Don de Loch Lomond

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viernes, 12 de diciembre de 2014

Cosas de Música. Especial John Lennon en The Beatles

El único e inigualable John Lennon protagonista junto a The Beatles en Cosas de Música

En esta ocasión, con motivo del 34 aniversario de la muerte de John Lennon, Enrique Falcó y José María Da Silva lo homenajean en este primer especial centrado en su época beatle.

Escuchamos canciones lideradas por su maravillosa voz de todas sus diferentes etapas en los 4 de Liverpool. 

Próximamente Lennon repetirá para los oyentes de Cosas que Pasan en otro especial centrado en su carrera en solitario.

Hasta entonces aquí tenéis el programa y los videos de las canciones que he podido encontrar en internet.


lunes, 1 de diciembre de 2014

La voz de John Lennon me pone los pelos de punta

john-lennon
John Lennon. El mayor genio de la historia de la música, cuya voz 
me produce escalofríos y me pone los pelos de punta.



Por lo general, a casi todo el mundo le gustan The Beatles, al menos aquellas canciones clásicas, las más populares y conocidas. Ya sean melómanos o  aficionados de menor calibre. A cualquier devoto melódico poco exigente, los temas suelen sonarles bien, es música beatle al fin y al cabo, y el resultado es normalmente positivo, ya que el gran público siempre ha sintonizado de buena manera con los cuatro de Liverpool.
Ahora bien, existen para quienes esa simpatía torna a altísimo nivel de elogio y encomiable adulación, incluso me atrevería decir, ¿Por qué no? A eminente grado de frikismo, ya que hoy en día, el uso de la palabra friki se traduce en unas connotaciones y denotaciones bastante más amables y positiva que las que oscuramente encerraban a finales de los 90.


No todo el mundo, y me parece respetable, ha de saber tantos detalles de los grupos que le resulten atractivos, pero personalmente no soy de los que se conforma con escuchar plácidamente canciones que me resultan agradables. Cuando un grupo me gusta, me gusta, pero de verdad. Y me empeño en conocer su propia y noble historia, las vicisitudes que rodean a sus miembros, el instrumento que ejecuta cada uno, quién y cómo compone, en qué se basan, sus diferentes personalidades, en definitiva, el amplio conglomerado que marca ese sello inconfundible que tanto me atrae.



The Beatles no solo no iban a ser una excepción, debido a que los sigo considerando los más grandes, importantes e influyentes músicos de la historia del pop. Los Fab Four se convirtieron en mito desde aquella vez en que a mis one años escuché “Drive My Car” en el viejo Walkman de un compañero de clase.

Como todo oyente joven, fui progresando en conocimientos musicales y educando mi oído, y así, poco a poco descubrí por ejemplo qué era eso de un bajo, al reconocerlo al fin en la canción “In my Life”, o lo importante que podía ser una simple pandereta, como aquella que otorga ese genial ritmo tras el estupendo rift de bajo y guitarra en “Day Tripper”.

Las sensaciones iban en aumento, nuevos discos, nuevas canciones, documentales, libros, la historia y asesinato de Jonn Lennon, el mito del Paul vivo o muerto, los punteos de Harrison, la batería de Ringo, sus discos más atrevidos, sus problemas con las drogas, sus idas de olla religioso/políticas… Una bonita y apasionante manera de hacerse mayor junto a ellos.

Ni qué decir tiene, que en los primeros años sentía fascinación por aquellas primeras canciones, el “Love Me Do”, “Twist and Show” o el “Yellow Submarine”. Poco a poco crecía el interés por canciones más interesantes, y así, el Sgt. Pepper’s Lonely Hearts Club Band , el álbum Blanco (The Beatles) y el Abbey Road sonaban cada vez más en mi viejo Radio cd Sony, que aun a día de hoy conservo.

Lennon ejecutando el solo de Get Back. Algo habitual, ya que 
interpretaba muchos solos que eran atribuídos a Harrison


No comparto esta gran afición o frikismo, como más les guste, con tantos amigos o conocidos como cabría esperar, pero sí es cierto que son bastantes los que no se conforman solo con el “Yesterday” o el “Ob-la-dí ob-la-dá”. Aún así, me sigue sorprendiendo la dificultad de muchos para reconocer en una primera escucha la voz principal de John, Paul y en menor medida George y Ringo.

Muy pocos reconocen la voz del batería en temas como “Boys”, “Yellow Submarine” o “With a little help from my friends”. Detectar la voz principal de George Harrison es sin duda más complicado, y si no que se lo pregunten a Frank Sinatra, quien declaró públicamente que “Something”, la bella canción compuesta e interpretada por el guitarra solista, era su composición favorita Lennon-McCartney.

