Don de Loch Lomond

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sábado, 22 de junio de 2013

Una trompeta lejana


Los peculiares «álbumes-diario» del escritor y periodista Antonio García Orio-Zabala se exponen en la muestra que le recuerda en la Biblioteca Regional

Mi compañero Enrique García Calderón, periodista jubilado, pasó mucho tiempo aquí, en esta misma redacción en la que tecleo estas palabras. Pero es también ese niño al que he visto esta mañana en la foto dispuesta en la vitrina de la Biblioteca Regional, una de las vitrinas que alberga la exposición ‘Antonio García Orio-Zabala. 1913-1975’. La foto está pegada en uno de los numerosos «álbumes-diario» que el escritor y periodista que protagoniza la muestra, padre de Enrique, compuso a lo largo de toda su vida y que han sido donados por la familia a la institución, junto con originales literarios, ejemplares de su biblioteca personal y otros recuerdos.


Y digo compuso porque los diarios no sólo están escritos: llevan pegados fotos y trozos de papel garrapateados, dibujos hechos al alimón y caricaturas. Y una de las fotos muestra a mi compañero Enrique con apenas cuatro o cinco años, sujetando una pequeña trompeta. Su padre cogió aquella foto y escribió al lado: «Enrique sentado en el bar de la fuente toca la trompeta». Y luego, en otro trozo de papel: «Voz lejana! ¡Niño!: Cómo sigas tocando la trompeta, ¡te empujo!»


Recuerdos familiares, casi íntimos como éste, forman parte fundamental de la exposición sobre Antonio García Orio-Zabala, uno de los nombres históricos en el devenir de este periódico y una peculiar personalidad en la forma de hacer periodismo en la Extremadura de la parte central del siglo XX.


De Antonio García Orio-Zabala se cuenta que tenía su propio chófer para venir al periódico; que gozaba una mesa reservada con su nombre en el café La Marina, donde escribía muchos de sus artículos; que fue designado alcalde de La Albuera tras la guerra civil y que suyo fue el artículo ‘Patriotismo’ que provocó el cabreo del gobernador civil del momento y la detención del autor y del entonces director del HOY, Narciso Campillo, que ingresó por ese motivo en la cárcel y llegó a ser rapado como se hacía con los presos de la época. Y todo es verdad.


Enrique dice que la primera y fortísima vocación de su padre fue la militar, siguiendo la tradición de su propio padre y tíos, que fallecieron como consecuencia de heridas sufridas en la guerra de Marruecos. Con ese bagaje ingresó en el colegio militar de Toledo y participó en la guerra civil, de la que no le gustaba hablar. Piensa Enrique que el aspecto inacabado de su novela ‘La última fanega’ se debe a que la narración había llegado al tiempo de la proclamación de la Segunda República y que Antonio no deseaba adentrarse en el relato del periodo de la guerra. Le guardaba algo de rencor a Azaña por haber cerrado la Academia General Militar a la que no pudo asistir y así se lo confesó a Enrique en una de aquellas madrugadas de Badajoz en la que abandonaban juntos el local del viejo HOY en la Plaza de Portugal, Enrique ya corrector y Antonio, redactor de noche, ambos rumbo a las calles Vasco Núñez y Pedro de Valdivia, donde tenían su domicilio.


Tras su fracaso como militar, estudió varias asignaturas de Ingeniería en Madrid pero se volvió a Badajoz a administrar algunas fincas de su madre. Y entonces emergió su vocación de escritor, que se tradujo en novelas, obras de teatro ( ‘Cortijeros’, con música de Joaquín Macedo), sainetes que sus hijas representaban con las compañeras del colegio Santo Ángel ( ‘Compuesta y sin novio’) y pasodobles y poemas diversos, de todo lo cual proporciona mucho material la exposición de Badajoz. Y artículos. Miles de artículos y columnas, otra de las cuales, ‘Navidad en tiniebla’, le costó su destitución como alcalde. 

Enrique dice que su padre no tenía vocación de político ni carnet de conducir y que tuvo que prescindir del chófer a los 50 años, cuando se arruinó. Es entonces cuando ingresó en HOY, del que hasta entonces había sido solo colaborador. «No se le cayeron los anillos por empezar a trabajar a esa edad», narra Enrique.
Su hijo le recuerda feliz en sus últimos años como redactor de cierre en HOY. A los trabajadores del taller les llamaba sus «legionarios». Había sublimado su pasión militar y se había hecho periodista.


