Don de Loch Lomond

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jueves, 29 de enero de 2015

Enrique Falcó en "Adivina quien viene a cenar esta noche" en Canal Extremadura Radio.

José Carlos Macías, conductor del espacio: "Adivina quien viene a cenar esta noche" 
en Canal Extremadura Radio

Ha sido un placer, amén de un inmerecidísimo honor, asistir como invitado a una cena en El Atrio con el gran José Carlos Macías, quien a modo de deliciosa sobremesa ha tratado de descubrirme a los oyentes de Canal Extremadura Radio a través de mi faceta de músico, escritor, bloguero y colaborador en los medios. 

No ha pasado por alto mis preferencias musicales, literarias y cinéfilas, de las que hemos escuchado trozos y fragmentos. 

Así por ejemplo han sonado temas de U2, "Sunday Bloody Sunday", The Beatles, "Drive my car", Nirvana, "Lithium", Gabinete Caligari, "Queridos Camaradas" y Smashing Pumpkins, "Tonight tonight".

También hemos escuchado textos de Tintín, El Quijote, El Perfume y La Venganza de Don Mendo.

Y por supuesto han sonado fragmentos de El padrino, La Vida de Brian, El perfume y Regreso al Futuro.



Además, Juan Carlos Acosta ha realizado una presentación tronchante e inmejorable de mi persona, y grandes amigos como Don Manuel Pecellín Lancharro, Adolfo Portillo Campini, Ángel Manuel Gómez Espada, José María Da Silva y mi padre, Enrique García Calderón, han dejado testigo de hechos y anécdotas que me han hecho reír y emocionar.

Hoy más que nunca espero que hayáis disfrutado una de las cosas más bonitas que me ha dado la radio, y me encantaría que compartiérais el audio y lo comentárais.

Muchas gracias a todos los anteriormente citados que habéis colaborado para que sea tan especial.





miércoles, 14 de mayo de 2014

El bálsamo es un bicho

Enrique Falcó. Siempre entretenido

Mandy Cohen, la madre de Brian, insiste en que "el bálsamo" es un bicho.
Mandy Cohen, la madre de Brian, insiste en que "El bálsamo es un bicho"

Se habla y se escribe, y mucho, sobre Mario Draghi últimamente. Algo que me desconcierta profundamente, ya que apenas sabía muy bien quien era este señor hasta que el pasado viernes titulares del estilo “El bálsamo de Draghi” restaban protagonismo a la inminente ceremonia de apertura de los Juegos Olímpicos de Londres 2012. Disculpen mi ignorancia, pero ya saben que aunque esta es atrevida y peligrosa no es algo imperecedero en el Universo, pues puede corregirse con el tiempo, y nunca es tarde para indagar por los por otra parte aburridísimos senderos de la política económica.

Los caminos del Señor son inescrutables, y por lo visto, los del señor Draghi también. Parece ser que tan magnánimo personaje es nada menos que el presidente del Banco Central Europeo, y ha sido soltar una perla por su boquita de piñón para que la terrible situación económica se relaje como un bebé al que se le ha pasado el berrinche tras mamar de la ubre materna.

La Prima de Riesgo, ya saben, la amiga de la niña de Rajoy, experimentó un importante descenso tras las declaraciones de don Mario en favor del Euro, asegurando éste que haría cuanto estuviese en su mano para preservar la moneda única. No comprendo cómo un puñado de palabras (ya saben que las palabras se las lleva el viento) pueden conseguir tal efectividad.

Le entran ganas a uno de pedirle al señor Draghi que continúe dándole a la húmeda sin descanso, ya que ésta parece tener las propiedades curativas del legendario Bálsamo de Fierabrás. Ya saben, aquella pócima milagrosa con capacidad para sanar que Don Quijote transmitía a su escudero de esta guisa: “Todo esto fuera bien excusado si a mi se me acordara de hacer una redoma del bálsamo de Fierabrás, que con una sola gota se ahorraran tiempo y medicinas“.

El problema es que aquel “Extremado licor” como lo denominaba Sancho Panza, más que panacea resultó ser un placebo como cualquier otro. Bueno, como cualquier otro no, ya que al beberlo los vómitos y espasmos se sucedían tan terribles que una vez pasado el mal trago uno se sentía más curado y sano que nunca. No sé si aciertan por donde van los tiros. 

El gran Mortadelo también es conocedor de las propiedades del bálsamo de Fierabrás
El gran Mortadelo también es conocedor de las propiedades del bálsamo de Fierabrás
Al menda la palabra bálsamo siempre le ha hecho mucha gracia. La culpa seguramente es una vez más de los irrepetibles Monty Phyton y de la mejor película de todos los tiempos, “La Vida de Brian”.

