Don de Loch Lomond

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miércoles, 26 de febrero de 2014

¡Pero qué público más tonto tengo!

El público del López de Ayala, o al menos gran parte de él, no se comporta con la grandeza que se espera de él durante el Concurso de Murgas del Carnaval de Badajoz.
El público del López de Ayala, o al menos gran parte de él, no se comporta con la grandeza que se espera de él durante el Concurso de Murgas del Carnaval de Badajoz.

De esta guisa se arrancaban a tocar los “Kaka Deluxe” a principio de los 80, una de aquellas primeras y precarias bandas de la famosa y sempiterna “movida”, aquel movimiento socio cultural germen de grandes bandas que años después nos regalarían grandes canciones parala historia de la música pop en España.

Kaka Deluxe”, en donde militaba una jovencísima Alaska, era una de aquellas bandas conmás ganas e ideas que virtuosismo instrumental, y buscaba en la provocación una manera como cualquier otra de llamar la atención y mantenerse en el candelero. Es curioso pero fue también a principios de los 80 cuando los Carnavales comenzaron a coger fuerza en Badajoz, y sus protagonistas, también precarios en medios como los grupos musicales de la movida, tenían ante todo más ganas de divertirse que cualquier otra cosa.

Pero no pretendo hablarles hoy de grupos musicales, sino de público, del público del López de Ayala concretamente, aquel que hace horas y horas de cola para conseguir una entrada para presenciar en vivo el ya tradicional y esperado concurso de Murgas de Badajoz.

¿Como se puede combatir el frío y hacer tantas horas de cola para abandonar una butaca?
¿Como se puede combatir el frío y hacer tantas horas de cola para abandonar una butaca?

Como comprenderán a estas alturas, quien suscribe no busca llamar la atención ni pretende provocación alguna, que eso ya ni se lleva y ni mucho menos está de moda, ni siquiera ofender con un inocente “tonto” a quienes ocupan una butaca en el López durante el concurso

Pero sí me gustaría que sirviera como toque de reprobación, y que a más de uno, las palabras de mi menda les indujera a reflexionar sobre un comportamiento nefasto que viene protagonizando desde hace ya muchos años gran parte del público del teatro, que indigna a murgueros y carnavaleros en general, y en especial a todo aquel bien nacido que guarda en su haber algo de buena educación y ciertos valores.

Los propios murgueros se han mostrado perplejos, y han criticado en muchas ocasiones en sus letrillas a quienes por ejemplo abandonan su butaca tras la actuación de la murga con la que simpatizan, ya sea porque en ellas militan amigos, parejas o familiares. El aforo del teatro es limitado, y existen muchos que no pueden conseguir una entrada ni permitirse guardar colas durante horas para disfrutar de un concurso que llevan esperando casi un año

Esta falta de respeto hacia los ciudadanos con menor fortuna se agrava hacia los murgueros que tras un año de preparación observan como su trabajo es ninguneado y despreciado, mostrando realmente que no existe aquel espíritu carnavalero del que el público del López, y en especial todos los pacenses, presumimos y hacemos gala durante nuestra fiesta.

Hay gente que guarda horas de colas para conseguir entradas. Sin embargo, especialmente durante los preliminares, tras la actuación de alguna murga puntera, muchas butacas son abandonadas.
Hay gente que guarda horas de colas para conseguir entradas. Sin embargo, especialmente durante los preliminares, tras la actuación de alguna murga puntera, muchas butacas son abandonadas.
Si reprobable es abandonar la butaca no menos feo es mostrarse poco o nada receptivo con todas las murgas, que indudablemente, algunas serán más flojas que otras, pero todas guardan grandes dosis de ilusión y divertidos momentos para hacernos pasar un buen rato.

El público del López se está transformando en algo parecido a los forofos y fiebres de determinados equipos de fútbol, en donde un hincha del Madrid no es capaz de disfrutar con un pase de Xavi y una ejecución magnífica de Messi y otro del Barcelona es incapaz de reconocer la grandeza de Casillas o las innegables cualidades de Cristiano Ronaldo.

En esta época todos debemos estar más predispuestos a la risa que nunca, y hemos de ser generosos de buen humor y amigos íntimos del sano ejercicio del cachondeo.Quien disfruta de los carnavales ha de hacerlo sí o sí durante todo el concurso de murgas, y aceptar la decisión final del jurado con menor o mayor fortuna para su agrupación favorita. También debería respetar a los demás espectadores del teatro, o a los que siguen el concurso a través de la radio o la televisión.

 Reconozco que se me llevan los demonios cada vez que la cateta de la primera fila, o el “macarrilla” de turno, o el paisano de este y aquel, o todos al mismo tiempo, intentan hacerse oír por encima del murmullo incesante de expectación que transcurre instantes antes de cada actuación murguera.

