Don de Loch Lomond

Don de Loch Lomond

jueves, 28 de marzo de 2013

Un brindis con Loch Lomond



Manuel Pecellín Lancharro. El profesor de la Escuela de los Sueños
 Hoy, 28 de Marzo de 2013, se cumple un año de la presentación de "Don de Loch Lomond".

 El sábado 21 de abril de 2012 "Don de Loch Lomond" recibió su primera crítica literaria.  Escrita nada menos que por don Manuel Pecellín Lancharro, en "Trazos" la sección sobre libros y cultura del Diario HOY, y por su puesto también en su blog, "Libre con libros".


Enrique Falcó (Badajoz, 1978) difícilmente podía eludir la carrera literaria, como nieto, hijo y sobrino que es de periodistas y escritores. Bien demostradas tiene sus virtudes en las colaboraciones semanales y el blog que mantiene en el periódico HOY, sin omitir otras muchas entregadas a la revista digital ‘El coloquio de los perros’ (otro nombre cervantino en la red) o las letras de numerosas canciones por él creadas. De los varios centenares de post publicados, ha elegido sesenta para componer esta su primera obra.

Don de Loch Lomond de Enrique Falcó


Desde que los iniciase en el periódico regional, los leo asiduamente, admirado por el aura de juventud, frescura, actualidad y bonhomía que los impregna, sin que falte algún mandoble contra follones y malandrines. Esos rasgos no han hecho sino incrementarse por efecto de acumulación en el libro.

Cinéfilo, melómano y gastrónomo entusiasta, diplomado en magisterio y croupier de profesión (no extrañarán los múltiples registros de sus textos) Falcó no oculta su entusiasmo por Tintín, el famoso protagonista del cómic que Georges Remi (Hergé) creara a finales de los 20 del pasado siglo. Y no menos le seduce un inseparable del simpático reportero-detective, el capitán Archibald Haddock

Casi siempre de malhumor amante de palabros rotundos (Troglodita, Ectoplasma o Tormenta de Brest … especialmente sonoras en el francés original), era tan adicto al whisky como un chivo a la leche. Pero no a cualquiera, sino a uno que por entonces no existía en el mercado (ahora, ya sí), el Loch Lomond, nombre procedente de un lago de la patria de tan reconfortante elixir, Escocia, a unos kilómetros de Glasgow, no lejos del misterioso Ness.

Hay mucho de la creación de Hergé en Don de Loch Lomond


Es el nombre que, rozando el palíndromo, adopta Falcó para su blog y ha querido trasmitir al libro: ‘Don de Loch Lomond’. Aparece con dos preliminares que de ningún modo conviene obviar. Uno lo suscribe el padre del escritor, Enrique García Calderón. Hombre curtido en crónicas y reportajes miles, refiere las muy tempraneras inquietudes del hijo y los rasgos que, a su entender, lo definen mejor. El segundo lo suscribe otro familiar, Jesús García Calderón, el admirado poeta que combina dotes creativas (acaba de publicar un nuevo poemario) con las seriedades de todo un fiscal jefe de la Audiencia de Andalucía. 

Y hay también un prólogo del propio Falcó, donde explica la diagénesis, el proceso, cómo fue generándose su obra, no distinto que el de tantas firmas muy cotizadas hoy en el panorama nacional: reunir en una edición colaboraciones, totales o antologadas, aparecidas en prensa. 

Aquí todas llevan una guinda: El pequeño apunte con que se abren, procedentes de la muy experimentada sapiencia en tales menesteres de José Joaquín Rodríguez Lara, el inolvidable ‘Conchito’ que un día ya lejano ganase el Felipe Trigo

Obligado a elegir, yo me quedaría con las entradas: ‘ Catalanes’, ‘¡Tintin no es gay!’,‘ Tintín es inocente’, ‘Placeres sencillos’, ‘No llegamos’ y ‘Los frustrados hijos de la clase media’.

Hay autores que escriben como si en ello les fuera la vida. Se enfrentan al papel o a la pantalla de forma agónica, buscando lectores cómplices a los que implicar en esa lid contra los límites del lenguaje u otras obsesiones. Y los hay que, sin renunciar a mayores alcances, lo que buscan más que nada es divertirse mediante la palabra

A estos pertenece Falcó, un bromista impregnado de optimismo, humor, espíritu lúdico y alegría de vivir, rasgos que se le traducen en un verbo siempre lozano, hábil para engendrar y mantener la sonrisa de los lectores. Y eso sin cerrar los ojos a las duras realidades socioeconómicas, en una prosa bien cincelada, construida con el lenguaje cotidiano, pero no exenta de belleza merced a la acertada elección de los términos y al buen ritmo de su discurso.


Publicado en Diario HOY el 21/04/2012