También se escucha como vocalista principal a un joven Harrison en algunas de las primeras canciones Lennon-McCartney, como pueden ser “Do You Want to Know a Secret” ó “I’m Happy Just to Dance with You”, aunque más tarde se arrancaría a componer sus propias canciones, y así, como vocalista principal donó para la historia temas inolvidables como “Taxman”, “While My Guitar Gently Weeps” “Here Comes The Sun” o la impresionante “Something”.

Pero siendo justos y ateniéndonos a los hechos fidedignos, la presencia como cantantes principales de Ringo y Harrison no deja de ser algo anécdótico, aunque bien cierto es que George participaba regularmente en coros y armonías de manera muy relevante, y me vienen a la cabeza temas interpretados casi a tres voces como “Nowhere Man”, “Because” o la introducción de “Paperback Writer”.



Quizás la dificultad más notoria consiste en diferenciar las voces como protagonistas de John Lennon y McCartney. Y reconozco que no es siempre fácil, incluso si tratamos de diferenciarla de la de Harrison. Al comienzo de su carrera, y asi puede apreciarse en sus primeros éxitos, Paul y John solían cantar juntos, a dos voces, en “Please Please Me” lo hacen salvo en un par de líneas de John, También en “Love Me Do” salvo el estribillo cantado por Paul mientras Lennon soplaba la armónica con gran habilidad. Repitieron fórmula en siguientes hits, como en “She Love You” o “From me to you”, pero de repente, con la posibilidad técnica de doblar la pista de la voz, cada vez fue más habitual que uno u otro fueran quienes lideraran vocalmente su canción, aunque casi siempre con generosa ayuda vocal del otro y de Harrison.

La voz de Paul suena de dulce en temas más roqueros como la apertura del “Sgt. Pepper’s Lonely Hearts Club Band” en donde parece tener serrín en la voz o la siempre marchosa “I Saw Her Standing There”. Por supuesto se aprecia el colorido de su inconfundible voz en temas de renombre como “Yesterday” “Eleanor Rigby” o “Le It Be”, temas en donde jamás habría siquiera que intuir la voz de John Lennon a no ser que pretendamos que este último se retorciera en su tumba.

Normalmente no suelo tener problemas para reconocer a uno u otro. Y les contaré mi secreto:

A pesar de la innegable belleza y arte que ostenta como cantante el siempre vanidoso McCartney, la voz de Lennon produce un sentimiento en mi cuerpo que delata su sola presencia vocal en cualquier canción. Y es que, amigos, la voz de John Lennon me pone los pelos de punta. Me produce escalofríos, y eso es algo que he ido aprendiendo a lo largo de tantos años disfrutando temas como “Ticket To Ride”, “Rain” “she Said, She Said”, “In My Life”, “Strawberry Fields Forever” o “A Day In The Life”. 

Eso es algo que no ha conseguido mucha gente, por eso, cuando una canción, un acorde, una voz, me produce una sensación parecida, le presto la importancia que merece, ya que es posible sin duda que pueda aportarme algo interesante.

Espero animar, a quienes aun no hayan tenido la decencia de asomarse al maravilloso mundo de The Beatles, y en especial a la figura del inolvidable John Lennon, de quien se cumple por desgracia en este mes de Diciembre los 34 años de su lamentable desaparición, y por supuesto, contagiar ese entusiasmo por saber más acerca de cuatro jóvenes que cambiaron para siempre la historia de la música pop, de conseguir sentirlos musicalmente tanto por fuera como por dentro.



Espero que sabrán disculpar el grado de nostalgia que encierra este artículo, pero desde hace ya muchos años, cuando se aproxima la maldita fecha del 8 de diciembre, no puedo dejar de hablar y escribir sobre Lennon. Supongo que es algo inconsciente, un mecanismo de defensa que pretende contrarrestar esa sensación inabarcable de vacío que queda en tu cuerpo cuando sientes que nos han robado algo tan grande y tan necesario.

En otra ocasión, desde esta misma carnicería despiezaremos también su carrera en solitario. Veremos si se animan o no y se convierten en expertos y seguidores del grupo más grande de la historia, ya me contarán, pero eso pertenece al futuro, y como diría el bueno de Ringo: “Tomorrow Never Knows".

issuu.com/lacarne/docs/lacarne_magazine_n32/8
 

sábado, 27 de septiembre de 2014

Cosas de Música. Sampler


Con sus bailes y pantalones de bombacho, MC Hammer revolucionó el rap de los 80

En la tercera edición de Cosas de Música, Enrique Falcó y José María Da Silva nos hablan sobre el curioso tema de los sampler musicales, y como puede llegar a fabricarse una nueva canción a partir de un trozo de otra ya existente.