Publicado en Diario HOY el 22/06/2013 por Mercedes Barrado Timón

sábado, 15 de junio de 2013

Buenos días



Antonio García Orio-Zabala rodeado de sus personajes del "Buenos Días"

El día 1 de Abril de 1948 la historia del Diario HOY, o más bien la de sus lectores, cambió para siempre. Antonio García Orio-Zabala publicaba su primera columna en aquel “Buenos Días” con el que se ganó el corazón de los extremeños durante las décadas del 50, 60 y 70

Puede afirmarse que de una u otra forma también transformó la manera de enfrentarse a un artículo o crónica periodística en nuestra región. El seguimiento masivo de su columna no perseguía más que practicar cada mañana el siempre sano y recomendable ejercicio del entretenimiento y buen humor, práctica que no era tan habitual de encontrar en la prensa escrita diaria en aquella época.

Orio-Zabala, hombre irrepetible e inteligente, sabedor de que el buen humor es el único oxígeno respirable, escondía dentro de la aparente inocencia o superficialidad de sus cotidianas historias, alguna que otra crítica social y económica, que en boca de sus personajes más conocidos resultaban tan hilarantes como profundamente certeras y reflexivas.

La vida de Orio-Zabala señala inequívocamente parte de la historia extremeña de aquella época, y así mismo es pieza casi imprescindible para entender su realidad, circunstancia e incluso pensamiento. De inequívoca manera también lo entiende así la familia García Calderón, hijos del famoso periodista, quienes tuvieron la generosidad (y me atrevería  a decir que el acierto) de donar el archivo bibliográfico de su padre a la Biblioteca de Extremadura, la más destacada Institución para velar por su conservación y difusión para con los extremeños y el resto del mundo.



Joaquín González Manzanares, director de la BIEX, ha trabajado incansablemente durante meses junto a su equipo en pos de la exposición que para todos los extremeños se ha preparado en las instalaciones de la Biblioteca de Extremadura.

El jueves 13 de Junio, y no es casualidad que la fecha coincida con el día de San Antonio, a las 20:00 H. tendrá lugar el importante acto en lo que será la inauguración de la Exposición del archivo de Antonio GarcíaOrio-Zabala. Con la asistencia confirmada del alcalde de Badajoz Francisco Javier Fragoso Martínez y el Director General de Promoción Cultural José Antonio Agúndez García, intervendrán también Teresiano Rodríguez Núñez, ex director del Diario HOY, Francisco Pedraja, Director de la Real Sociedad Económica Amigos del País y Enrique García Calderón, hijo mayor del homenajeado, periodista durante más de 40 años en HOY, y sin lugar a dudas una de las mejores e irrepetibles plumas de la región.

En la pasada edición de la Feria del Libro de Badajoz, ya pudo visitarse una breve muestra de lo que será esta exposición ampliada. Para la ocasión, el Ayuntamiento de Badajoz junto a la Unión de Bibliófilos editó un excelente catálogo en el que puede apreciarse una inmejorable semblanza de Jesús García Calderón, hijo menor de Orio-Zabala,  de recomendada y casi obligatoria lectura para entender las circunstancias de una época: “Crónica y olvido de un maestro”.

Es curioso que, a pesar de no ostentar ningún tipo de rencor en su corazón, la palabra “olvido” aparezca en la semblanza del hijo a su padre. Pero innegable es también afirmar que, quizás por las circunstancias y cambios radicales que, coincidiendo con su muerte, transformaron el país y nuestra región a partir del año 1975, sí es cierto que quizás haya existido un descuido, una inadvertencia, un pequeño extravío en la memoria de las Instituciones, que no en el corazón de la mayoría de extremeños que siempre recuerdan con cariño y generosas palabras su buen nombre.

González Manzanares, consciente de esta pequeña amnesia institucional, ha sido el primero en empeñarse en impartir justicia, ahora que el tiempo, ese puñetero fiscal implacable donde los haya, nos ofrece la perspectiva y la posibilidad de echar la vista atrás, de comparar y recuperar una figura imprescindible de la historia y la cultura extremeña. 

Estoy plenamente convencido de que este no es sino el primer paso de otros que llegarán a enmendar ese imperdonable omisión en nuestros días. Sin duda el Ayuntamiento de Badajoz sabrá recompensar su legado con una calle con su nombre, y el Gobierno de Extremadura premiará también su labor a título póstumo.

