



 El lugar perfecto para acudir un viernes después de clase o los sábados por la mañana a jugar al baloncesto, al fútbol sala, incluso al tenis, donde a lo mejor si tenías suerte, podías disfrutar de un descanso mezclándote entre el público del partido de los juveniles del Flecha Negra. 

Nunca se me ocurrió mejor lugar para pasar las interminables jornadas de verano. Recuerdo con cariño aquel enorme campo de tierra donde debuté como líbero del ‘Héroes de Cascorro de Santa Marina’, contra aquel ‘Flecha Negra’, legendario equipo local del que al año siguiente también ostentaría el honor de sudar su camiseta.

En aquellas pistas, una gran parte de mi generación aprendió todos los valores humanos que sin duda inculca la práctica del deporte, y muchos comenzamos a sentir poco a poco el importante paso de niño a hombre cuando nos entraba el cosquilleo en el estómago, al comprobar cómo las niñas del Santo Ángel se aproximaban a las gradas, cuchicheando entre ellas, aun vestidas con su uniforme, mientras nos sonreían o jaleaban para hacernos notar que estaban allí únicamente por nosotros. 

La foto de Vicente Arnelas que publicó este periódico el pasado miércoles 18 de diciembre, es una instantánea desoladora que jamás tendrían que haber contemplado estos mismos ojos que antaño creyeron presenciar lo más cercano al paraíso de la juventud y el deporte.

Pretendíamos hace dos días ser la Capital Europea de la Juventud cuando cada día en esta ciudad destruimos con toda impunidad lo poco de juventud que aun se mantiene en nosotros. 

No sé, y si les digo la verdad, ni siquiera me importa, en que diablos se convertirá aquel infierno de escombros que sobrevive a un recuerdo tan hermoso de mi adolescencia, pero yo siempre recordaré ‘La Juventud’ con la misma nostalgia y alegría con la que John Lennon recordaba ‘Strawberry Fields’, lamentando, eso sí, que ninguno de nuestros hijos podrá revivir ni uno solo de aquellos maravillosos recuerdos al convertirse en adultos, ni siquiera cerrando los ojos, como en la dulce canción de mi beatle predilecto.

Publicado en Diario HOY el 23/12/2013 

miércoles, 18 de diciembre de 2013

Enrique Falcó en Minutos de Gloria (El Sol sale por el Oeste)


Ha sido un gustazo volver a los estudios de "Canal Extremadura Radio" en Badajoz para participar en el espacio "Minutos de Gloria", que presenta y dirige mi amiga Gloria Durán dentro del Programa "El sol sale por el Oeste", con el que tanto he colaborado en anteriores ocasiones.

La entrevista ha sido muy amena y ha resultado divertida y especialmente agradable. 

Además de conocer por fin en persona a Gloria Durán he vuelto a saludar a Ana Gragera a través de las ondas y también he podido pasar unos minutos con alguien con quien siempre me obligo a mantener una agradable charla cada vez que acudo por estos estudios, el gran José María Da Silva.
Gloria Durán y Enrique Falcó en "Minutos de Gloria"

En la entrevista hemos hablado de mi pasión por la escritura, por Tintín y de mi intervención en la Mesa Redonda "Literatura y Prensa" de hace algunos días en la Biblioteca de Extremadura.

Dejo a vuestra disposición el audio del programa, la entrevista comprende desde el minuto 26 al 41 más o menos.

Desde las lineas de este humilde blog mi agradecimiento y saludo a Gloria Durán, el equipo de "El Sol sale por el Oeste" y a "Canal Extremadura Radio", donde me demuestran constantemente que soy más que bienvenido.

Minutos de Gloria (18/12/2013) entrevista a Enrique Falcó. desde el minuto 26 al 41.

sábado, 22 de junio de 2013

Aromas de fin de curso


Aromas de fin de curso en la noche de San Juan. Foto: PAKOPÍ

La de San Juan es sin lugar a dudas, la feria más grande e importante de Extremadura. Y no solo porque acoja a miles de ciudadanos, tanto extremeños como del resto de España, y a un importante número de vecinos portugueses. 

San Juan es importante por lo que significa para los ciudadanos de Badajoz. Como pacense, cuando pienso en La Feria de San Juan, o escribo y converso sobre ella, lo primero que viene a mi cabeza son buenos recuerdos, de diversa índole, pero siempre gratos y reconfortantes. 