-“¡Eso es un murga!” – jalea la ordinaria de turno  – “¡Ese Chiqui bueno!” grita el otro – “¡Guapo!”, “¡Tía buena!”,  “¡Tú sí que vales!”, “¡sois los mejores!” – y demás estupideces por el estilo que no vienen a cuento y muchas veces incluso interrumpen el normal desarrollo de la actuación. ¡Por el Cetro de Otokkar! ¡Menuda panda de cansinos!

¡Parece una absurda competición por hacerse notar unos por encima de otros cuando a los que tienen que escucharse alto y claro es a los integrantes de las murgas! Sin olvidarnos de los “¡Oles!” y aplausos cuando algún que otro cantante frustrado se lanza a desgañitarse con gorgoritos insufribles en el momento cumbre de la actuación. Pero ese tema, el de los murgueros que pretenden ser cantantes profesionales, lo dejamos para otro día, que también trae cola.

El público debería de tener claro que su deber es permanecer en silencio, atento a las letras, voces, música y puesta en escena, disfrutando, sin reprimir por supuesto la inevitable y necesaria risa, aunque en ocasiones sea ruidosa y en forma de escandalosa carcajada, de eso se trata.

Todas las murgas que se suben al escenario del López de Ayala, desde "Los Niños" a "Los Zariguellas", merecen un respeto por parte del público. Todas las formaciones tienen buenos momentos que brindarnos.
Todas las murgas que se suben al escenario del López de Ayala, desde "Los Niños" a "Los Zariguellas", merecen un respeto por parte del público. Todas las formaciones tienen buenos momentos que brindarnos.
¡Los aplausos, los silbidos, los “bravos” y los “oles” solamente están justificados al principio y al final! ¡A ver si nos vamos enterando!

Pero después de todo se trata de divertirse, y más en estos últimos años tan difíciles dondenecesitamos más que nunca la risa y el buen humor. Por lo tanto me dirijo a ti, desocupado lector, que seguro que te has visto reflejado en alguno de los renglones de este artículo.

En lugar de ciscarte en mis muelas deberías reflexionar, y admitir que en según qué ocasiones no te has portado con la corrección que se espera de un pacense que ama y vive su fiesta con especial devoción. Así que ya sabes, a disfrutar de todo el concurso de murgas, a reírte y brindar tu apoyo a todas las formaciones, y en especial a regalarles tu sonrisa, y tu aplauso, que todas se lo merecen, ya que trabajan durante un año para intentar hacernos un poco más felices.

Y sobre todo, como cantaba hace ya algunos años una inolvidable tribu africana-pacense: “¡No te enfades…. que estamos en Carnaval!”.

¡Feliz Carnaval 2013!

viernes, 27 de diciembre de 2013

El anónimo de Michael Small Wall

Don Miguel Murillo, o si lo prefieren Mr. Michael Small Wall


En la reciente y atronadora jornada de Nochebuena, los lectores que aun disfrutamos con columnas que aportanalgo de afable literatura a la prensa, tuvimos la fortuna de encontrarnos con el artículo "Anónimo", de Miguel Murillo. En él, el autor de "Perfume de Mimosas" se dirige en una conversación de tu a tu al autor que le hizo llegar una carta anónima cargada de mala leche y peor café, con tentativa de reproche y desagradable comparación de muy complicada amnistía.

Como imaginarán, nunca me ha gustado el tufillo que desprenden quienes amparados cobardemente bajo la máscara del anonimato se creen con derecho a escupir las verdades o mentiras a la cara sin la educación y el decoro que exige tratar con un ser humano, máxime si encima el blanco de las supuestas críticas es una personalidad como el Director del Consorcio López de Ayala, Medalla de Extremadura, además de un importante autor teatral.

Nunca me atrevería a afirmar que reírse del prójimo pueda considerarse como un ejercicio recomendable, pero el autor de "Pájaro de Plata" castiga severamente al enigmático autor ridiculizándolo de la manera más contundente, que no es otra que mostrándole la diferencia abismal que existe entre ambos: La rúbrica al final del texto de cada escritor. Lo hace además con una elegancia que duele y truena con casi más violencia que un "Bachibozuk" o "Marino de agua dulce" del viejo Capitán Haddock.

No esperaba menos de una celebridad que derrocha tanta personalidad y carácter. Recuerdo hace algunos años otro de sus artículos donde se despachaba de idéntica forma y a gusto con un matrimonio pacense con los que coincidió en Madrid, y tuvieron la osadía de soltarle a la cara sin anestesia y sin nada que aprovechaban su estancia en la capital para ir al Teatro debido a la ausencia de obras importantes en la localidad pacense. Don Miguel Murillo les sacó algo más que los colores al mostrarles que las obras a las que pretendían acudir hubieran podido disfrutarlas en el López de Ayala unas semanas antes y por bastante menos dinero.