Escuchamos a clásicos como B.B. King, (Stand by me), The Beatles (Strawberry fields forever) y Rick James (Super Freak), y las canciones creadas a base de sampler de estas últimas por artistas como Sean Kingston (Beautiful girls), Australian Blonde (Slow down) y MC Hammer (U Can't Touch This).



Una nueva edición dentro del programa Cosas que Pasan de Canal Extremadura Radio que espero que haya sido entretenida e interesante para los oyentes y amigos de este blog.

¡Hasta el próximo jueves amigos!



Audio del programa 25/09/2014

   

  

  



  

sábado, 9 de agosto de 2014

Strawberry Fields Forever


John Lennon, el compositor de la mejor canción de Los Beatles para siempre jamás
John Lennon, el compositor de la mejor canción de Los Beatles para siempre jamás

     Hablarles hoy de los “Fab Four” no deja de estar más que justificado que nunca por el simple hecho de que los Beatles siempre están de moda, cuanto más en Navidad, ya que suele ser la fecha más apropiada e idónea para la edición de un nuevo disco, libro, DVD o cualquier elemento (audiovisual o no) relacionado con el grupo más importante de la historia de la música.

Así mismo es el mejor momento para regalar y recibir material de los cuatro de Liverpool. Quien suscribe siempre anota desde pequeño el nombre de Lennon y los suyos en su carta para los Reyes Magos (Ya saben que a mí, Papá Noel no acaba de convencerme) y cuenta con la inmensa fortuna de haber recibido algunos de estos valiosos regalos en fechas tan señaladas.

Los obsequios Beatles más importantes quizás hayan sido los dobles cds de éxitos (los míticos con portada roja y azul) y el libro “The Beatles. Antología”, su imponente y completísima biografía, narrada por ellos mismos en un ejemplar de considerables dimensiones que aún a día de hoy no dejo de revisar.

Dobles álbumes recopilatorios de The Beatles
Dobles álbumes recopilatorios de The Beatles


 También es corriente que sea por estas fechas cuando las publicaciones musicales más reputadas elaboran sus listas de las mejores canciones del cuarteto, listas dicho sea de paso, con las que nunca estoy totalmente de acuerdo.

Ya les he narrado en anteriores ocasiones que sobre los Beatles se habla y se escribe mucho, pero también se exponen y pronuncian muchas tonterías. Los más horteras, que a la postre suelen ser los que menos idea tienen del grupo, de su música y su propia y noble historia, casi siempre se deciden por “Yesterdaycomo canción emblema de John, Paul, George y Ringo.

 ¡Menuda injustica histórica! Que sea la canción más radiada y versionada de la música pop no le otorga derecho  alguno a figurar en tan importante y casi imposible escala. “Yesterday” es un balada melancólica encantadora, pero nada más, carece de ese sonido “beatleliano” propiamente dicho, y en el que además es solo uno de los miembros de la formación (Paul McCartney, a la sazón compositor de la pieza) quien presta voz y guitarra acústica.

No digo que la rentable canción de Paul carezca de belleza, ni mucho menos, pero no es ni la mitad de interesante ni deliciosa que otras más desconocidas para el gran público que van poco a poco exigiendo y ganándose su merecido lugar en la historia. Yo me enamoré de Los Beatles a los 12 años, cuando en 4 de EGB escuché la formidable “Drive My Caren el viejo Walkman de mi compañero Abraham Figueiredo Capuz, a quien siempre agradeceré que cambiara mi forma de entender la música para el resto de mi vida con aquel inocente gesto al pasarme los auriculares. Esa canción sí que derrocha esencia Beatle por los cuatro costados, ¡Y que ritmo señores!

Nunca la lluvia se materializó tan hermosa en una canción.
Nunca la lluvia se materializó de manera tan hermosa en una canción.

 “Raines otra pieza imprescindible, injustamente ausente en la mayoría de recopilatorios de éxitos además de en las listas, por aquello de haber sido la cara b (La mejor cara b de la Historia indiscutiblemente) de “Paperback Witter, tema mucho más comercial con una línea de bajo impresionante y unos coros estupendos, pero no a la altura de la innovadora y preciosa “Rain”, con sus voces al revés y esa increíble pista de batería de Ringo, su mejor interpretación sin duda, y la más imaginativa, a la altura deA Day In The Life” (otra para enmarcar) o la elegante ejecución deCome Together”.

Siempre se dejan los “entendidos” fuera de sus listas lo que para algunos de ellos son “obras menores” como las inolvidable ”In my Life“ la exquisita ”Nowhere man“ , la fascinanteTicket To Rideo la misteriosaNorwegian Wood”, con el Sitar de George Harrison por primera vez en una grabación y esa “Madera Noruega” que nunca ha quedado claro el secreto que esconde, aunque el propio Lennon afirmara que se trataba de una aventura amorosa).Glass Onion, otra interesante joya que parece no tener presencia en los recopilatorios ni en las listas de sus éxitos, al igual que la exquisitaDear Prudenceambas del disco blanco.

