Don de Loch Lomond

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miércoles, 6 de agosto de 2014

Desafío total



 Enrique Falcó. Mitómano 


                           ¿Quien no recuerda a la mutante de tres tetas de Desafío Total?

 El otro día, cuando charlaba con mi compañero José Manuel Perna sobre el ‘remake’ de ‘Desafío total’ volví a caer en la cuenta de que me estoy haciendo viejo. El hecho de que exista ya un ‘remake’ de una película tan especial de la adolescencia le hace a uno darse cuenta que el tiempo va pasando y va contando ya con una edad más que considerable. 

Ya sé, mis queridos y desocupados lectores, que son tres años escuchando la misma cantinela, pero uno no puede negar la evidencia cuando se le presenta cada dos por tres en la cara para abofetearle con toda su crudeza. Y es que aun recuerdo la primera que vi la entonces innovadora película de Paul Verhoeven protagonizada por Arnold Schwarzenegger.

 Fue en el año 1991, mientras los alumnos de 7º EGB del General Navarro volvíamos en autobús de una excursión a la que mi prodigiosa memoria no es capaz de poner destino. Pero recuerdo que era un lugar cercano, ya que no nos dio tiempo de acabar de ver aquella película que tanto nos fascinó. Y eso que el amable señor conductor dio un par de vueltas tontas y un rodeo en pos de que pudiéramos disfrutar del épico final.

Da igual en qué Planetas estés ¡Eso duele!

Todos corrimos al día siguiente como locos al videoclub para saber cómo acababa, y nos caló tan hondo que incluso mi amigo Adolfo Campini me regaló el juego de ordenador en mi cumpleaños para mi ‘Spectrum +3’. La inolvidable banda sonora la disfrutamos antes de cada partido que emiten en Canal +, y especialmente, la famosa escena de «dos semanas, dos semanas» es recordada por casi toda mi generación. 

A pesar de revisarla varias veces con los ojos de hoy, sigue teniendo un encanto especial que no cambiaría por ninguna otra versión. Pero quienes realmente consiguen que me sienta viejo son aquellos amigos, familiares y compañeros de «veintipocos» años que hacen gala de una increíble ignorancia y total falta de cultura general cuando abren sus inmensas tragaderas. 

Es en ese momento cuando recuerdo las frases que nuestros mayores nos dedicaban cuando éramos niños con especial desprecio: «Los jóvenes de ahora no sabéis nada», «no sé lo que os enseñarán en el colegio» y lindezas por el estilo, que para colmo eran verdad. Ahora soy yo quien se asombra ante el total desconocimiento y falta de cultura general de los más jóvenes mientras se me llevan los demonios. 

No puede ser casualidad. Tienen que existir más culpables que los propios jóvenes, y no todas estas culpas podemos demandarlas al lamentable sistema educativo de nuestro país.

Dos semanas... dos semanas...
 El pasado jueves, Ana Gragera y Antonio León, presentadores del programa ‘El Sol sale por el Oeste’ en Canal Extremadura Radio, donde colabora el menda, realizaron una interesante entrevista a Zacarías Calzado Almodóvar, decano de la Facultad de Educación de la Universidad de Extremadura. 

El educador estuvo brillante, y su exposición fue realmente ilustrativa. En este país pretendemos que la responsabilidad de la educación caiga exclusivamente sobre la escuela, mientras que en otros países como Finlandia los padres tienen la convicción de que son ellos los primeros responsables de la educación de sus hijos. Insistía en su exposición, afirmando que los tres pilares que deben sustentar la educación son: la familia, la escuela y los recursos socioculturales. En definitiva, se llegó a la conclusión de que la educación falla porque fallan la familia y la sociedad. 

El señor Calzado puso como ejemplo a las familias finlandesas, que en su mayoría acuden a las bibliotecas los fines de semana, hecho que ni de casualidad ocurre en nuestro país. Y luego afirmó lo que es una verdad como un templo y una triste realidad: ¡En este país no lee ni Dios! ¡Es increíble la de jóvenes y no tan jóvenes que ni siquiera tienen el carné de la Biblioteca Pública!

 ¡Cómo me gustaba y enamoraba Hayley Mills!

¿Pueden creerse que cualquier joven de la ESO no conoce por ejemplo los nombres de los planetas de nuestro sistema solar? Aquellos que nos aprendíamos en la escuela de carrerilla, como las preposiciones, que tampoco se las saben. Claro que nuestros padres siempre nos echaban en cara que nosotros no nos sabíamos la lista de los reyes godos ni la de los ríos y afluentes de España. 

Se me ocurre pensar que si la generación de nuestros padres nos considera analfabetos y nosotros igual a la de nuestros hijos ¿Qué podemos esperar de nuestros nietos? A lo mejor la televisión también tiene buena parte de la culpa. Cuando yo era pequeño todos los niños sabíamos por ejemplo cual era la Quinta Sinfonía de Beethoven, pues seguramente la habríamos escuchado en ‘El Planeta Imaginario’ o en la película ‘Tú a Boston y yo a California’ de aquella preciosa Hayley Mills que me tenía enamorado. 

Ahora sin embargo todos los niños saben que ‘la Esteban’ es de San Blas y que ‘la Venenito’ se está separando del marido y que lo único que importa de la música es la voz, y que si haces ‘edredoning’ en Gran Hermano te aseguras un posado en Interviú enseñando el felpudo (no equivocar con el felpudo maldito que me robaron hace dos semanas). 

El Planeta Imaginario. Gran programa, a pesar de no estar en la lista de Planetas de nuestro Sistema Solar.

 La Escuela no lo es todo. Los maestros no pueden sustentar toda la responsabilidad de nuestros hijos. Estamos de acuerdo en que esta sociedad y los tiempos que vivimos nos hacen llevar un ritmo de vida agotador. Pero deben inmiscuirse en la educación de sus hijos más allá de apuntarlos a miles de horas extraescolares por no poder atenderlos. Deben fomentarles la lectura, el deporte, la música, el buen cine, y por supuesto una televisión donde se vea algo más que las tetas de María Lapiedra. 

 Jamás, repito, jamás les priven a los niños de asistir a jugar al fútbol o al baloncesto en el equipo del colegio, o de ir al conservatorio o a las clases de guitarra o pintura si ven que descuidan los estudios. La música y el deporte ha sido para mi formación muchísimo más importante que muchas clases de la universidad. Es necesario hacerles comprender que todo es importante para formarse como buenas personas. 

El Gobierno ya se ha encargado de hacer recortes en la educación, no abaraten ustedes más el futuro de sus hijos. Un país en donde falla la educación está condenado inexorablemente al fracaso. Sé que parece muy fácil pero soy consciente de que es muy duro, pero sus hijos merecen el esfuerzo, el desafío. 

Y no es necesario desplazarse a Marte como en ‘Desafío total’. Seguro que empiezan a sentirse culpables y les recorre la desagradable sensación de que les he chafado el día, con lo tranquilos que estaban, y en su cabeza se imaginan a sí mismos, emulando a Douglas Quaid mientras me miran a los ojos como si yo fuera el malvado Cohaaghen, diciéndome aquello de: «Enhorabuena Falcó, eres el mejor jode-mentes que conozco». 


Publicado en Diario HOY el 16/12/2012