Desde estas líneas no me queda más que agradecer de corazón tanto esta como todas las generosas iniciativas que se prodiguen a partir de ahora, ya que de una u otra manera la historia de Antonio García Orio-Zabala es inevitablemente parte de la mía propia.

Anímense a recorrer y visionar en la Exposición una parte de lahistoria extremeña, a recordar algunos y a conocer otros cómo a través de un artículo podíamos los extremeños saborear la primera taza de café con una sonrisa, una carcajada o una profunda reflexión.


Me despido con un “¡Arriba la póliza!” con la tranquilidad que supone que Ángel Ortiz, director de HOY, no será arrestado ni rapado al cero por publicar este artículo, como le ocurrió a su homólogo Narciso Campillo, abuelo de los excelentes músicos pacenses que componen el grupo pop extremeño “Tam Tam Go!” por aquel jugoso “Patriotismo” que mi abuelo publicó el 7 de diciembre de 1950 en su “Buenos Días”. 

En aquella ocasión, una vez más el humor se alió con la inteligencia, demostrando que aquel que pretende ser más papista que el propio Papa, y no sabe reírse de sí mismo, corre el riesgo de parecer el más simple y ridículo de los mortales.

Publicado en Diario HOY el 13/06/2013

martes, 11 de junio de 2013

Exposición Archivo Antonio García Orio-Zabala

Biblioteca de Extremadura

Exposición Archivo "Antonio García Orio-Zabala"


En la Biblioteca de Extremadura, el día de San Antonio, 13 de junio, a las 20.00 horas



Con motivo de la donación, del Archivo Personal Antonio García Orio-Zabala (Badajoz, 1913-1975), realizada por la familia del polifacético periodista del Diario HOY, la Biblioteca de Extremadura de la Consejería de Educación y Cultura del Gobierno de Extremadura, el día de San Antonio, 13 de junio, a las 20.00 horas, quiere homenajear su generosa aportación al patrimonio cultural extremeño, mediante una exposición bibliográfica de una selección de las obras y documentos donados (fotografías, obras y artículos manuscritos, y numerosos efímeros, etc...), que recoge la vida, obra y aportación cultural de este badajocense, cuya trayectoria vital se desarrolló, prácticamente, a lo largo de toda la geografía extremeña, y más concretamente, Badajoz y La Albuera, donde llegó a ser alcalde.

Los intervinientes del acto serán Teresiano Rodríguez Núñez (ex-director del Diario HOY), Francisco Pedraja ( Presidente de la Real Sociedad Económica Amigos del País), Enrique García Calderón (hijo mayor de Antonio García Orio-Zabala), además, contaremos con la asistencia de José Antonio Agúndez García (Dir. Gral. de Promoción Cultural) y Francisco Javier Fragoso Martínez (Alcalde de Badajoz).

La exposición bibliográfica, queda reflejada en un catálogo digital, que reúne la documentación más relevante del archivo donado, incluyendo las semblanzas literarias realizadas por algunos miembros de la familia García Calderón.

miércoles, 15 de mayo de 2013

A Enrique Falcó (Carta en HOY de Pilar García de Pruneda Trevijano)


Hoy he tenido la grata sorpresa de encontrar en HOY una carta al director dirigida a mí. Mil gracias a Pilar García de Pruneda Trevijano.


Inauguración de la exposición "Dos Antonios" en la Feria del libro de Badajoz



Nadie es profeta en su tierra y el reconocimiento a tu abuelo lleva demasiado tiempo esperando. Recuerdo su vitalidad, su buen humor y su capacidad de trabajo, entre la entrañable redacción de HOY en la plaza de Portugal y sus múltiples actividades.


Quizá por presidir la APA del Santo Ángel representamos y disfrutamos más sus sainetes. Anécdota: en el López de Ayala se perdió entre bastidores el cuchillo para matar a un pato, de madera, apareció una rata enorme y la compañera tuvo que decir: «Vengo a matar este pato con este afilado martillo».

Romancillo de Pascualete. de Antonio García Orio-Zabala

El sainete, que tuvo su precedente en los pasos y después entremeses, no es, por cómico, un género fácil, no se trata sólo de hacer reír, los procedimientos de comicidad verbal son más complicados de lo que parecen y hay que desarrollar una trama para hacerlo coherente. Lástima que tu tío Antonio no pueda verlo; los demás, lo disfrutaremos.