Al comienzo de ésta, una escena celestial muy próxima a la apertura del clásico “Ben Hur“, los Reyes Magos se aproximan al portal de un establo para adorar al rey de los judíos, y al equivocarse de pesebre, Sus Majestades mantienen una desternillante conversación con la señora Cohen, la madre de Brian, quien tras escuchar que los astrólogos portan oro, incienso y mirra relaja su celo y les permite postrarse ante su hijo, Brian Cohen, un pobre bebé recién nacido, hijo de un centurión romano, Traviesus Máximus, quien violó (sólo al principio) a su promiscua y feminista madre, y que descansa ajeno a todo a muy pocos metros del niño Jesús.

Sin embargo, aquello de la mirra intriga bastante a la señora Cohen. A diferencia del oro y el incienso no es conocedora de su forma ni de sus propiedades, por lo que pregunta intrigada: “¿Y eso de mirra qué es?”. Tras la respuesta de: “Es un bálsamo muy valioso” la madre de Brian reacciona como una loca posea presa del pánico, pensando que el bálsamo es un animal peligroso que va a morder a su hijo. “El bálsamo es un bicho… ¿o será que lo he soñado?“- profetiza la señora Cohen.

Es una lástima que Graham Chapman ya no esté con nosotros, si no bien que los geniales Monty Phython podrían haber interpretado de nuevo algunas de estas escenas en la maravillosa ceremonia inaugural del pasado viernes.

El vanidoso McCartney cerró la espectacular ceremonia de inauguración de Londres 2012
El vanidoso McCartney cerró la espectacular ceremonia de inauguración de Londres 2012.
No sé a ustedes, pero a mí personalmente me encantó. Sobre todo por el protagonismo de la música y de la literatura. Desde la bucólica escena de la campiña inglesa desaparecieron los recuerdos del bálsamo de Draghi y tras asistir a la Revolución Industrial todos volvimos a soñar con derrotar al capitán Garfio o al temible Voldemort, (ayudados por Mary Poppins) y nos dimos cuenta de lo importante que ha sido la música británica en nuestra vida.

El propio director de la ceremonia, Danny Boyle, reflexionaba sobre ello el pasado viernes: “En un país tan pequeño es increíble la cantidad de música que fuimos capaces de producir“. El vanidoso McCartney, tras la espectacular encendida del pebetero, nos indicaba que llegaba el fin, con el tema “The End” cuando en realidad todo acababa de empezar. Eché de menos a Ringo en la batería del himno universal “Hey Jude“, y llegué a soñar despierto imaginando qué hubiera podido ocurrir si siguieran vivos la otra mitad de los cuatro de Liverpool, pero no siempre la magia olímpica entiende de según qué sentimentalismos.

Tecnología, buena música, literatura y sentido del humor. He aquí el verdadero bálsamo con el que paliar los terribles tiempos que nos está tocando vivir. Por lo visto en mi ciudad, Badajoz (aunque la plataforma se extiende poco a poco a toda la región), hay mucho aburrido últimamente. Quien suscribe se pregunta cómo es posible que el personal se aburra cuando una Olimpiada es inminente. Y si no les gusta el deporte les recuerdo que lo mejor de las olimpiadas casi siempre son Mortadelo y Filemón, y ya saben lo que opina el genio de los disfraces del tema de la Olimpiada: “O limpiada con bayeta, o limpiada con estropajo, relucirá su cazuela, con detergente cascajo”.

Más vale disfrutar con los Juegos Olímpicos que lamentarse por la subida del IVA. Más escuchar a los Beatles y menos sufrir con las declaraciones de nuestros políticos. Les recomiendo a los más optimistas que no alberguen muchas esperanzas en lo referente a la mejora de los mercados, pues el bálsamo de Draghi, al igual que el Fierabrás, romperá en el peor de los efectos placebo.

Dejen ya de aburrirse y véanse de una vez “La Vida de Brian”, así sabrán que la mirra es un ungüento, un bálsamo muy valioso, y que el bálsamo es un bicho. ¿O será que lo he soñado?

Publicado en Diario HOY el 29/07/2012


lunes, 13 de mayo de 2013

Jesús García Calderón y "Las joyas de la Castafiore"


Mi tío Jesús García Calderón. Fiscal y escritor. Homenajeado por la UBEX

El refranero popular, que como buen refranero popular no se casa con nadie, insiste constantemente a lo largo de la historia en la casi obligatoriedad del individuo de sentir cierto orgullo y digna honra por parecerse a los miembros más cercanos de su familia. 

Sería de necios pensar que tan merecedora máxima encierra un insustancial parecido físico en detrimento de lo más íntimo, anímico, espiritual y psicológico.