San Juan, inevitablemente, huele a fin de curso en mi cabeza, a libertad y felicidad, a colofón de las odiadas clases y a bienvenida del maravilloso verano, que se presentaba ante ti como el más largo y próspero de tu vida, ya que aún no habías consumido ni uno solo de sus interminables díasAlgo parecido a contemplar en tus manos el más dulce de los helados al que aún no has pegado el primer mordisco

Sinceramente, y sin deseo de restar a nuestros vecinos emeritenses o de Zafra valor alguno a sus Ferias, no creo que si la Feria de Badajoz se celebrara en Septiembre tuviera para con los pacenses las connotaciones de alegría, optimismo, buen humor, cachondeo y buen rollo que irradia la de San Juan por los cuatro costados.

Hablar de la Feria de San Juan, necesariamente significa referirse al recinto ferial, al viejo y al nuevo, con la polémica de fondo relativo a lo bueno y a lo malo del importante cambio que se produjo a finales de los 90 cuando se trasladó de Valdepasillas al actual recinto de Caya

Indudablemente el vetusto recinto había quedado pequeño, y el traslado al enorme espacio supuso un paso natural, que ha otorgado a la Feria de San Juan una mayor proyección, pues tan importante paso supuso la posibilidad de aumentar las cifras de visitantes, así como del número de casetas y atracciones participantes. Pero cierto es que también se materializó el fin del encanto para una generación, la de los que ahora rondamos la treintena. 

Aquella generación que aún recuerda el gustazo que suponía acercarse a las 16 años dando un paseo al viejo ferial, sin necesidad de que te llevaran en coche, o de depender de un autobús o un taxi. Los botellones se hacían en los aledaños, en “La piedra” como los llamábamos al principio, y en Mapfre como empezó a denominarse poco después. Y era divertido recorrer aquella suerte de jaurías de botellones dispersos, junto a los amigos, y encontrar a esta y aquella pandilla de la ciudad, y charlar un rato con  amiguetes de otros centros o de otros grupos de conocidos.

 Una vez inmersos en la magia de la Feria, todo estaba mucho más localizado y se sentía más cercano. Recuerdo, aún con risas, lo celebrada que fue la anécdota de los churros, cuando me enfrenté por primera vez a la no siempre fácil tarea de plasmar en papel mis primeros recuerdos de la Feria de San Juan. Quedó inmortalizada en el Diario HOY, el 27 de Junio de 2010, y para siempre en mi primer libro “Don de Loch Lomond”. Permítanme que la recuerde muy brevemente para los lectores que aún no la conozcan:

Tendríamos unos 16 años, y en aquella edad no comíamos, sencillamente devorábamos. Si nos ponían un buey por delante, le echábamos un poco de “kétchup” y nos lo jalábamos preguntando qué habría de postre. Una mágica noche de San Juan, tras haberlo gozado de lo lindo y volver dando un paseo mientras contábamos batallitas, paramos en una churrería de Valdepasillas que acababa de abrir hacía pocos minutos. Había una pequeña cola en donde nos dispusimos mis amigos y yo. Éramos cuatro, y teníamos claro que de beber íbamos a pedir cuatro chocolates. “¿Cuántos churros vas a querer tu Enrique?” - me preguntó mi amigo Javi (íntimo mío y de la gula, como quien suscribe) “No sé, contesté yo… ¿unos diez?” - a todos les pareció bien  “Yo también diez…o doce” contestó aquel. El caso es que cuando nos tocó el turno, el churrero nos preguntó “¿Qué queréis?” Yo contesté con toda la buena educación del mundo “pónganos, si es tan amable, cuatro chocolates y sesenta churros” (nuestro voraz apetito nos recomendó pedir alguno más de la cuenta por aquello de que es mejor que sobre que no que falte) “¿Sesenta churros?” exclamaron el churrero y toda la cola al unísono. “Si” contestó mi amigo Javi con toda naturalidad y fingiendo algo de desgana “es que no estamos muy churreros hoy”. Y es cierto, no lo estábamos... ¡Sobraron dos!”