Publicado en Diario HOY por Pilar García de Pruneda Trevijano

lunes, 13 de mayo de 2013

Jesús García Calderón y "Las joyas de la Castafiore"


Mi tío Jesús García Calderón. Fiscal y escritor. Homenajeado por la UBEX

El refranero popular, que como buen refranero popular no se casa con nadie, insiste constantemente a lo largo de la historia en la casi obligatoriedad del individuo de sentir cierto orgullo y digna honra por parecerse a los miembros más cercanos de su familia. 

Sería de necios pensar que tan merecedora máxima encierra un insustancial parecido físico en detrimento de lo más íntimo, anímico, espiritual y psicológico.

No es ningún secreto, y así lo manifiesto públicamente cada vez que tengo oportunidad, que me agrada que hablen bien de mi familia, de las personas que quiero y respeto, incluso a aquellas que no conocí personalmente, como a mi abuelo Antonio García Orio-Zabala, ya que de alguna u otra manera me gusta pensar que una pequeña parte de sus virtudes puedan llegar a formar parte de mi vida interior, convirtiéndose en pedazos de mi alma y corazón, materializando al fin el sabio proverbio, que lejos de sonar corriente u ordinario encierra un intelecto tan especial como refinado y notable.


Con esto quiero mostrarles que no es fruto de la casualidad que mi tío Jesús García Calderón además de su exitosa carrera judicial e innegable talento literario ostente un sobresaliente amor por la música, el cine, los cómics e incluso una sana afición al humor, al buen sentido del humor, que además de ser el único oxígeno respirable y poseer propiedades curativas siempre muestra lo mejor de las grandes personas, que es lo que es, ni más ni menos, ante todo mi tío Jesús.

No pretendo, porque entre otras cosas no sabría cómo hacerlo, realizar una introducción o profundo análisis de su brillante obra literaria, ya que aunque dispusiera de tan peliagudo talento sería imposible que me mostrara imparcial.

Cuando pienso en Jesús casi nunca están presente sus poesías o premios literarios, ni siquiera los éxitos en su profesión, sin embargo siempre se me viene a la cabeza aquel joven que a mediado de los 80 pasaba tantas horas estudiando y preparándose en el viejo despacho de mi abuelo, pero que aun conservaba ese aura de juventud y alegría para hacer una pausa ante mi revoltosa visita y la del resto de sus sobrinos, con los que constantemente mostraba una paciencia y bondad a la altura de sus mejores obras.

Jesús García Calderón

Años después, cuando Jesús era ya un joven fiscal de éxito de la Audiencia de Sevilla siempre tenía tiempo para mí cuando me acercaba a la bella capital hispalense. Sabedor de mi amor por la música grababa sus mejores y más recomendables discos para mí, y se preocupaba de engordar mi colección de álbumes de Tintín.

Recuerdo con especial cariño aquella noche que quiso llevarme al cine a ver LaVida de Brian, película que sin duda se encuentra en lo más alto de mi particular top ten de obras imprescindibles. Por aquel entonces no era fácil que un menor pudiera entrar a visionar una película no tolerada incluso con la compañía de un adulto, así que Jesús, para curar mi decepción, me invitó a una hamburguesa y me compró uno de los pocos álbumes de Tintín que faltaban en mi colección: Las joyas de la Castafiore.
 
Un álbum tan especial como la persona que me lo regaló

Un álbum tan especial de la maravillosa obra de Hergé como la persona que me lo regaló. Así que cuando releo gustoso escenas inolvidables como el telegrama de El ruiseñor milanés: (“No podré ir el 17 STOP llegaré el 16”) o al propio Capitán Haddock “telegrafiando” a voces: (“Néstor… dejo equipaje STOP no me marcho”) o incluso a la imponente Bianca Castafiore gritando aquello de “¡Cielos… mis joyas!” he de recordar siempre con una sonrisa a mi tío Jesús, y eso que no haría falta recurrir a tan divertida obra, pues ya se encargan en innumerables ocasiones, amigos, compañeros, vecinos e incluso desconocidos, de recordarme que tengo la suerte de contar en la familia con un tío fuera de serie.

Tintín no olvidará este primer encuentro

Este homenaje de la UBEX, tan agradecido por la familia de Jesús como tan merecido por el autor, me ofrece la posibilidad de devolverle a mi tío el gesto tan amable que tuvo al prologar junto a mi padre, Enrique García Calderón, mi primer libro Don de Loch Lomond (Indugrafic2012). Una vez más, aquel tío de mentalidad soñadora y aura de juventud supo encontrar tiempo para su sobrino.