Los dos temas de George Harrison que escribió para el “Abbey Road” están a la altura de las mejores composiciones Lennon/McCartney, aunque éstas sí gozan quizás del reconocimiento de la mayoría de críticos y aparecen en algunas listas.Here Comes The Sunes preciosa, ySomethingsencillamente impresionante, y en ambas Paul McCartney, el vanidoso McCartney, ejecuta una lección maestra sobre cómo conducir una canción a través del bajo.

Parece increíble pero los beatles también sonaban bien sin McCartney
Parece increíble pero los beatles también sonaban bien sin McCartney

Curiosamente no participa McCartney en otra de las grandes olvidadas,She Said She Saiddonde Lennon y Harrison sacan los mejor de sí mismos como guitarristas.
Becauseotra dulce canción olvidada a pesar de esa impresionante armonía a tres voces entre McCartney, Lennon y Harrison.

Pero de entre tantísimas me atrevería a afirmar que existe una que sin lugar duda figuraría en lo más alto del pódium en un supuesto top de este humilde amante de “Los Cuatro de Liverpool”. Se trata por supuesto, de la maravillosaStrawberry Fields Forever”.

Bien sea por la deliciosa melodía de Lennon, por la magia envolvente y psicodélica de toda la canción o por la sonoridad mágica que desprende desde el primer segundo, es justo certificar que merece albergar el honor de ser por lo menos la canción que podría representar a Los Beatles como epitafio.

Strawberry Fields
Strawberry Fields

Como bien canta John LennonEs fácil vivir con los ojos cerrados sin hacer caso de lo que ves”.
 Yo le acompañaría sin pensármelo dos veces aunque fuera cierto que en “Strawberry Fields” nada es real y no hay nada de qué preocuparse. Reconózcanlo. Están deseando anotar a The Beatles en su carta de regalos, y hacen bien. “Strawberry Fields Forever”. Pero para siempre jamás.

El primer video es el audio de la canción original que apareció finalmente en disco aunque el video clip no es el original. 





 Añado esta segunda versión, preciosa y muy dulce que si viene amparada con el que fue el video original, una de las muchas que se hicieron y que aparecen en el Anthology.

 

lunes, 23 de diciembre de 2013

La Juventud


Algunos lo llamaban La Oje, otros La Paz, Santa Marina o las pistas de Pardaleras. Yo siempre me referí al complejo polideportivo de la calle Stadium como ‘La Juventud’.



 El lugar perfecto para acudir un viernes después de clase o los sábados por la mañana a jugar al baloncesto, al fútbol sala, incluso al tenis, donde a lo mejor si tenías suerte, podías disfrutar de un descanso mezclándote entre el público del partido de los juveniles del Flecha Negra. 

Nunca se me ocurrió mejor lugar para pasar las interminables jornadas de verano. Recuerdo con cariño aquel enorme campo de tierra donde debuté como líbero del ‘Héroes de Cascorro de Santa Marina’, contra aquel ‘Flecha Negra’, legendario equipo local del que al año siguiente también ostentaría el honor de sudar su camiseta.

En aquellas pistas, una gran parte de mi generación aprendió todos los valores humanos que sin duda inculca la práctica del deporte, y muchos comenzamos a sentir poco a poco el importante paso de niño a hombre cuando nos entraba el cosquilleo en el estómago, al comprobar cómo las niñas del Santo Ángel se aproximaban a las gradas, cuchicheando entre ellas, aun vestidas con su uniforme, mientras nos sonreían o jaleaban para hacernos notar que estaban allí únicamente por nosotros. 

La foto de Vicente Arnelas que publicó este periódico el pasado miércoles 18 de diciembre, es una instantánea desoladora que jamás tendrían que haber contemplado estos mismos ojos que antaño creyeron presenciar lo más cercano al paraíso de la juventud y el deporte.

Pretendíamos hace dos días ser la Capital Europea de la Juventud cuando cada día en esta ciudad destruimos con toda impunidad lo poco de juventud que aun se mantiene en nosotros. 

No sé, y si les digo la verdad, ni siquiera me importa, en que diablos se convertirá aquel infierno de escombros que sobrevive a un recuerdo tan hermoso de mi adolescencia, pero yo siempre recordaré ‘La Juventud’ con la misma nostalgia y alegría con la que John Lennon recordaba ‘Strawberry Fields’, lamentando, eso sí, que ninguno de nuestros hijos podrá revivir ni uno solo de aquellos maravillosos recuerdos al convertirse en adultos, ni siquiera cerrando los ojos, como en la dulce canción de mi beatle predilecto.

Publicado en Diario HOY el 23/12/2013