No es ningún secreto, y así lo manifiesto públicamente cada vez que tengo oportunidad, que me agrada que hablen bien de mi familia, de las personas que quiero y respeto, incluso a aquellas que no conocí personalmente, como a mi abuelo Antonio García Orio-Zabala, ya que de alguna u otra manera me gusta pensar que una pequeña parte de sus virtudes puedan llegar a formar parte de mi vida interior, convirtiéndose en pedazos de mi alma y corazón, materializando al fin el sabio proverbio, que lejos de sonar corriente u ordinario encierra un intelecto tan especial como refinado y notable.


Con esto quiero mostrarles que no es fruto de la casualidad que mi tío Jesús García Calderón además de su exitosa carrera judicial e innegable talento literario ostente un sobresaliente amor por la música, el cine, los cómics e incluso una sana afición al humor, al buen sentido del humor, que además de ser el único oxígeno respirable y poseer propiedades curativas siempre muestra lo mejor de las grandes personas, que es lo que es, ni más ni menos, ante todo mi tío Jesús.

No pretendo, porque entre otras cosas no sabría cómo hacerlo, realizar una introducción o profundo análisis de su brillante obra literaria, ya que aunque dispusiera de tan peliagudo talento sería imposible que me mostrara imparcial.

Cuando pienso en Jesús casi nunca están presente sus poesías o premios literarios, ni siquiera los éxitos en su profesión, sin embargo siempre se me viene a la cabeza aquel joven que a mediado de los 80 pasaba tantas horas estudiando y preparándose en el viejo despacho de mi abuelo, pero que aun conservaba ese aura de juventud y alegría para hacer una pausa ante mi revoltosa visita y la del resto de sus sobrinos, con los que constantemente mostraba una paciencia y bondad a la altura de sus mejores obras.

Jesús García Calderón

Años después, cuando Jesús era ya un joven fiscal de éxito de la Audiencia de Sevilla siempre tenía tiempo para mí cuando me acercaba a la bella capital hispalense. Sabedor de mi amor por la música grababa sus mejores y más recomendables discos para mí, y se preocupaba de engordar mi colección de álbumes de Tintín.

Recuerdo con especial cariño aquella noche que quiso llevarme al cine a ver LaVida de Brian, película que sin duda se encuentra en lo más alto de mi particular top ten de obras imprescindibles. Por aquel entonces no era fácil que un menor pudiera entrar a visionar una película no tolerada incluso con la compañía de un adulto, así que Jesús, para curar mi decepción, me invitó a una hamburguesa y me compró uno de los pocos álbumes de Tintín que faltaban en mi colección: Las joyas de la Castafiore.
 
Un álbum tan especial como la persona que me lo regaló

Un álbum tan especial de la maravillosa obra de Hergé como la persona que me lo regaló. Así que cuando releo gustoso escenas inolvidables como el telegrama de El ruiseñor milanés: (“No podré ir el 17 STOP llegaré el 16”) o al propio Capitán Haddock “telegrafiando” a voces: (“Néstor… dejo equipaje STOP no me marcho”) o incluso a la imponente Bianca Castafiore gritando aquello de “¡Cielos… mis joyas!” he de recordar siempre con una sonrisa a mi tío Jesús, y eso que no haría falta recurrir a tan divertida obra, pues ya se encargan en innumerables ocasiones, amigos, compañeros, vecinos e incluso desconocidos, de recordarme que tengo la suerte de contar en la familia con un tío fuera de serie.

Tintín no olvidará este primer encuentro

Este homenaje de la UBEX, tan agradecido por la familia de Jesús como tan merecido por el autor, me ofrece la posibilidad de devolverle a mi tío el gesto tan amable que tuvo al prologar junto a mi padre, Enrique García Calderón, mi primer libro Don de Loch Lomond (Indugrafic2012). Una vez más, aquel tío de mentalidad soñadora y aura de juventud supo encontrar tiempo para su sobrino.

Y es que, aunque para el público en general, Jesús García Calderón sea ante todo un reputado fiscal y para los más eruditos en la materia un hombre de letras, para mí siempre será una gran persona que se enfrenta a la vida con las mismas armas que a las leyes y a las letras: Honestidad, reflexión, generosidad y un cierto carácter soñador con el que la feliz providencia distingue a los grandes genios.

Gran y merecido homenaje de la UBEX a Jesús García Calderón

Así como mi querido Tintín nunca olvidará aquel encuentro en Sildavia, donde escuchó por primera vez a la Castafiore interpretar el Aria de las joyas del “Fausto” de Gounod yo nunca podré olvidar aquella noche con mi tío Jesús cuando me regaló Las Joyas de la Castafiore. 

Mis humildes versos nunca estarán al nivel de los suyos, pero él, como buen poeta, sabe que las palabras llegan más hondo al corazón cuando son tan limpias y puras como la nieve.