Esta simpática anécdota (les aseguro que es verídica) jamás volvió a producirse desde el traslado al nuevo recinto de Caya. La considerable distancia, unido a la ingesta de alcohol y al peligro de caminar de noche, no aconsejan aquello tan nuestro de antaño de volver dando un paseo, bromeando y charlando

Podemos afirmar sin ninguna duda que quizás La Feria de San Juan, tal y como la entendíamos, dejó de convertirse en algo muy nuestro que se abría a una concepción de la Feria mucho mayor de lo que la sentíamos y que se nos escapaba. 

Nunca olvidaré la primera vez que acudí junto a mi novia y mis amigos a conocer “la nueva feria”. Aunque quizás, denominarla como primera vez no sea el término más acertado... ya que no fuimos. Tras la compra del botellón y el resto de toda la parafernalia, nos situamos en una de las paradas de autobús que el Ayuntamiento había dispuesto (No sé si fue exactamente en la Avenida de Europa o Fernando Calzadilla) el caso es que nada más llegar a la parada comenzaron a pasar autobuses que se dirigían a la Feria. Escribo “pasaban” porque no paraba ni uno. Estaban todos completamente hasta las trancas, y era desesperante observar como pasaban de largo sin ni siquiera detenerse para decirnos “ahí os quedáis”. La espera comenzó a resultar aburrida, hasta que a alguien se le ocurrió abrir la primera botella de ron. Cuando quisimos darnos cuenta eran las cinco de la mañana, como en la canción del inigualable Juan Luis Guerra. Ya ni siquiera mirábamos si venían autobuses, cuales náufragos en desiertas islas que han abandonado ya toda esperanza a ser rescatados. El caso es que lo pasamos muy bien, pero nuestro objetivo de conocer el nuevo recinto resultó esquivo.

El segundo intento también fue digno de aparecer en estas líneas. Visto que el día anterior no nos podíamos fiar de los autobuses, movilizamos a todos nuestros amigos que disponían de auto y carnet de conducir, que eran bastante escasos, y tras organizarnos como pudimos y cargados con el botellón pusimos rumbo al nuevo ferial... y acabamos la mayoría de los ocupantes de los vehículos haciendo de nuevo botellón, tras uno de los atascos más importantes en los que me he visto envuelto. Finalmente, tras los comprensibles problemas de organización, conocimos por primera vez la nueva Feria, que nos dejó aquel sabor agridulce ante la ilusión de lo más nuevo y el recuerdo de los momentos dejados atrás.

Con los años, evidentemente, dejó de interesarme el botellón, y son ahora los más jóvenes quienes le dan vida y forma, como nosotros cuando éramos adolescentes. Ciertamente acudo con muy poca frecuencia al ferial, pero siempre es agradable pasarse algún día por allí y dar una vuelta para tomarme mi Cariñena con barquillos escuchando de fondo la inolvidable locución de los hermanos Pernía

Es cierto que la magia ya no es la misma, pero después de todo, el recinto ferial, así como los cacharritos o las casetas no son solo sino una pieza más del engranaje de la festividad, que también se celebra en las calles de la ciudad, y no solo en el Casco Antiguo, con la denominada Feria de Día, sino en todos los barrios.

Como pacenses que somos es importante que participemos en nuestras fiestas de una u otra manera, y que cada uno la sienta como suya. 

Personalmente aun no tengo hijos a los que llevar a montarse en los cacharritos, pero me gusta aprovechar la excusa de la Feria para reunirme con amigos y seres queridos y beber y comer un poco más de la cuenta, y disfrutar del  buen ambiente que se respira en Badajoz. Porque ya lo saben. 

En la Feria de San Juan siempre estoy feliz y de buen humor, sean cuales sean los problemas. Y seguramente la mayoría de ustedes también

Porque aunque no seamos estudiantes, ni sintamos ya el cosquilleo en el estómago al pensar en las chicas que nos aguardan en la mágica noche de San Juan, ligeras de ropa y con pantalón ajustado, o en los furtivos besos al amanecer, y tantos momentos especiales vividos sobre el polvo del ferial, siempre quedará dentro de nuestro corazón esa sensación de libertad y felicidad.

Ese aroma inolvidable de fin de curso que nos acompañará para siempre en la Feria de San Juan.

domingo, 3 de marzo de 2013

Loas a Miguel Celdrán

Miguel Celdrán junto a su sucesor Francisco Javier Fragoso


Conste en acta que Miguel Celdrán me cae tan bien como a cualquiera de mis conciudadanos. Es amigo de mi familia, y siempre me ha transmitido la sensación de ser una persona que trata de ser agradable con todo el mundo

Aprecio en él su sentido del humor, y la capacidad para encajar críticas o incluso insultos, que rayan en muchas ocasiones la barrera del mal gusto en épocas como pueden ser los carnavales.

