Don de Loch Lomond

Don de Loch Lomond

miércoles, 20 de marzo de 2013

No al ERE en el Diario HOY





Hace casi tres años, el 1 de agosto de 2010, publiqué en Diario HOY uno de mis artículos más especiales, “El periódico de papá”, que naturalmente fue recogido en mi primer libro, “Don de Loch Lomond”.

En él rememoraba lo especial y mágico que resultaba en mi niñez el periódico HOY, donde trabajaba Enrique García Calderón, mi padre, y donde anteriormente lo hizo mi abuelo, Antonio García Orio-Zabala, y los tintes mágicos que me trasladaba aquel singular edificio, así como las personas que tuve el gusto de conocer cada vez que asomaba por la redacción.



El artículo, como siempre, tuvo sus detractores, que achacaban cierta cursilería por mi parte y no menos peloteo hacia la dirección, ya que se me había asignado poco antes la tribuna de los domingos para consternación de algunos escritores de prestigio y raigambre de la ciudad, que nunca aceptaron al menda como un articulista decente.

Pero vuelvo a insistir. Eran recuerdos felices de mi niñez, y casi todo el mundo entendió el pequeño pero sincero homenaje que pretendía hacerle especialmente a trabajadores de toda la vida, y por lo general fue acogido con mucho agrado y no poca nostalgia.

El mundo ha cambiado mucho para peor en tres años, y el HOY desgraciadamente también. Tras el anuncio del nuevo e injusto ERE que quiere acometer VOCENTO, muchos ciudadanos pacenses ya no sienten el HOY como algo tan suyo. Trabajadores de toda la vida convertidos en números y enviados a la puñetera calle con un billete de ida pagado al Cadalso.

 La ciudadanía no puedo entenderlo, y mucho me temo que no lo ha de olvidar nunca. Espero que el Diario HOY salga de esta y siga siendo seña de identidad para los extremeños, amén del referente informativo, que lo ha sido durante 80 años.

¿80 años de historia no valen nada?

Así como un vino generoso desposeído de solera no es más que un vino común, el HOY amenaza con convertirse en eso, en un periódico más, cuyo nombre huele estos días a derrota, decepción, melancolía, e incluso un poco a azufre, que se asemeja al olor de la traición.

 Pero para nada huele ya a tinta. A esa deliciosa tinta fresca con la que siempre he asociado al periódico de nuestra región.

 Olor a tinta fresca, que como no lo remediemos, desaparecerá ya perdida para siempre en la memoria y el tiempo.

¡NO AL ERE EN EL DIARIO HOY!