Y es que, aunque para el público en general, Jesús García Calderón sea ante todo un reputado fiscal y para los más eruditos en la materia un hombre de letras, para mí siempre será una gran persona que se enfrenta a la vida con las mismas armas que a las leyes y a las letras: Honestidad, reflexión, generosidad y un cierto carácter soñador con el que la feliz providencia distingue a los grandes genios.

Gran y merecido homenaje de la UBEX a Jesús García Calderón

Así como mi querido Tintín nunca olvidará aquel encuentro en Sildavia, donde escuchó por primera vez a la Castafiore interpretar el Aria de las joyas del “Fausto” de Gounod yo nunca podré olvidar aquella noche con mi tío Jesús cuando me regaló Las Joyas de la Castafiore

Mis humildes versos nunca estarán al nivel de los suyos, pero él, como buen poeta, sabe que las palabras llegan más hondo al corazón cuando son tan limpias y puras como la nieve.

viernes, 10 de mayo de 2013

Antonio García Orio-Zabala


Antonio García Orio-Zabala
Antonio García Orio-Zabala en una imagen de Manuel Vidarte.


Por su exquisita capacidad narrativa, gran ingenio y enorme calidad literaria, la pluma de Antonio García Orio-Zabala ha sido sin duda la más brillante de cuantos articulistas han tenido el honor de vestir con su tinta las páginas de HOY. Serán muchos los lectores que todavía hoy le recuerden con especial cariño, los mismos que entre emocionados y confundidos por la nostalgia se habrán asomado a estas líneas con la esperanza de encontrar un nuevo ‘Buenos Días’, aquella fascinante e irrepetible columna diaria repleta de diversas y divertidas historias, protagonizadas por personajes inolvidables que alcanzaron la misma fama y notoriedad que su autor.


Ya desde la niñez comencé a notar entre la gente ajena a la familia que el nombre de mi abuelo, Antonio García Orio-Zabala, nunca pasaba desapercibido. Siempre advertí que el sonido envolvente de las palabras que marcan su nombre era recibido con amable sorpresa y agrado, y la mayoría de las veces en forma de emotivo recuerdo. Hoy en día sigue ocurriéndome lo mismo, y les mentiría si no reconozco que es algo que me agrada sobremanera. Me gusta pensar que lo mejor de las personas de mi familia, a las que quiero y respeto, puedan volar y aterrizar de una u otra manera manifestándose en mí persona, aunque sea de forma más modesta y humilde.


Antonio García Orio-Zabala era sin duda una gran persona. Lo demuestra el hecho de que no es sino su faceta humana lo más destacado al rememorar su buen nombre, antes incluso que su calidad como escritor y periodista. A lo largo de los años lo he ido corroborando en boca de semejantes de muy distintas ideas y condición.


Y así, junto a las historias y crónicas familiares y amparado en las bonitas palabras a modo de recuerdo que me han ido dedicando sus amigos y conocidos, he aprendido a conocerlo un poco más, a embriagarme de su cariño, hasta el punto de lamentar no haber podido llegar a conocer al gran hombre del que todos me hablan y del que guardan tan gratos recuerdos.


Estos últimos días he tenido mucho tiempo para pensar en él, para reflexionar sobre su personalidad y figura humana. Y es que La Biblioteca de Extremadura, la biblioteca de todos los extremeños, en colaboración con el Ayuntamiento de Badajoz y la Unión de Bibliófilos Extremeños (UBEx), organizan con motivo de la XXXII Feria del Libro de Badajoz, la Exposición ‘Dos Antonios: Orio-Zabala y Zoido (1913-2013)’ en homenaje y reconocimiento a su labor y aportación a la cultura en Badajoz. De la misma, se ha realizado un catálogo, que recoge el número 16 de la serie Visiones de Badajoz, publicación anual en la feria del libro realizada por la UBEx, que en esta edición recoge la vida y obra de ambos personajes.

El director de la BIEX Joaquín González Manzanares

Cuando Joaquín González Manzanares, director de la Biblioteca de Extremadura, me pidió que colaborara con él para la exposición en la medida de mis posibilidades, caí en la cuenta de todo lo que aún me quedaba por conocer de la historia y vida de mi abuelo. Al invitarme para conocer las instalaciones de la Biblioteca, me mostró de primera mano cómo trabajaban, con gran mimo e inmejorables técnicas y condiciones, con el archivo personal de mi abuelo, que la familia donó a la Biblioteca de Extremadura tras la muerte de mi abuela Dolores Calderón en 2011.