La ignorancia es atrevida y peligrosa, pero puede corregirse con el tiempo, por lo que espero que este matrimonio catetillo y huidizo de las artes escénicas locales , o el incógnito autor de la carta sin firma puedan aprender y sacar una lectura positiva de alguien a quien se le aprecia también su faceta de maestro.

La primera de las varias ocasiones en las que tuve que tratar con don Miguel se remonta al año 97. Con un morro y un descaro que solo puede tenerse a los 18 años, mis compañeros de grupo (Violent Popes) y un servidor nos presentamos en su despacho sin más credenciales que una maqueta grabada en casette y unas locas ganas de actuar en el López de Ayala. En lugar de llamar a seguridad, Miguel Murillo nos recibió, nos atendió y nos prometió que escucharía la maqueta y que ya veríamos qué se podía hacer.

Candi y Alfonsito "La Candi2 Banda"

Lo que son las cosas, poco después nos llamó. La Terraza del López volvía a abrir sus puertas 30 años después, y para ello había escrito un espectáculo de inauguración, "30 años no son nada" que presentaría "La Candi2Banda" la cual actuaría como mediadora entre dos grupos musicales, "Los Playboys" habituales de la Terraza del López en los 60 y un grupo de los 90, nosotros, los "ViolentPopes", que caíamos como anillo al dedo.

Casi sin darnos cuenta no solo conseguimos actuar sino que éramos parte de una obra tan divertida, como alocada y diferente. Fue una bonita experiencia de la que nunca olvidaré cómo me descuajaringué de la risa cuando el director de La Candi, Cándido Gómez, mencionó a viva voz al autor de la obra, en inglés, para darle más categoría: "¡Michael Small Wall!"

Reconocerán que tiene gracia. "Michael", Miguel en inglés, "Small", pequeño y "Wall", muro. Pequeño muro por Murillo no se si etimológicamente será acertado pero nos echamos unas risas y siempre se me viene a la cabeza cuando coincido con él.

Recuerdo precisamente que cuando le conté esta anécdota a su amigo, el recientemente desaparecido Javier Leoni, este también se mondó de la risa. Trabajé durante un año como secretario para Leoni, otro genial escritor, extraordinario actor mas desastroso administrativo, en sus oficinas de Al Suroeste Teatro, y ambos colaboraban constantemente, algo que me otorgaba la posibilidad de volver a encontrarme con Miguel Murillo.


Leoni y su amigo Miguel Murillo

En algún descanso en la oficina en épocas de menos trabajo disfrutaba obras de Miguel como "Armengol" o "El Ángel de la Luz". Recuerdo que Miguel Murillo insistió en que Janita Salomé era el más apropiado para componer la música de la obra, y así, gracias a él, descubrí al cantante portugués de "Vinhos dos amantes" que me maravilló.



Seguiré leyendo a Miguel Murillo siempre que pueda, porque ya sea en una obra, en un artículo, o en un comentario cuando coincidimos en los estudios de La Ser, el paso del tiempo me ha demostrado que aprendo cosas buenas de él. Incluso me atrevería a afirmar que nos parecemos en algunas cosas. De lo más negativo, como una carta anónima, Miguel Ha sacado en limpio un artículo excelente y una dulce venganza. Quien suscribe un post para su blog amén de bonitos recuerdos a la sesera. Ambos somos como "el Imbécil", el hermano pequeño de Manolito Gafotas, por aquello de que siempre le sacamos partido a la desgracia.

miércoles, 15 de mayo de 2013

A Enrique Falcó (Carta en HOY de Pilar García de Pruneda Trevijano)


Hoy he tenido la grata sorpresa de encontrar en HOY una carta al director dirigida a mí. Mil gracias a Pilar García de Pruneda Trevijano.


Inauguración de la exposición "Dos Antonios" en la Feria del libro de Badajoz



Nadie es profeta en su tierra y el reconocimiento a tu abuelo lleva demasiado tiempo esperando. Recuerdo su vitalidad, su buen humor y su capacidad de trabajo, entre la entrañable redacción de HOY en la plaza de Portugal y sus múltiples actividades.


Quizá por presidir la APA del Santo Ángel representamos y disfrutamos más sus sainetes. Anécdota: en el López de Ayala se perdió entre bastidores el cuchillo para matar a un pato, de madera, apareció una rata enorme y la compañera tuvo que decir: «Vengo a matar este pato con este afilado martillo».

Romancillo de Pascualete. de Antonio García Orio-Zabala

El sainete, que tuvo su precedente en los pasos y después entremeses, no es, por cómico, un género fácil, no se trata sólo de hacer reír, los procedimientos de comicidad verbal son más complicados de lo que parecen y hay que desarrollar una trama para hacerlo coherente. Lástima que tu tío Antonio no pueda verlo; los demás, lo disfrutaremos.


Publicado en Diario HOY por Pilar García de Pruneda Trevijano