Celdrán en los Carnavales de 2011 junto a Soraya y Rodríguez de la Calle


El hecho de que lo vote o no, que tengamos ideales políticos en común o no, es irrelevante. Creo que es buena persona y punto, campechana y con sus cosas como todo hijo de vecino.

A raíz del anuncio de la marcha del alcalde pacense, se leen últimamente artículos en la prensa regional que más que columnas de opinión se asemejan a loas, y el menda las considera excesivas. Lo siento pero yo sólo le escribo loas a Tintín, y si acaso a mi amigo "El poeta" Ángel Manuel Gómez Espada, y eso cuando estamos de cachondeo vaciando parte de su magnánima bodega.

No puedo dejar de pensar, que ocurra lo que ocurra a partir de ahora, y sean cuales sean sus razones para abandonar el cargo, su marcha es positiva para Badajoz. Yo aún diría más mi querido Hernández, incluso me atrevería a decir que su marcha se me antoja tardía. No es bueno para ninguna ciudad que el mismo político ostente la alcaldía durante tantos años.

No sé si el alcalde Quimby llevará los mismos años que Celdrán

A pesar de ser considerado un hombre de mentalidad abierta y mucho más progresista que políticos de izquierda, el hecho de pertenecer a una generación tan alejada en el tiempo le ha propiciado no poca antipatía de un gran número de jóvenes de nuestra urbe, que seguramente por esa barrera generacional no se sienten representados por su alcalde.

Espero que desde ahora, tras el relevo generacional, se produzca una especie de borrón y cuenta nueva, y no se permita a nadie acaparar más de lo necesario (que suelen ser un par de legislaturas) el bastón de mando. No es positivo para nadie, cuanto menos para una ciudad cuyos jóvenes suspiramos por una figura política capaz de representarnos de una manera más libre y moderna, más acorde con los tiempos que corren. 

Esta es mi opinión, y yo la comparto.

viernes, 22 de febrero de 2013

Ya no escribo en Diario HOY



Seguro que se habían acostumbrado ya esta foto.

Todo lo que tiene un principio ha de tener necesariamente un final, y así, tras algo más de tres maravillosos años, más de 160 artículos publicados en la edición impresa y 400 entradas en el blog digital, mi relación con el diario HOY se toma un respiro, un descanso, una especie de hasta luego o hasta pronto, algo así como un “Stand Bye”. ¡Malos tiempos para la lírica!



El menda, al igual que el hermano pequeño de Manolito Gafotas, “el Imbécil”, siempre le saca partido a la desgracia y se acoge a la máxima que asegura que no hay mal que por bien no venga.


¡Malos tiempos para la lírica amigo Asurancetúrix!



A partir de ahora, sin obligaciones de tribunas y post, y habiendo abandonado también mis colaboraciones radiofónicas, puedo por fin meterme de lleno en mi proyecto más próximo, aquel con el que amenazaba cuando publiqué mi primer libro: Una novela de corte muy juvenil, destinada principalmente a adolescentes y jóvenes veinteañeros.

Todavía me queda mucho que decir. Mis mejores artículos aún no se han escrito, y mis  libros de más éxito están por publicar. Echaré de menos escribir para los lectores del Diario HOY, menos de lo habitual, quiero decir, pues aunque no con tanta frecuencia, podrán seguirme desde las páginas de este nuevo blog creado para la ocasión.

Disponer de aquella inmejorable cobertura mediática era fascinante, y dudo que pueda volver a reunir las miles de visitas semanales que conseguía con aquel módulo alojado en la sección local de Hoy.es, pero el hecho de que se realicen cambios no significa que vayan a ser necesariamente para peor.


Enrique Falcó siempre con Loch Lomond en la recámara


Recuérdenme con cariño, échenme de menos, pero pásense de vez en cuando por aquí a tomar una copa. Como siempre mi mejor Loch Lomond sigue en la recámara para obsequiar a mis visitas, y a mí no me gusta beber solo. Aunque ya no escriba en HOY, Enrique Falcó, quien suscribe, su más seguro servidor, el menda lerenda, sigue siendo más don de Loch Lomond que nunca.

¡Bienvenidos!