En ese mismo instante comprendí que no existía un lugar mejor que la Biblioteca de Extremadura para salvaguardar, conservar y difundir el patrimonio bibliográfico legado por mi abuelo, y no me quedó más remedio que rendirme y sumarme a la animosa actitud de González Manzanares, tan ilusionante y contagiosa como vital y esperanzadora, en pos de compartirlo con los extremeños y el resto del mundo.

Antonio García Orio-Zabala trabajando en su despacho


La exposición, será inaugurada hoy viernes día 10 de mayo a las 19.30 horas en el Paseo de San Francisco, y estará expuesta de una manera permanente en horario de mañana y tarde hasta el 18 de mayo. Posteriormente, la muestra ampliada será visitable en la Biblioteca de Extremadura, donde permanecerá hasta finales del verano, realizándose para la ocasión un catálogo completo en formato DVD de la donación del Archivo Antonio García Orio-Zabala (1913-1975) al patrimonio bibliográfico extremeño.


La Historia nunca está exenta de cometer alguna injusticia, y el destino no está carente de cierta ironía. Mi padre, Enrique García Calderón, insiste en que no se le ha hecho justicia a su padre en Extremadura, y mi tío Jesús García Calderón, quien por cierto será homenajeado por la UBEx mañana sábado 11 de mayo, también reconoce cierto olvido a su figura, y persiste en que los escolares extremeños deberían leer a un escritor como Antonio García Orio-Zabala.


De corazón confío en que esta exposición sea el principio del fin de un agravio histórico institucional que debe de tornar a una reparación total de su obra y memoria, por lo que no me queda más que agradecer en nombre de toda la familia los esfuerzos de la Biblioteca de Extremadura, la Unión de Bibliófilos Extremeños y el Ayuntamiento de Badajoz por dignificar su nombre y memoria.


Aprovecho también esta tribuna de HOY para solicitarles públicamente a nuestras instituciones los apoyos necesarios para concederle el nombre de una calle de nuestra ciudad, que sin duda se ganó por derecho propio al meterse en el bolsillo el corazón de tantos ciudadanos pacenses rendidos a su pluma y calidad humana.


No se pierdan la exposición. Mi abuelo Antonio García Orio-Zabala encomendó en su archivo un pedazo de su alma para la historia, sabedor de que quien sobrevive en la tinta muere un poco más tarde, o bien resucita aunque sea de manera ocasional en nuestros corazones


Publicado en Diario HOY el 10/05/2013 




miércoles, 8 de mayo de 2013

Paseillo y palco. (Enrique García Calderón)



Buceando en los viejos archivos he encontrado este texto de mi padre, Enrique García Calderón, periodista de HOY durante 40 años. 

Si no me falla la memoria lo escribió para el especial de los 75 años de HOY y consta en mi poder porque fui yo el encargado de editárselo en formato word y enviarlo al periódico, ya que mi padre entonces, acostumbrado a los ordenadores del periódico, aun no se manejaba bien con las nuevas tecnologías.

Es muy simpático y divertido, con momentos tronchantes, y creo que es muy apropiado compartirlo con los amigos de este blog.


Paseillo y palco


 Enrique García Calderón
(Redactor emérito de HOY)

            Cuarenta años dan mucho de sí. Cuarenta años es una vida. Y cuarenta años, casi, los he pasado en diversos destinos que me encomendó  la dirección del diario HOY.

            Al cabo del tiempo, cuando las hojas del otoño ganan metros a los rebrotes de primavera, es curioso constatar como las evocaciones, los recuerdos, se basamentan más en hechos alegres, en circunstancias amables que en periodos menos graciables. 

Será, digo yo, por aquello de que cualquier tiempo pasado fue mejor o, simplemente, por una especie de coraza que amortigua los flechazos del tiempo. Porque en cuarenta años trabajando en “Hoy” he tenido de todo. Momentos muy buenos, momentos muy malos y momentos que ni fu ni fa, pero algunos de ellos curiosos y hasta chistosos.

            En una efeméride como la que ahora nos ocupa (el 75 aniversario de “mi”  periódico, mío porque me he dejado más de media vida en él) prefiero centrarme en aquellos instantes que aun hoy en día, pese al paso de los años, me hacen sonreír e incluso en ocasiones, soltar la carcajada.



            No voy en consecuencia  a contar nada de mi etapa de redactor político de La Transición porque sería amargar la vida a más de uno. Ni tampoco de  mis tiempos de redactor de calle, ni de mis últimos años como jefe de edición. 

Para mejor deleite del lector me centraré en los 12 años en que fui redactor de deportes. Curiosamente fue la época en que obtuve una mayor popularidad y seguimiento. Sería cuestión de preguntarse qué de verdad interesa al pueblo, si lo “interesante” o lo “importante”. (Y ponga el lector en orden esta pregunta si se atreve, tras el titulo europeo de la selección española de fútbol).

            Vamos con alguna anécdota que me pide mi querido compañero, y sin embargos que valgan, buen amigo, Julián Leal.

            Allá por la primera vez que el Badajoz descendió a tercera me encontraba alicaído. Que un club de los más antiguos de España tuviera que patearse los campos de esa categoría suponía un quebranto. Y sin embargo resultó todo lo contrario. Por aquellas calendas  un gran equipo del Badajoz comenzó a visitar villas y ciudades extremeñas. Y por causas  más o menos ignotas el veterano conjunto blanquinegro se convirtió en una especie de Papá Noel. 

Por lo que fuera (que yo todavía no lo tengo claro,  pues a esta alturas me sigue sorprendiendo la afición pacense) los seguidores del Badajoz se apuntaron a los viaje y acompañaban al club a todas sus visitas, y en gran número.

A mí, que, llevaba entonces unos cinco a seis años de redactor de deportes, no dejaba de sorprenderme la actitud de los aficionados blanquinegros



”Esto no hay quien lo entienda – le comentaba a mi querido ayudante Fernando Echave – No había  forma de llenar el  Vivero y ahora se apunta hasta la tía de Carlos”.

Pero así era. Sorprendente. Incluso recuerdo un Vivero (entonces no existía el Nuevo) con tres cuartos de entrada para un partido entre el Badajoz y el equipo de la Muy Heroica Villa.  Perdimos, los de La Albuera, creo recordar por 14-1. Pero es igual. Sigo igual de orgulloso de haber nacido en el pueblo de la Batalla.

    No había visto algo semejante desde el partido de Copa del Rey que emparejó al Real Madrid con el Badajoz. El Viejo Vivero se llenó hasta las escaleras. Y aquí la primera anécdota. La noche antes del partido oficial Badajoz-Real Madrid entrevisté al entrenador madridista  Di Stefano en el Hotel Zurbarán.  No recuerdo qué pregunta le hice a don Alfredo pero le sentó muy mal. A la “Saeta Rubia” se le nota enseguida el cabreo, pero me contestó a esa y diez o doce preguntas más y cuando le di las gracias me espetó.

            -“¿Ya acabastes boludo?”…

            Y se largó a su habitación. Quede constancia que mi admiración por el mejor futbolista de todos los tiempos sigue intacta.

   Jugaba el Badajoz en San Vicente de Alcántara. Llegamos a la localidad norteña de la provincia pacense y los directivos  del club local recibieron a la prensa muy bien. Entonces las “medios informativos eran cuatro gatos. Inquirí donde podíamos situarnos y un señor nos dijo: “Allí”.

“Allí” era atravesar el campo de juego, con pocas gradas pero a reventar de público. Se trataba de cruzar aquella especie de corral a lo largo y por el centro. Así que Fernando Echave, Alfonso Rodríguez y un servidor iniciamos el “paseíllo”. Hubo voces entre el público más o menos curiosas:

            -“Alfonso, no te pongas en nuestra portería que te vas a aburrir”…
            - Enrique, no tienes ni puta idea de fútbol”….
            - ”Fernando, Edu (ex del Badajoz) está “cabreao” contigo”…

Seguíamos  por aquel camino del desierto hasta que una maciza y ronca voz restalló:

            “Enrique: A ver que coño escribes mañana….¡So cabronazo””….

            Alfonso, Fernando y yo conseguimos llegar, tras el  singular “paseíllo”, hasta las localidades asignadas, donde desembarcamos todavía con las risas que nos provocó aquella buena voz. Risas que compartimos con directivos y aficionados sanvicenteños.



            Más curioso fue en Aceuchal. Ante la visita del Badajoz la directiva del club local erigió  en el centro de la zona de tribuna un “palco”. Lo hizo con la mejor voluntad acondicionando uno de aquellos  artilugios agrícolas que arrastraban los tractores. 

Aseguraron, mal que bien,  la improvisada tribuna tras abrir uno de los laterales del remolque y allí nos ofrecieron con un gesto de graciable hospitalidad un sitio a Prensa y Radio (que entonces éramos, ya digo, cuatro gatos) y a los directivos del Badajoz y sus acompañantes. 

Todo iba perfecto hasta que en un momento volví la cara y vi al presidente blanquinegro Antonio Guevara (puede dar fe de lo que relato) que, sujetándose y levantándose al tiempo de  la silla que ocupaba, gritaba con gesto de susto:

            “¡Esto se cae!”.

            Y tanto. El artificio se vino al suelo. Aquel palco apresurado se derrumbó. Yo caí sobre Fernando y tras el momento de susto (un momento más o menos largo para los protagonistas)) oí al querido Echave: “Enrique ¡Quítate de encima, que no me puedo mover!”

            Y yo le respondí:

-       “¡No puedo, tengo una gorda sobre mis espaldas!”

            Aquella señora que me aplastaba se quejaba amargamente mientras me prohibía cualquier movimiento:

            -“¡Ay por Dios”… Me la he roto, seguro que me la he roto”…. plañía lastimeramente la mujer que me aprisionaba.

            En pocos instantes varios samaritanos amables colaboraron en arreglar el entuerto. No pasó nada. Se  llevaron a la señora entrada en carnes y yo pude liberar a Fernando.  Entre los accidentados de la enteca tribuna solo había que lamentar alguna magulladura y poco más.

            Al poco tiempo le pregunté a uno de aquellos samaritanos que se habían llevado a la señora que me aplastó:

             “Por favor, ¿Qué le ha pasado a la señora obesa que se cayó encima de mi?… Se quejaba mucho… ¿Se ha roto la muñeca?.

            -“No -me respondió rotundo y muy serio aquel ciudadano de Aceuchal- Lo que se ha roto es la faja”.

miércoles, 20 de marzo de 2013

No al ERE en el Diario HOY





Hace casi tres años, el 1 de agosto de 2010, publiqué en Diario HOY uno de mis artículos más especiales, “El periódico de papá”, que naturalmente fue recogido en mi primer libro, “Don de Loch Lomond”.

En él rememoraba lo especial y mágico que resultaba en mi niñez el periódico HOY, donde trabajaba Enrique García Calderón, mi padre, y donde anteriormente lo hizo mi abuelo, Antonio García Orio-Zabala, y los tintes mágicos que me trasladaba aquel singular edificio, así como las personas que tuve el gusto de conocer cada vez que asomaba por la redacción.



El artículo, como siempre, tuvo sus detractores, que achacaban cierta cursilería por mi parte y no menos peloteo hacia la dirección, ya que se me había asignado poco antes la tribuna de los domingos para consternación de algunos escritores de prestigio y raigambre de la ciudad, que nunca aceptaron al menda como un articulista decente.

Pero vuelvo a insistir. Eran recuerdos felices de mi niñez, y casi todo el mundo entendió el pequeño pero sincero homenaje que pretendía hacerle especialmente a trabajadores de toda la vida, y por lo general fue acogido con mucho agrado y no poca nostalgia.

El mundo ha cambiado mucho para peor en tres años, y el HOY desgraciadamente también. Tras el anuncio del nuevo e injusto ERE que quiere acometer VOCENTO, muchos ciudadanos pacenses ya no sienten el HOY como algo tan suyo. Trabajadores de toda la vida convertidos en números y enviados a la puñetera calle con un billete de ida pagado al Cadalso.

 La ciudadanía no puedo entenderlo, y mucho me temo que no lo ha de olvidar nunca. Espero que el Diario HOY salga de esta y siga siendo seña de identidad para los extremeños, amén del referente informativo, que lo ha sido durante 80 años.

¿80 años de historia no valen nada?

Así como un vino generoso desposeído de solera no es más que un vino común, el HOY amenaza con convertirse en eso, en un periódico más, cuyo nombre huele estos días a derrota, decepción, melancolía, e incluso un poco a azufre, que se asemeja al olor de la traición.

 Pero para nada huele ya a tinta. A esa deliciosa tinta fresca con la que siempre he asociado al periódico de nuestra región.

 Olor a tinta fresca, que como no lo remediemos, desaparecerá ya perdida para siempre en la memoria y el tiempo.

¡NO AL ERE EN EL DIARIO HOY!